Caballeros 1

miércoles, 25 de mayo de 2022

Teatro Pánico. Lo abyecto como categoría artística.

 https://rid.unrn.edu.ar/bitstream/20.500.12049/3646/1/Teatro%20p%C3%A1nico%20lo%20abyecto%20como%20categoria%20est%C3%A9tica%20-%20Navarro%2C%20Bianca.pdf


Los  referentes principales del Grupo Pánico son: Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor. Artaud y su teatro de la crueldad y Mijail Bajtín con su idea de cuerpo grotesco son modelos que nutren continuamente este tipo de teatro.




martes, 24 de mayo de 2022

El personaje postmoderno.

 



El personaje  posmoderno trata constante e infructuosamente de construir un relato de sí mismo, una identidad de palabras, si se quiere, que le sitúe en un mundo cuyos contornos se evaporan. En esa búsqueda subyace la sospecha de que ni siquiera él mismo se escapa de la indefinición de su entorno. Los dictámenes del poder se revelan arrogantes aun con el barniz de la oportuna corrección política. Las líneas marcadas por la moral predominante no sirven más que para calmar temporalmente la incertidumbre de sus pasos. Al personaje posmoderno siempre se le abren precipicios al borde de sus pies. Y en reconstruir esa mirada e imaginar puentes de niebla para saltar los abismos se dirige el esfuerzo del autor .´



  La escritura de Liddell es un ejercicio de resistencia. Por su calidad de su escritura, que es capaz de transformar sus textos en un clamor poético que se dirige al mundo y a su propia alma.  En sus textos ha suprimido la línea divisoria entre los diferentes géneros y estilos del arte, convirtiendo una mezcla multiforme de palabras, imágenes, sonidos, música, juego escénico, drama, comedia y tragedia en un solo conjunto armónico. 
 Angélica es una de las artistas europeas que ha alcanzado más éxito entre las de su generación, fundamentalmente en el ámbito dramático. Su obra denuncia  la fragilidad del ser humano , es una continua búsqueda de comunicación con el público .

file:///C:/Users/cmd/Downloads/Dialnet-ElEspirituDeLoGrotescoEnElTeatroDeAngelicaLidell-3831746.pdf


file:///C:/Users/cmd/Downloads/Dialnet-UnaAproximacionALaPoeticaTeatralDeAngelicaLiddell-7184407.pdf

Textos argumentativos.

 https://rockcontent.com/es/blog/textos-argumentativos/#:~:text=El%20texto%20de%20car%C3%A1ter%20argumentativo,al%20interlocutor%20sobre%20tu%20visi%C3%B3n.

jueves, 19 de mayo de 2022

Padre, hija y espíritu santo.


Una costilla sobre la mesa Padre, como título remite al origen de la costilla de Adán de la que nace Eva (las mujeres). Angélica pone las cartas (la costilla) sobre la mesa y cambia de piel a historia.

La hija predilecta del posmodernismo huye del convencionalismo mediante un abuso de lo escatológico como vía para redimirse. De nuevo una obra que busca incomodar, y que es capaz de encontrar esa incomodidad transversal al público más adverso, común a lo humano.

 Un texto masoquista con el padre biológico de Angélica en la antesala de la muerte, la hija se convierte en una madre cristológica (María), tal y como desarrolla Deleuze, y adopta el papel de un verdugo paradójico, puesto que el castigo produce el beneficio del conocimiento y la belleza en un itinerario cruel, que va desde el cuerpo masacrado por la vejez hasta una mística negra, es decir, hasta la contemplación de un Dios tal vez inexistente, pero, al fin y al cabo, fantasma obsesionante. Y, para ello, la hija deviene cazadora de osos, de lobos y de corderos; la hija-madre-verdugo satisface la visión masoquista del mundo y firma el contrato con el padre, que no es nada más que una metáfora de la culpa original que culmina en la estética.


https://cinemagavia.es/una-costilla-sobre-la-mesa-padre-critica-teatro/

miércoles, 18 de mayo de 2022

"Frankenstein" de a.Liddel.





 « NO ENTIENDE NADA. SOLO SABE QUE SUFRE. ES COMO TREINTA HOMBRES PERDIDOS. LAS VíSCERAS, RECLAMAN EL VIENTRE; DE LOS CABALLOS DEL QUE FUERON ARRANCADAS. CADA MANO SE ESTIRA HACIA SU DUEÑO. CADA PIERNA OLFATEA LA DIRECCIóN DEL TRONCO QUE ABANDONó. SI LAS COSTURAS CEDEN SALTARA EN PEDAZOS, BOMBA DE PÉTALOS MACABROS ".

"Frankenstein" de a.Liddel.






La obra postmoderna de Angelica Liddell.

