De Ibn Allah de Alejandría es el método de oración mental o de quietud -dexamiento o alumbramiento- que muchos siglos más tarde, y ya en la España inquisitorial, arrojaría sobre los reformadores carmelitas la sospecha del iluminismo. Los emblemas considerados exclusivamente teresianos o sanjuanistas fueron preludiados por los sufíes hispanoafricanos: los estados alternos de la anchura y la estrechura del alma, la metáfora del relámpago súbito para el rapto y el espejo del alma. El símbolo de los siete castillos con-céntricos que Santa Teresa haría famoso en el siglo XVI encuentra su contrapartida en el texto anónimo de los Nawadir. Las fechas de los textos místicos musulmanes preteresianos y presanjuanistas se pueden retrotraer al siglo XI.
San Juan de la Cruz es el principal heredero espiritual de muchas actitudes de los sufíes hispanoafricanos, como :
1. El dejamiento extremo en las manos de Dios.
2. La renuncia a todo apetito.
3. La idea de que todo es Dios y por Dios.
4. La noción de perfectibilidad del dejado.
5. La santa indiferencia del espiritualismo perfecto.
6. El símil del polvo (hombre) en la luz (Dios).
En la transmisión de la cultura mística musulmana a los espirituales de la España renacentista los judíos y los conversos de judíos fueron, en alguna medida, los mediadores de una parte significativa del legado cultural islámico. Es la poesía entendida entonces como ese decir sin decir, silencio elocuente, decir contenido, música callada, logos silenciado.
Hoy en día en España viven unos 1.200 sufíes naqshbandíes, una rama espiritual de la religión musulmana. Hay un colectivo en la Alpujarra granadina y otro cerca de Cáceres
"Amin es un leonés de 45 años, casado, que llegó a profesar las órdenes menores en el seminario. “Pero murió mi padre, tuve una crisis espiritual muy fuerte y me hice comunista. No quería saber nada de Dios”. Amin se queda pensativo unos instantes; luego concluye: “Cuando me convertí al islam, sentí que por fin regresaba a casa”. “Mi maestro me enseñó el arte del fracaso. Es decir, aprender a fluir con la vida y a pensar con el corazón”, explica Amin. “El que obra así no llegará nunca a nada en la sociedad actual. Pero se habrá ganado a sí mismo, porque para él tendrán el mismo valor el oro y el barro. Eso es ser sufí”.
La mar en medio y tierras he dejado de cuanto bien, cuitado, yo tenía; y yéndome alejando cada día, gentes, costumbres, lenguas he pasado.
Ya de volver estoy desconfiado; pienso remedios en mi fantasía; y el que más cierto espero es aquel día que acabará la vida y el cuidado.
De cualquier mal pudiera socorrerme con veros yo, señora, o esperallo, si esperallo pudiera sin perdello;
mas no de veros ya para valerme, si no es morir, ningún remedio hallo, y si éste lo es, tampoco podré habello.
A la entrada de un valle, en
un desierto
do nadie atravesaba ni se vía,
vi que con extrañeza un can hacía
extremos de dolor con desconcierto:
ahora suelta el llanto al
cielo abierto,
ora va rastreando por la vía:
camina, vuelve, para, y todavía
quedaba desmayado como muerto.
Y fue que se apartó de su
presencia
su amo, y no lo hallaba, y eso siente:
mirad hasta dó llega el mal de ausencia.
Movióme a compasión ver
su accidente;
díjele, lastimado: "Ten paciencia,
que yo alcanzo razón, y estoy ausente
Oh hado secutivo en mis dolores,
cómo sentí tus leyes rigurosas!
Cortaste’l árbol con manos dañosas
y esparciste por tierra fruta y flores,
En poco espacio yacen losamores,
y toda la esperanza de mis cosas,
tornados en cenizas desdeñosas
y sordas a mis quejas y clamores.
Las lágrimas que en esta sepultura
se vierten hoy en día y se vertieron
recibe, aunquesin fruto allá te sean
hasta que aquella eterna noche escura
me cierre aquestos ojos que te vieron,
dejándome con otros que te vean.
Echado está por tierra el fundamento
que mi vivir cansado sostenía.
¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día!
¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento! ¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento
cuando se ocupa en bien de cosa mía!
A mi esperanza, así como a baldía,
mil veces la castiga mi tormento. Las más veces me entrego, otras resisto
con tal furor, con una fuerza nueva,
que un monte puesto encima rompería. Aquéste es el deseo que me lleva,
a que desee tornar a ver un día
a quien fuera mejor nunca haber visto.
Texto A.- Como su nombre indica, el poema es un soneto. Podemos
deducirlo de su métrica, pues se compone de endecasílabos estructurados en
forma de dos cuartetos y dos tercetos con rima consonante.