 La obra de Liddell crece bajo el signo de la pasión, es decir, del exceso, tanto en los tratamientos temáticos como en las estrategias formales. El hecho de que su trabajo haya evolucionado hacia un mayor grado de concreción material y físico, hasta llegar al performance autobiográfico, es un síntoma de esta pasión, convertida en ansia por llevar sus propuestas estéticas hasta el extremo, presentadas a su vez como respuesta directa a sus posturas morales y éticas. Con respecto a sus afiliaciones teatrales, su obra ha descrito una personalísima trayectoria al margen de las convenciones escénicas dominantes en el medio madrileño. Sus influencias y ascendientes artísticos hay que buscarlos en un amplio abanico de referencias extraídas del mundo de la literatura y el cine, y en cuanto al trabajo propiamente escénico, de la plástica y la música, a menudo de carácter barroco. A este respecto, la autora ha criticado la pobreza plástica que con frecuencia aqueja al medio teatral: «el teatro está lastrado por su falta de contacto con otras manifestaciones artísticas. Vive de espaldas al arte» (El Cultural  16.01.2003). Desde un enfoque estético amplio, su obra se encuadra dentro del barroquismo que ha caracterizado la Modernidad última, tanto en cuanto a su forma como a los imaginarios en los que se ha inspirado. Sus obras están estructuradas sobre un sistema de tensiones entre polos contrarios, una dialéctica no resoluble entre lo espiritual y lo corporal, la pureza y la escatología, lo sublime y lo grotesco, la belleza y el dolor, la inocencia y la culpabilidad, la abstracción conceptual y la concreción material, unión de contrarios que define lo aberrante, lo monstruoso o lo inhumano, obsesiones constantes de su mundo 

En Una costilla sobre la mesa, Liddell lleva al lector a un viaje a lo más oscuro de la enfermedad y la locura, un recorrido por los pasillos de un hospital de enfermos terminales ("Aquí sobre todo se habla de dinero"), un relato de goteros, agujas, pañales, alucinaciones y olor a heces, en el que no ahorra sordidez ni escamotea detalles como el olor a mierda que se le pega al paladar cuando entra en la habitación de sus progenitores. "Yo no tendré hijos a los que exigir esclavitud y manos ágiles para limpiar la mierda", escribe y se pregunta si ella misma llevará en su sangre la locura que se ha despertado en sus padres. "Tengo miedo a despertar senil mañana".

Y pese al horror, también hay espacio para los sentimientos y la piedad. "Ojalá tu vientre hubiera sido mi tumba", escribe a su madre. "Hoy me alegro de no haberte asesinado, mamá. Poder despedirte sin odio es el verdadero milagro". La agonía final de su padre, un tránsito hacia la nada durante semanas en la habitación 122, "mirada sin pupila/ neonato precioso al final de tu vida", es narrada por Liddell con un gozo que estremece. "Gracias por el grandioso espectáculo de este último resplandor (...) la muerte, único instante de realidad y sinceridad ante la estafa de la existencia".

Y es que para ella, "todo es fracaso hasta nuestro último día sobre la tierra". Palabra de Angélica.



jueves, 12 de mayo de 2022

Emily Dickenson.

 «No es que morir nos duela tanto.

Es vivir lo que más nos duele.
Pero el morir es algo diferente,
un algo detrás de la puerta.

La costumbre del pájaro de ir al Sur
-antes que los hielos lleguen
acepta una mejor latitud-.
Nosotros somos los pájaros que se quedan.

Los temblorosos, rondando la puerta del granjero,
mendigando su ocasional migaja
hasta que las compasivas nieves
convencen a nuestras plumas para ir a casa.»



Angélica Liddell.

 



Trabajar es “ser”, es “amar”, es entregarse a algo mayor que tú, es estar al servicio de algo que trasciende a tus propias intenciones y a tus propias fuerzas. En cambio, vivir no significa nada para mí. Todo lo considero desde la perspectiva de mi muerte. No sé vivir, no sé. Emocionalmente, en la vida, solo me identifico con los tarados, con los inadaptados, con los enfermos, con los rechazados, con los retrasados. Soy demasiado frágil para desenvolverme en un mundo de fieras, de adultos, de traiciones, de engaños, de fiesta, alcohol y diversión. Mi alma es de niña. Así que me aíslo. Cada vez que me asomo me dan una hostia, y vuelvo otra vez a la cueva. Necesito escribirlo todo, todo. Eso no es vivir.


https://smoda.elpais.com/moda/angelica-liddell-soy-una-hooligan-una-salvaje-2/

Gorki: La madre del monstruo.


 


Día tórrido. Silencio. La vida está como cristalizada en un luminoso remanso. El cielo contempla a la tierra con mirada límpida y azul por la pupila resplandeciente del sol.

El mar se diría forjado en metal liso y azuloso. En su inmovilidad, las barcas policromas de los pescadores parecen soldadas al hemiciclo tan esplendoroso como el cielo… Moviendo apenas las alas, pasa una gaviota, y en el agua palpita otra más blanca y más bella que la que hiende al aire.

El horizonte aparece confuso. Entre la bruma, se vislumbra un islote violáceo, del que no se sabe si flota dulcemente o si se derrite bajo el calor. Es una roca solitaria en medio del mar, espléndida gema del collar que forma la bahía de Nápoles.

El pétreo islote, erizado de cresta y aristas, va descendiendo hasta el agua. Su aspecto es imponente, y tiene la cima coronada por la marca verdeoscura de un viñedo, de los naranjos, de los limoneros y de las higueras, y por las menudas hojas de color de plata oxidada de los olivos. Entre este torrente de verdor que se desborda hacia el mar sonríen unas flores blancas, áureas y rojas, y los frutos anaranjados y amarillos hacen pensar en las noches sin luna y de firmamento sombrío.

El silencio reina en el cielo, en el mar y en el alma.

Entre los jardines serpentea un angosto sendero, por el que una mujer se dirige hacia la orilla. Es alta. Su vestido negro y remendado está descolorido por el uso. Su pelo brillante forma como una diadema de ricitos sobre la frente y las sienes, y es tan encrespado que no es posible alisarlo. De su rostro enjuto impresiona la mezcla de rudeza y austeridad. Hay en estas facciones algo profundamente arcaico; al tropezar con la mirada fija y sombría de sus ojos, se piensa sin querer en los ardientes orientales, en Débora y en Judit.

Anda con la cabeza agachada, haciendo calceta; el acero de las agujas brilla entre sus dedos. El ovillo de lana está oculto en una de sus faltriqueras, pero se diría que el hilo rojo sale de su pecho. El camino es sinuoso y los pedruscos crujen y resbalan a su paso. Sin embargo, la vieja sigue bajando con la misma seguridad que si sus pies viesen el sendero.

He aquí la historia de esta mujer.

Poco después de su matrimonio con un pescador, su marido salió un día a la faena y no regresó. La mujer estaba grávida.

Apenas nació el niño, ella procuró mantenerlo siempre oculto de la gente. Nunca la vieron con él en la calle, al sol, para glorificarse con su hijo, como suelen hacer todas las madres; antes al contrario, lo tenía envuelto en harapos, en un rincón de su choza.

Durante mucho tiempo ningún vecino pudo ver del niño más que la cabezota y los inmensos ojos inmóviles en la cara amarillenta. Advirtieron asimismo que la madre, que antaño había luchado a brazo partido contra la miseria, llena de alegría, infatigablemente, que sabía comunicar valor a los demás, se mostraba ahora taciturna y parecía estar siempre meditando, con el ceño fruncido, como si contemplase el mundo a través de un velo de dolor, con mirada extraña e interrogadora.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo sin que todos se enterasen de su desgracia. El niño había nacido contrahecho, y esa era la causa de la pesadumbre de la madre y el motivo de que lo ocultase de la gente.

Entonces los vecinos, condolidos, le dijeron que comprendían el dolor de una madre que da a luz a un hijo anormal, pero que nadie, salvo la Madona, sabía si aquella prueba era un castigo, y que el niño, de todos modos, no debía ser privado de la luz del sol.

Ella prestaba oídos a la gente y les mostraba a su hijo. Tenía éste unas piernas y unos bracitos en extremo cortos, como aletas de pez; la cabeza, hinchada como una bola, se sostenía a duras penas sobre el cuello delgaducho y endeble; el rostro estaba todo surcado de arrugas; tenía los ojos turbios y la boca hendida por una sonrisa inexpresiva.

Al mirarlo, las mujeres lloraban y los hombre se retiraban mohínos, con una mueca de desdén. La madre del monstruo se sentaba en el suelo, y ora bajaba la cabeza, ora la levantaba y miraba a todos, como preguntando algo que nadie podía comprender.

Los vecinos construyeron para el engendro una caja semejante a un ataúd; lo llenaron de vellones de lana, colocaron en ella al pequeño monstruo y los pusieron en un rincón del patio. Tenían la esperanza de que el sol, hacedor de milagros, haría uno más.

Pero fue transcurriendo el tiempo y el monstruo seguía siéndolo: una cabezota enorme, un largo tronco y unos atrofiados muñones. Únicamente su sonrisa iba adquiriendo una expresión más y más definida de insaciable glotonería. En la boca surgieron dos hileras de agudos dientes, y los cortos y deformes brazos se adiestraron en coger los trozos de pan y llevarlos, sin equivocarse nunca, a la ávida bocaza.

Era mudo, pero cuando alguien comía cerca o cuando olía alimento, abría el hocico y empezaba a dar unos mugidos roncos y a menear como un loco la cabezota, mientras el blanco mate de los ojos se le cubría de venillas sanguinolentas.