Estructura:
Podemos dividir el soneto en tres partes fundamentales:
En la primera nos encontramos al primer cuarteto en el que Garcilaso nos
presenta la acción: alguien que lo ha dejado todo atrás y no deja de alejarse.
Es una estrofa con mucho movimiento y bastante triste que se utiliza a modo de
introducción.
La sigue el segundo cuarteto, y en éste, el autor ya nos cuenta los
pensamientos del protagonista. En esta estrofa se muestra un protagonista muy
pesimista, sin razón aparente para seguir viviendo.
Finalmente llega la conclusión del poema, repartida en los dos tercetos. En el
primero el protagonista nos muestra la fuente real de su desgracia: una dama; y
en el último finaliza con una sentencia catastrofista, diciendo que aun siendo
la muerte su único remedio, no podrá encontrarlo.
El poeta aborda el tema del sufrimiento por ausencia de la amada, su musa
Isabel, este soneto es un poema claramente de temática amorosa. Ésta la
podríamos definir cómo “El estado de frustración que causa un amor imposible”,
ya que todo el poema es en un tono pesimista, que no plantea ningún tipo de
salida, y si las plantea, las descarta rápidamente. Desde el principio, dónde
Garcilaso muestra la huída del protagonista hasta el final, en el que muestra
sus preocupaciones y demuestra que se encuentra en un callejón sin salida, se
nota en el poema la sensación de pesadez, de tristeza y pesimismo que sufre el
hombre por su amada, utiliza distintos términos médicos (remedio, valerme)
dentro de la tradición del amor como una enfermedad. No es un poema rebuscado en
los dobles sentidos ni en un vocabulario difícil, su comprensión es sencilla y
rápida. Esto no quita méritos a Garcilaso, lo que pienso es que en este soneto
ha querido esforzarse en otro campo. Para empezar en el primer cuarteto, cuenta
con un movimiento muy amplio y dice muchas cosas con pocas palabras, es muy
conciso y preciso. También cabe destacar la atmósfera que crea Garcilaso
durante todo el poema de pesimismo y de no encontrar un sentido a la vida sin
la amada, que en ningún momento vacila y se mantiene a flote durante todo el
poema. Es importante de igual manera citar la perfección tanto en la métrica
como en temas de acentuación que son habituales en poemas de Garcilaso.
Texto B.- Este es un poema de genero
lirico perteneciente a la época renacentista, el autor es Garcilaso de la Vega,
en este poema se muestra claramente su profundo dolor, ya que estaba
perdidamente enamorado de Isabel Freyre pero jamás fue correspondido. Ella fue
la musa de su poesía y hace pensar que sin ella no podría seguir adelante. El
poeta narra su experiencia viendo a un perro que se quejaba de dolor: iba de un
lado a otro llorando, se desmayaba y se quejaba como si estuviera muerto. Todo
era porque había perdido a su amo después de alejarse de él un momento. Esto se
asemeja a la vida real, como si el hombre fuera el animal más inútil y
vulnerable de la creación, siempre necesitando de algo externo para seguir
adelante, ese puede ser su derrota pero a la vez su triunfo. La dama no es una
muñeca celestial sino una persona de carne y hueso (dentro de las convenciones
de la época) que deja huellas y recuerdos físicos, y que puede ser obscena y
cruel como un amo que abandona a su perro. Sobre el dilema, quizá somos como el
perro, sí, y muy bien apuntado eso de que el amo no siempre tiene que ser una
persona. El poeta compara el sufrimiento de este pero con el que el mismo
estaba viviendo por la ausencia de su amada.
La estructura indica que es un soneto ya que consta de cuatro estrofas: dos
cuartetos (estrofas de 4 versos) y dos tercetos (estrofas de 3 versos).
En dicho poema se puede notar que el autor utiliza un lenguaje sencillo y a la
vez con una gran fluidez, usando recursos literarios usuales de esa época, los
cuales nos ayudan a reflexionar sobre el tema de dicho poema.
LA NIÑA SIN CABEZA
La niña sin cabeza posa como le dice el fotógrafo, muy quieta hasta que sale el dichoso pajarito y se marcha volando. Intenta sonreír, o imaginar qué es una sonrisa, para que su madre no se enfade porque la foto sale mal, con ella tan seria, una niña de funeral vestida de negro y con sonrisa falsa de niña sin cabeza. La niña sin cabeza se preocupa por las mismas cosas que todo el mundo. La inquieta pensar que llegará a clase despeinada por el viento, hasta ...que recuerda que que es solo una fantasía suya lo de la trenza cobriza, idéntica a la de la niña que se sienta delante, o que ella imagina que se sienta delante. La niña sin cabeza llora, porque es muy triste no poder confiar siquiera en la esperanza de un pelito corto de huérfana piojosa, que acabará creciendo en primavera, cuando se mueran las liendres. Pero entonces se da cuenta de que no tiene ojos, ni lágrimas de compasión que llorar por ella misma. Y acelera el paso, porque si se retrasa las monjas no la dejaran entrar, y no le servirá de nada la excusa de que no tiene cabeza, y cruza las calles sin mirar si vienen coches, sin llegar a comprender jamás la pequeña suerte de los de su especie.