Comía mucho, cada día más; su mugido se hizo persistente. La madre trabajaba sin cesar, pero su ganancia era exigua y a veces nula. No se quejaba de su suerte, y si aceptaba alguna ayuda, era de mala gana y sin despegar los labios. Cuando estaba fuera, los vecinos, cansados del constante mugir del monstruo, corrían a meterle en la boca mendrugos, frutas, legumbres y cuanto comestible tenían a mano.

-¡Te va a comer viva! -decían a la madre-. ¿Por qué no lo llevas a un asilo?

-No quiero oír hablar de eso -contestaba la pobre mujer-. Soy su madre. Yo lo traje al mundo y yo he de ganar el sustento para él.

Como aún era hermosa, más de uno quiso hacerse amar por la desdichada, pero no obtuvo el menor éxito. A uno, precisamente a aquel hacia quien se sentía más inclinada, le dijo un día:

-No puedo ser tu esposa. Tengo miedo de engendrar otro monstruo. Tú mismo te avergonzarías. ¡No, vete!

El hombre insistió, recordándole que la Madona hacía justicia a las madres y las consideraba como hermanas suyas. Pero ella exclamó:

-¡Ay! No sé de qué puedo ser culpable, pero se me castiga con crueldad.

El pretendiente suplicó, lloró, se enfureció; pero la mujer no cedió.

-Me da miedo -decía-. He perdido la fe en mi destino…

El hombre se marchó muy lejos, y no regresó nunca.

Durante muchos años, la pobre madre estuvo llenando aquella boca sin fondo que engullía sin cesar. El monstruo comía todo el fruto del trabajo materno, la sangre, la vida de la desgraciada mujer. La cabeza, cada vez más desarrollada, era horrible. Semejaba un globo a punto de desprenderse del atrofiado cuello para elevarse por el aire, tras haber topado contra las esquinas de las casas.

Todos los que pasaban por la calle y miraban hacia el patio, se detenían estupefactos, estremecidos, sin atinar a comprender qué era aquello. La caja estaba adosada a un muro por el que se enredaba una parra, y de su interior surgía la cabeza del monstruo.

El amarillento rostro estaba surcado de arrugas; los pómulos eran salientes; los ojos mates, desencajados, casi salían de las órbitas.

Aquella horrenda imagen se quedaba fija largo tiempo en la memoria. La gran nariz, achatada, vibraba y se estremecía; los labios, al moverse, dejaban al descubierto unos dientes carniceros, y a cada lado del globo surgían dos desmesuradas orejas que parecían tener vida propia e independiente… Aquel horripilante mascarón estaba rematado por un manojo de pelos negros y rizados como los de un africano.

Casi siempre se le veía con un pedazo de cualquier cosa comestible en la mano diminuta y breve como la patita de una lagartija.

Entonces inclinaba la cabeza y mascaba con gran ruido, sorbiéndose los mocos, y los ojos se le movían hasta fundirse en una mancha turbia y sin fondo sobre la pálida faz, cuyas contracciones semejaban las de la agonía. Cuando tenía hambre, alargaba el cuello y abría la boca enrojecida, de la que salía una delgada lengua de víbora para mugir con acento imperativo.

La gente se marchaba santiguándose y musitando una oración.

Aquello les recordaba todos los dolores y desgracias que les había deparado la vida.

Un herrero, hombre viejo y de carácter melancólico, repetía a menudo:

-Cuando veo esa bocaza que se lo traga todo, se me ocurre que mi fuerza ha sido también devorada por algo, no sé qué, pero que se le parece mucho. Y pienso que todos nosotros vivimos y morimos para mantener parásitos.

Aquella cara enmudecida suscitaba en todas las conciencias ideas tristes y sentimientos de espanto.

La madre escuchaba los comentarios de sus vecinos sin despegar los labios. Sus cabellos encanecieron prematuramente y las arrugas se fueron extendiendo por su rostro. Hacía ya tiempo que había perdido el hábito de reír. No ignoraban los vecinos que la infeliz se pasaba las noches enteras a la puerta de su casa mirando al cielo, como si esperase que de allí pudiera llegar el socorro. Y se decían unos a otros, encogiéndose de hombros:

-¿Qué debe estar esperando?

Terminaron por aconsejarle:

-¡Llévalo a la plaza, junto a la iglesia! Por allí pasan los extranjeros y le echarán limosna.

-Sería horrible que lo vieran los extranjeros -contestó la madre, horrorizada-. ¿Qué pensarían de nosotros?

-La desgracia existe en todos los países -le contestaron-, cosa que nadie ignora.

La madre negó con un movimiento de cabeza.

Cierto día, ocurrió que unos extranjeros visitaban el pueblo y lo husmeaban todo, entraron en el patio y se fijaron en el monstruo, que estaba metido en su caja. La madre fue testigo de sus gestos de repugnancia y comprendió que hablaban con repulsión de su hijo. Pero lo que más la sorprendió fueron ciertas palabras pronunciadas con acento de desprecio y animosidad y, también, de triunfo.

La desgraciada mujer conservó en la memoria el sonido de aquellas palabras extranjeras, que repetía insistentemente y en las que su corazón de italiana y de madre adivinaba un significado insultante. Aquel mismo día fue a casa de un adivino conocido suyo y le preguntó qué significaban las palabras que había oído.

-Convendría saber quién las ha pronunciado -contestó el hombre, frunciendo el ceño-. Pues significan: “Italia muere antes que las demás naciones italianas”. ¿Quién forja semejantes mentiras?




La pobre mujer se marchó silenciosa.

Al día siguiente, a consecuencia de un hartazgo, su hijo murió entre convulsiones.

La madre se sentó en el patio, junto a la caja, con las manos cruzadas sobre aquella cabeza inerte. Permanecía quieta, inmóvil, y parecía más que nunca esperar algo. Fijaba la mirada interrogante en cada uno de los que desfilaban ante el cadáver.

Todos guardaron silencio. Nadie le preguntó nada, aunque muchos se sentían inclinados a felicitarla por haberse liberado de aquella esclavitud, o tal vez hubieran deseado consolarla por haber perdido al que, después de todo, era su hijo. Pero nadie despegó los labios. Hay momentos en que todos comprenden que ciertas cosas no pueden expresarse sin que parezcan reticencias.

Mucho tiempo después de la muerte del monstruo, la madre seguía mirando a la gente a la cara, como si preguntase no se sabe qué. Pero luego, poco a poco, pareció ir olvidándolo todo…

martes, 3 de mayo de 2022

Los Diarios de Adán y Eva en teatro.

 https://www.rtve.es/play/videos/atencion-obras/entrevista-completa-fernando-guillen-cuervo-ana-milan/2441570/

Rosaura. Siglo XXI.

 

Rosaura  es una propuesta teatral del grupo Teatro Inverso (2019) Tomando como referencia la obra cumbre de Calderón  La vida es sueño cuentan la historia desde el punto de vista de Rosaura La propuesta profundiza en la idea de Calderón sobre la supremacía del perdón 

martes, 26 de abril de 2022

Narrativa de Mark Twain.




Además de sus libros, verdaderos clásicos de la literatura universal, Twain también tuvo una exitosa carrera como comediante.

Samuel Langhorne Clemens, quien ha pasado a la posteridad como Mark Twain, es uno de los escritores estadounidenses más reconocidos del siglo XIX y sus obras y personajes trascendieron aquella centuria hasta la actualidad.

Además de sus libros, verdaderos clásicos de la literatura universal, Twain también tuvo una exitosa carrera como comediante, realizando giras de conferencias. No obstante, sus novelas son las que le han granjeado fama universal.

Mark Twain nació el 30 de noviembre de 1835 en Florida, una pequeña población del condado de Monroe, Misuri y falleció el 21 de abril de 1910, a la edad de 74 años. Aqui te compartimos cinco obras legadas por Mark Twain al mundo.

Un yanqui en la corte del Rey Arturo

Twain  tenía profunda confianza en la Revolución Industrial y los proyectos tecnológicos de la última mitad del siglo XIX; a la vez que el mismo progreso le causaba escepticismo y desilusión lo cual, según los críticos literarios quedaba evidenciado en  Un yanqui en la corte del rey Arturo.

Empieza burlándose y satirizando el pasado medieval y acaba cuestionando la superioridad del presente moderno e industrializado.

Tras sufrir un golpe en la cabeza, de manera inexplicada e inexplicable, un “yanqui” (estadounidense) es transportado hacia atrás en el tiempo y arrastra consigo todo el conocimiento tecnológico del siglo XIX y su ideología republicana y protestante.

Las aventuras de Tom Sawyer

Se trata de la más conocida de sus obras, y fue un momento para revivir la niñez y la adolescencia mezclándolas con la ficción.

Las aventuras de Tom Sawyer es el relato de unos meses en la vida de este niño que vive en una ciudad pequeña del suroeste de Estados Unidos a orillas del Mississippi. Tom fue criado por su tía Polly, quien aunque lo quiere de corazón, también lo somete a una disciplina que se le hace absurda y desagradable.

Tom contempla el mundo de una manera muy distinta a como lo hacen los adultos con los que tiene que convivir.

Más agreste y rebelde contra ese universo de las personas mayores es su amigo Huckleberry Finn, el compañero ideal de Tom envidiado por los demás niños y, en alguna medida el propio Tom.

Juntos vivirán aventuras humorísticas y dramáticas de las que podrán salir más airosos de lo que hubiera podido hacerlo cualquier adulto.

El príncipe y el mendigo

El príncipe y el mendigo es una ficción histórica escrita por Mark Twain. Fue publicado en 1881 por James R. Osgood & Co en Canadá. Esta historia se considera una historia para niños porque utiliza a dos niños llamados Edward Tudor y Tom Canty como personajes principales.