Lidia y Raquel nos han acompañado hoy en nuestra charla sobre Anillos...Lidia nosha expuesto su visión del personaje de Jimena , la considera una caprichosa por no atender las peticiones que le hacen todos los demás personajes sobre la necesidad de que viva su intimidad lejos de la mirada de los otros. Ya vimos como David nos argumentaba el viernes que consideraba a Jimena mala madre porque sus deseos no respetaban los intereses de su hija María. Raquel se acercaba más a la visión mayoritaria de los que defendemos el derecho de Jimena a su libertad. La perspectiva contemporánea nos identifica con Jimena y gritamos con ella nuestro derecho a vivir como individuos sin cadenas de vasallaje.
Una vez más , en nuestra lectura, la reflexión sobre la construcción del personaje femenino contraponiéndola a lo que esperamos cuando se trata de un hombre. Para Gala , Jimena no es ella misma sin realizarse en el amor pero todos hemos estado de acuerdo en que Minaya si es una persona plena renunciando a sus sentimientos afectivos.
Hoy también hemos deliberado sobre heroínas y cobardes y nos hemos movido con estos dos sustantivos por la historia y nos hemos mirado en su espejo. Hemos concluido que es difícil adjetivar a los personajes si atendemos a los motivos que los mueven y los determinan.
Muchas gracias de nuevo a Raquel y Lidia que han multiplicado con sus opiniones nuestras lecturas de la obra.
¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida.
En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades
de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la
hermosura.
El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero
un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana
una visión de esperanza. ¡Cuida bien este día !
Os remito a la información que nos da José Antonio Serrano Segura, a quien ,nunca, agradeceré bastante el trabajo que me ahorra.
Antonio Machado somete desde sus inicios poéticos su estilo a un proceso de depuración en busca de la esencialidad. Son numerosas las declaraciones del autor que afirman su gusto por la sencillez, la naturalidad, la expresión directa… que ponen de manifiesto una clara voluntad antirretórica. a.- MÉTRICA
Presenta una variedad extraordinaria de metros y estrofas; presenta una armonía intensa de los poemas, acentuada a veces por rimas internas, por armonías vocálicas; presenta una mezcla de tradición y modernidad, de ecos clásicos y populares. En cuanto a los metros, los versos preferidos son los clásicos de la tradición castellana: el octosílabo, de tradición popular, y el endecasílabo, de tradición culta. En numerosas ocasiones, el endecasílabo aparece combinado con el heptasílabo. En menor medida utiliza el alejandrino. En cuanto a las estrofas, aparecen estrofas con versos de arte menor: romances (el más significativo es la larga composición La tierra de Alvargonzález; cuartetas (abab), redondillas ; abba), coplas (-a-a), décimas (aabccbdeed). Una de las estrofas preferidas es la silva, combinación libre de un número indeterminado de versos heptasílabos y endecasílabos, cuya rima también se distribuye libremente; en especial abunda la silva arromanzada. Aparecen estrofas en alejandrinos: pareados, en series más o menos extensas, y serventesios. Combinaciones de pareados y serventesios. b.- LÉXICO Además de los símbolos analizados en el apartado anterior, Machado utiliza un vocabulario que evoca el tiempo que pasa, el ritmo de los meses y de las estaciones, la caducidad de las cosas. En este sentido, hay que señalar un vocabulario referido a lo que él mismo llamaba "signos del tiempo". Siendo el tiempo el tema vertebrador de su obra, las palabras que pueden funcionar como deícticos temporales (adverbios –hoy, mañana, ayer, todavía, nunca, ya, aún- demostrativos – estos, aquellos-) aparecen de continuo en sus poemas. Además suelen aparecer como antítesis temporales para expresar vivencialmente la relación pasado-presente-futuro.
En oposición a estos signos del tiempo, el poeta utiliza un vocabulario abstracto para referirse a lo que define como "revelaciones del ser en la conciencia humana" relacionados con los universales del sentimiento: sueño, alma, ilusión, encanto, armonía… Una de las características más señaladas entre los escritores de la llamada generación del 98 es el uso –incluso la recuperación- del léxico arcaico y/o rural: tahúr, albur, sayal, juglar… En Campos de Castilla es frecuente el uso de sustantivos y adjetivos que evocan la rudeza o la pobreza de esas tierras, junto con nombres seguidos de modificadores con la preposición sin, indicando dicha pobreza (A orillas del Duero)
c.-. PROCEDIMIENTOS ESTILÍSTICOS Antonio Machado recurre con frecuencia a una serie de procedimientos estilísticos para librar a sus poemas de toda impresión de monotonía, pero los emplea con mesura, sin abuso. Los más destacados son:
La repetición de palabras o expresiones que produce un efecto de insistencia, de obsesión o de encantamiento: campo, campo, campo; esta tierra de olivares y olivares…O sirve para imitar un movimiento: se vio a la lechuza/ volar y volar. O trata de reflejar una emoción tan fuerte que resulta indecible: ¡Oh, fría, fría, fría, fría!