Aunque parece una historia infantil en capas, en realidad muestra la desigualdad social en Inglaterra en ese momento. Twain, por sus historias siempre quiere presentar y criticar la desigualdad social y el racismo entre la sociedad de clase alta y baja.

Mediante esta historia, muestra al lector una vida diferente de la clase alta y baja de la sociedad.

 

Algunos críticos dicen que El príncipe y el mendigo es una sátira deliciosa del pasado romántico de Inglaterra y un juego alegre de la niñez lleno de la misma ironía irónica que despierta lo mejor de los cuentos fantásticos de Mark Twain.

Combina su fascinación por el pasado romántico de Europa con su inclinación natural por satirizar las injusticias y las convenciones sociales de su propia época. Aunque el problema de esta historia es solo algo trivial y narrado de una manera ligera, pero Twain tiene un mensaje profundo a través de personajes y eventos en la historia.

Las aventuras de Huckleberry Finn

La suerte de Huckleberry Finn, el mejor amigo de Tom Sawyer, se acaba cuando su padre regresa al pueblo y se lo lleva a vivir a una cabaña.

Una pieza clásica de la literatura, Las aventuras de Huckleberry Finn es una representación maravillosa de la vida a lo largo del río Mississippi y del pasado.

Huckleberry Finn es un joven salvaje, aventurero y autosuficiente que encuentra su camino a lo largo del río con un esclavo fugitivo. El robo, las supersticiones y el engaño describen el viaje que hacen juntos Huck Finn y Jim.

Se encuentran con familias rivales, estafadores y Tom Sawyer en su intento de llegar al norte. Mark Twain pinta un cuadro vívido de la vida en el sur con la esclavitud de una manera que muestra que no todos creían lo mismo. Una historia realmente divertida e interesante, Las aventuras de Huckleberry Finn es un libro que interesará incluso al lector más desinteresado.

La vida en el Mississippi

Este libro de 1883 es  fruto de sus experiencias como piloto en un vapor fluvial antes de la Guerra de Secesión (1861-1865) y se considera el primer original mecanografiado que llegó a un editor. Un conmovedor relato del pasado desaparecido de Estados Unidos. El libro que le valió a Mark Twain su primer reconocimiento como escritor serio.

Al mismo tiempo, una historia romántica de un río poderoso, un relato autobiográfico de los primeros días de los barcos de vapor de Mark Twain y un depósito de anécdotas y bocetos humorísticos, La vida en el Mississippi es la materia prima a partir de la cual Twain escribió su mejor novela: Las aventuras de Huckleberry Finn.


 https://www.youtube.com/watch?v=INKhGB6GPkg

 

Puedes leer El forastero misterioso en el siguiente enlace.


https://biblioteca.org.ar/libros/154143.pdf



Puedes leer Cartas desde La Tierra.

https://www.fundacionpfizer.org/sites/default/files/009_mark_twain.indd.pdf

miércoles, 20 de abril de 2022

Recomendaciones lectoras.

  Nicolás, recomienda

Desde que sus padres le regalaron un perro, la fascinación de S y Montgomery por los animales no ha hecho más que crecer, hasta el punto de que ha viajado a los rincones más recónditos del planeta y ha corrido mil peligros para conocer a los seres más extraños o desvelar los secretos de los más cercanos. Sobre ellos ha escrito más de veinte libros que la han convertido en una de las naturalistas más renombradas de nuestros días. En este volumen, maravillosamente ilustrado por Rebecca Green, nos relata su vida a través de su relación con trece animales que le enseñaron a superar sus temores o a desarrollar su entusiasmo por la existencia. Una auténtica lección de vida sobre las maneras en que los animales pueden mejorar nuestra humanidad y convertirnos en mejores criaturas.


Claudia, recomienda:


Un brutal asesinato, una familia rota y un destino más cruel... que la muerte Una noche es suficiente para que la vida de una persona cambie y se destruya. ... Nos apetece.


Jackeline, recomienda:



Manuel, recomienda:


One Punch-Man es un manga creado por ONE e ilustrado por Yusuke Murata, que actualmente se publica de manera gratuita en la página web Tonari no Young Jump de Shūeisha. Adapta el webcómic del mismo ONE. Una adaptación al anime producida por el estudio Madhouse fue estrenada en octubre de 2015, mientras que su segunda temporada, a cargo de J.C.Staff, se emitió en abril de 2019.

La serie gira en torno a un héroe llamado Saitama que ha entrenado tan duro que se le terminó cayendo el pelo, y es tan fuerte que puede derrotar a cualquiera de un solo golpe. Aún así, su poder es tan grande que se aburre y se frustra por ganar tan fácilmente, por lo que se mantiene a la espera del día en el que aparezca alguien capaz de darle una verdadera batalla.

Leo, recomienda:



Quizá un libro un poco infantil.Esta es la historia de Joe Spud, el niño más rico del mundo. Humor y aventuras de la mano del autor número 1 en Inglaterra.