El uso de símbolos, que se convertirán en el universo imaginario de Machado: el agua, la fuente, el camino, el mar, el paisaje.
Dos aspectos manifiestan su deseo de comunión íntima con lo que le rodea: primero, se observa en la frecuente humanización de las cosas, de los objetos, de los paisajes; el agua clara que reía, hierve y ríe el mar…En segundo lugar, el empleo de la exclamación, uno de los rasgos más peculiares de este poeta que no abandonará jamás, puesto que le permite traducir su emoción ante los objetos, los seres humanos o los acontecimientos: ¡Hermosa tierra de España! Con este gusto persistente por la exclamación, se puede relacionar también el uso muy frecuente de la interrogación, que da a sus versos un tono personal.
Resto de la información en el siguiente enlace: http://www.edu.xunta.es/centros/iesaquiscelenis/system/files/ANTONIO+MACHADO+CC.pdf
La fuente representa un mar limitado, de dimensiones humanas, asequible. El poeta llega a comprender la realidad de la fuente.
Río es el discurrir de la vida, como la fuente es un símbolo agotado. Es decir el río se agota y acaba en el mar y la fuente en su propia monotonía.
Frente a estos dos símbolos, reflejo de un aspecto parcial de la realidad, aparece el mar como «realidad abierta»; va a ser el símbolo de lo absoluto, de lo ilimitado: lo que justificará la pluralidad de conceptos a los que responde.
Mientras río y fuente disfrazan formas de la realidad humana más o menos circunstanciales, el mar representa lo que no somos o no creemos ser; pero, de cualquier forma en que aparezca el mar, siempre lo hace con una inevitable realidad.
El mar, como símbolo que no responde a un único concepto, puede estar referido a la situación social, al yo, al arte, a Dios, etc., pero siempre como fin de cada uno de ellos. Así pues, aunque el símbolo marino represente múltiples capas de la realidad, existe una indudable en la concepción del símbolo. Cada aspecto de la realidad reflejado por el mar sufre transformaciones a lo largo de la obra machadiana; evoluciones que no responden a un cambio en la significación del símbolo, sino a un cambio en la perspectiva desde la cual Machado observa la realidad.
LLANTO DE LAS VIRTUDES Y COPLAS POR LA MUERTE DE
DON GUIDO
Al fin, una pulmonía mató a don
Guido, y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan!
Murió don Guido, un señor de
mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador.
Dicen que tuvo un serrallo este
señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro
en refrescar manzanilla.
Cuando mermó su riqueza, era su
monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza.
Y asentóla de una manera
española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y
repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, a
escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos.
Gran pagano, se hizo hermano
de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en
la mano —¡aquel trueno!—, vestido de nazareno.
Hoy nos dice la campana que han
de llevarse mañana al buen don Guido, muy serio, camino del cementerio.
Buen don Guido, ya eres ido y
para siempre jamás... Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué
llevaste al mundo donde hoy estás?
¿Tu amor a los alamares y a las
sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares?
Buen don Guido y equipaje, ¡buen
viaje!... El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro
marchito, lo infinito: cero, cero.
¡Oh las enjutas mejillas,
amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la
almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia
sobre el pecho; metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz,
¡tan formal! el caballero andaluz.
Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed. Unos ojos de hastío y una boca de sed... Lo demás, nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe... Calaveradas, amoríos... Nada grave, Un poco de locura, un algo de poesía, una gota del vino de la melancolía... ¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido; ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido. Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla, media docena de cañas de manzanilla. Las mujeres... -sin ser un tenorio, ¡eso no!-, tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.
Me acuso de no amar sino muy vagamente una porción de cosas que encantan a la gente... La agilidad, el tino, la gracia, la destreza, más que la voluntad, la fuerza, la grandeza... Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero, a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero. Un destello de sol y una risa oportuna amo más que las languideces de la luna Medio gitano y medio parisién -dice el vulgo-, Con Montmartre y con la Macarena comulgo... Y antes que un tal poeta, mi deseo primero hubiera sido ser un buen banderillero. Es tarde... Voy de prisa por la vida. Y mi risa es alegre, aunque no niego que llevo prisa.
El de Antonio
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido ?ya conocéis mi torpe aliño indumentario?, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo ?quien habla solo espera hablar a Dios un día?; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.