Joe es el niño de doce años más rico del mundo. Tiene tanto dinero que ha comprado todo lo que se puede desear: un coche de Fórmula 1, quinientos pares de deportivas (sin exagerar), un perro robot importado de Japón, un acuario con dos cocodrilos y un tiburón y un parque de atracciones privado para el jardín.

Paula, recomienda:


¿Tú qué harías si por casualidad te encontraras al amor de tu vida en la situación más incómoda del mundo? Arthur y Ben son dos chicos que pareciera están destinados a pasar el resto de su vida juntos. Sin embargo, el universo les enseñará que a veces las personas estarán presentes en los momentos más importantes del otro, aunque no de la forma que piensan. Claro, eso no impide que el amor prevalezca.


Xiana, recomienda:





Samuel, joven huérfano, ha sido adoptado por un personaje rico, misterioso y malvado… Por encargo del gobierno de Isabel II ambos emprenden una misión, junto a una misteriosa chica por el que Samuel se sentirá extrañamente atraído, por los cementerios más antiguos: deberán recabar información sobre ciertas tumbas y los muertos que las ocupan. En su investigación, Samuel descubrirá hechos espeluznantes y una verdad dolorosa: nada ni nadie es lo que parece.


Bruna, recomienda:


El primer libro que ha leído Bruna. Cereza, una niña de 10 años que sueña con ser escritora, es la protagonista de «Los diarios de Cereza», la colección de cómic infantil que se ha convertido en un fenómeno en Francia.

Acompaña a Cereza en su primera investigación, ¡que le llevará hasta el corazón del bosque y a descubrir un lugar maravilloso!



Ada, recomienda:





Ada Goth vive con su padre en el antiguo Palacete Nebroso. Allí solo los acompañan un grupo de sirvientes y algunos fantasmas. El padre de Ada, Lord Goth, piensa que los niños solo deben ser oídos y nunca vistos, así que su hija lleva unas pesadas y ruidosas botas que le advierten de su presencia. Ada dedica los días a vagar por los pasillos de su misteriosa casa, hasta que encuentra el fantasma de un ratón que murió recientemente.


Abdi , recomienda:


Una historia llena de mentiras y secretos, atracción y odio en la que nadie parece decir la verdad. ¿Hay algo más adictivo que desenmascarar a los Perfectos mentirosos?


Jude acaba de llegar a una de las universidades más elitistas del mundo, pero ya se ha dado cuenta que ahí todo se mueve alrededor de las fiestas, los cotilleos y los ligues entre estudiantes. Y que todo eso gira en torno a un trio irresistible: los hermanos Cash. Son vacilones, astutos, pero insoportablemente atractivos y poderosos. Y por encima de todo están acostumbrados a liderar el campus con sus juegos de niños ricos. Lo que no saben es que Jude tiene un plan: sacar a la luz sus más oscuros y perversos secretos, esos tan bien escondidos tras el lujoso apellido Cash.



Diego, recomienda:


Verano de 1870, Sherlock Holmes, Arsène Lupin e Irene Adler se conocen en Saint-Malo. Los tres deberían estar disfrutando de sus vacaciones, pero el destino les ha reservado algo distinto.

En efecto, los chicos se ven envueltos en un torbellino criminal: roban un collar de diamantes sin dejar rastro, en la playa es encontrado un hombre sin vida y una oscura silueta aparece y desaparece sobre los tejados de la ciudad. La policía anda a tientas y les tocará a otros resolver el caso…


María, recomienda:


Sherlock Holmes, el detective más famoso del mundo, está removiendo cielo y tierra para encontrar a su hermana pequeña Enola, quien parece haber sido engullida por la ciudad más grande y oscura del mundo: Londres.

Mientras se esconde de su propio hermano, Enola se topa con unos dibujos al carboncillo y siente una conexión inmediata con su autora, Lady Cecily, pero esta ha desaparecido sin dejar rastro. Así que Enola deberá resolver los enigmas que conducen hasta esta dama zurda.



¿Por qué ha decidido Chloe ayudar al señor Fétido? Pues porque es la única persona en el mundo que ha sido amable con ella. Sí, es probable que huela a rayos y que su perra, Duquesa, parezca una rata callejera, pero es simpático y muy educado.

Además, seguro que tiene muy buenas historias que contar... ¡Y a Chloe le encantan las historias!


Roi, recomienda:




¿Qué pasaría si un día descubrieras que, en realidad, eres hijo de un dios griego que debe cumplir una misión secreta? Pues eso es lo que le sucede a Percy Jackson, que a partir de ese momento se dispone a vivir los acontecimientos más emocionantes de su vida. Expulsado de seis colegios, Percy padece dislexia y dificultades para concentrarse, o al menos ésa es la versión oficial. Objeto de burlas por inventarse historias fantásticas, ni siquiera él mismo acaba de creérselas hasta el día que los dioses del Olimpo.

o le revelan...

Día do Libro 2022.


 



POBRE
Si yo pudiera excusarme
deste papel, me excusara,380
cuando mi vida repara
en el que has querido darme;
y ya que no declararme
puedo, aunque atrevido quiera,
le tomo, mas considera,385
ya que he de hacer el mendigo,
no, Señor, lo que te digo,
lo que decirte quisiera.
¿Por qué tengo de hacer yo
el pobre en esta comedia?390
¿Para mí ha de ser tragedia,
y para los otros no?
¿Cuando este papel me dio
tu mano, no me dio en él
igual alma a la de aquel395
que hace al rey? ¿Igual sentido?
¿Igual ser? Pues ¿por qué ha sido
tan desigual mi papel?
Si de otro barro me hicieras,
si de otra alma me adornaras,400
menos vida me fïaras,
menos sentidos me dieras;
ya parece que tuvieras
otro motivo, Señor;
pero parece rigor,405
perdona decir crüel,
el ser mejor su papel
no siendo su ser mejor.
AUTOR
En la representación
igualmente satisface410
el que bien al pobre hace
con afecto, alma y acción
como el que hace al rey, y son
iguales este y aquel
en acabando el papel.415
Haz tú bien el tuyo y piensa
que para la recompensa
yo te igualaré con él.
No porque pena te sobre,
siendo pobre, es en mi ley420
mejor papel el del rey
si hace bien el suyo el pobre;
uno y otro de mí cobre
todo el salario después
que haya merecido, pues425
con cualquier papel se gana,
que toda la vida humana
representaciones es.
Y la comedia acabada
ha de cenar a mi lado430
el que haya representado,
sin haber errado en nada,
su parte más acertada;
allí igualaré a los dos.
HERMOSURA
Pues decidnos, Señor, Vós,435
¿cómo en lengua de la fama
esta comedia se llama?



Obrar bien, que Dios es Dios.







XXXI

––Pero ¡por Dios!… ––exclamó Augusto, ya suplicante y de miedo tembloroso y pálido.

––No hay Dios que valga. ¡Te morirás!

––Es que yo quiero vivir, don Miguel, quiero vivir, quiero vivir…

––¿No pensabas matarte?

––¡Oh, si es por eso, yo le juro, señor de Unamuno, que no me mataré, que no me quitaré esta vida que Dios o usted me han dado; se lo juro… Ahora que usted quiere matarme quiero yo vivir, vivir, vivir…

––¡Vaya una vida! ––exclamé.

––Sí, la que sea. Quiero vivir, aunque vuelva a ser burlado, aunque otra Eugenia y otro Mauricio me desgarren el corazón. Quiero vivir, vivir, vivir…

––No puede ser ya… no puede ser…

––Quiero vivir, vivir… y ser yo, yo, yo…

––Pero si tú no eres sino lo que yo quiera…

––¡Quiero ser yo, ser yo!, ¡quiero vivir! ––y le lloraba la voz.

––No puede ser… no puede ser…

––Mire usted, don Miguel, por sus hijos, por su mujer, por lo que más quiera… Mire que usted no será usted… que se morirá.

Cayó a mis pies de hinojos, suplicante y exclamando:

––¡Don Miguel, por Dios, quiero vivir, quiero ser yo!

––¡No puede ser, pobre Augusto ––le dije cogiéndole una mano y levantándole––, no puede ser! Lo tengo ya escrito y es irrevocable; no puedes vivir más. No sé qué hacer ya de ti. Dios, cuando no sabe qué hacer de nosotros, nos mata. Y no se me olvida que pasó por tu mente la idea de matarme…

––Pero si yo, don Miguel…

––No importa; sé lo que me digo. Y me temo que, en efecto, si no te mato pronto acabes por matarme tú.

––Pero ¿no quedamos en que…?

––No puede ser, Augusto, no puede ser. Ha llegado tu hora. Está ya escrito y no puedo volverme atrás. Te morirás. Para lo que ha de valerte ya la vida…

––Pero… por Dios…

––No hay pero ni Dios que valgan. ¡Vete!

––¿Conque no, eh? ––me dijo––, ¿conque no? No quiere usted dejarme ser yo, salir de la niebla, vivir, vivir, vivir, verme, oírme, tocarme, sentirme, dolerme, serme: ¿conque no lo quiere?, ¿conque he de morir ente de ficción? Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió…! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno! ¡Entes de ficción como yo; lo mismo que yo! Se morirán todos, todos, todos. Os lo digo yo, Augusto Pérez, ente ficticio como vosotros, nivolesco lo mismo que vosotros. Porque usted, mi creador, mi don Miguel, no es usted más que otro ente nivolesco, y entes nivolescos sus lectores, lo mismo que yo, que Augusto Pérez, que su víctima…