Caballeros 1

lunes, 21 de enero de 2019

Los Pazos de Ulloa.

   En nuestro encuentro el tema que más nos ocupó fue el estilo del relato ,demasiado descriptivo para nuestro gusto, el léxico nos obligaba a un empleo frecuente  del diccionario, muy frecuente en nuestra opinión (léxico excesivamente culto decíamos). El comienzo fue lo que más nos costó, de ahí que destacásemos como texto moroso la descripción del camino que hace Julián a su llegada a Los Pazos.
   Otro de los temas que nos ocupan es el machismo que denuncia Emilia Pardo Bazán en la novela, personajes y ambientes están determinados por un sistema social que contribuye negativamente al desarrollo de sus vidas. Un ejemplo es el personaje de Nucha.
   El mismo sistema patriarcal está detrás de la adjetivación de Nucha como mujer débil por dar a luz una niña y no un varón (Sabel, la campesina había dado al marques un varon, Pedrucho). Dentro del nucleo familiar de Nucha, la figura más vital (seguramente la más adecuada al carácter del falso marqués era Rita).
   Terminamos el encuentro con una propuesta de finales diferentes para la obra.

              Relator : Joel.

miércoles, 16 de enero de 2019

Para conocer la Generación del 27.

LEER AQUÍ.

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lunes, 14 de enero de 2019

Faladoiro: Los Pazos de Ulloa.


Coincidimos todos en señalar lo lento que nos pareció el transcurso de la novela, las descripciones minuciosas que, afortunadamente, se suavizan según nos acercamos al desenlace.
Todas la trama política de la novela nos parece que es marginal respecto de la trama principal, el caciquismo denunciado por Pardo Bazán es para nosotros un elemento de la época, ahora en desuso. Por eso la muerte de Primitivo nos sorprendió a todos.
   Pensamos que el personaje principal de esta historia que transcurre en Los Pazos de Ulloa es Julián ya que es el elemento común con todos los demás y el narrador de la obra.
   Nos pareció que la influencia,  de la herencia y de los ambientes sociales estaba muy presente en la construcción de los personajes así lo señalamos en el personaje de Julián, de Manolita y del Marqués. El debate sobre lo que nos parecían los personajes de la obra nos ocupo un tiempo importante del encuentro. El comportamiento de éste en su feudo y en Santiago es muy diferente y nos muestra a un individuo adaptado en uno e inadaptado en el otro.
Para terminar, no habiendo leído La madre naturaleza,propusimos otros posibles finales más amables.
   Relatora: Antía.

Faladoiro: La edad de la ira.


Y empezamos, seguimos y terminamos por “el final”. No nos gusta el modo, aparentemente, tan abierto con el que termina la obra, esperábamos terminar la lectura aclarando nuestras dudas, conociendo, sin ambigüedades cuales fueron los hechos.

   Nos sorprende ,en un principio, el modo en el que se cuenta la historia, esa suma de diálogos, sms, blogs y un narrador investigador que da forma a todos estos materiales.

  Héctor, David y Jordan creen que el asesino es Marcos, los demás pensamos que la última tesis que propone el narrador es la acertada.

   Cuando empezamos la lectura, pensamos que el protagonista de la novela era Marcos, a mitad de obra ya sabíamos que la novela era coral, colectiva. Un pequeño universo en el que coexisten adolescentes y adultos. Estos últimos son portantes de crímenes o silencios cómplices. Todos contribuyen a cargar el ambiente de hostilidad.

   Surge muy pronto el tema de la vocación, todos estamos de acuerdo que los trabajos que implican intercambios emocionales entre los actantes necesitan vocación y de este tema pasamos al muestrario del profesorado que encontramos en la novela de Fernando López. Nos detenemos ,especialmente, en el personaje de Eduardo  .

    Otro de los temas que nos ocupan es el tratamiento que se da en la obra a la sexualidad . Nos parece que todas las relaciones que aparecen descritas en torno a los personajes del  Darío son decepcionantes para los diferentes personajes.

Las referencias culturales que señalan los personajes de la novela, tanto las literarias como las cinematográficas, nos son ajenas ,desconocemos a Kavafis y a Cernuda y no hemos visto ninguna de las películas que se citan.  

   
    Comenzamos esta sesión, la última sobre La edad de la ira, en torno al personaje de Marcos. Saul introduce el tema explicando lo mal que le caía el personaje al comienzo de la novela y como su impresión va cambiando según transcurre la historia. Esta idea no solo la tiene Saul ,Alba ,David y Yi  Hao tampoco sienten simpatía por Marcos cuando leen la redacción que abre el libro y que hace con la Olivetti.
   Alba cree que Marcos es agresivo y prepotente en el instituto y "dulce" con sus amigos Sandra y Raúl  El adjetivo dulce da mucho de si en nuestro intercambio. Discutimos si su comportamiento sentimental con ellos merece este calificativo y llegamos a la conclusión de que Marcos no es honesto con Sandra y , posiblemente sin ser consciente, la utiliza.
  La conversación nos lleva al final, el grupo no comparte las reflexiones que el narrador hace en "fe de erratas" y los componentes llegan a sus propias tesis. Todos consideran a Marcos culpable del homicidio de su padre y solo algunos del de su hermano. Intentamos representar cómo podía haber ocurrido la historia para apoyar nuestros argumentos.
   De las tesis propuestas por el narrador ,al final de la novela , la dos y la tres son la que tienen más partidarios, eso si , ambas, con modificaciones. Es indudable que somos lectores activos y llegamos a nuestras propias conclusiones. Hemos discutido tanto estos aspectos que se nos ha echado el tiempo encima, de todo lo que nos queda pendiente no podemos dejar pasar el personaje de Eduardo, tan repulsivo como los clientes del bar (en el que nunca tuvieron que permitir que permaneciera y consumiera alcohol un menor de dieciséis años).
    Los últimos diez minutos se los dedicamos a otra forma de violencia presente en la novela, el racismo hacia Ahmed. Nos volvemos a nuestro propio cosmos, del Dario al Wirtz y ponemos en evidencia que las actitudes que se denuncian en la novela también se producen entre nuestros profesores y nuestros compañeros. 
 

Mendoza. La verdad... Examen de la obra completa.


GÉNERO LITERARIO. ENTRE LA NOVELA HISTÓRICA, LA NOVELA POLICÍACA Y EL FOLLETÍN
Eduardo Mendoza ha manifestado desde sus inicios como novelista que pretende hacer una literatura sin ningún fin trascendental, reivindicando así la idea de la novela bien escrita que simplemente cuente una historia que atraiga al lector. Esto no impide que la mayoría de sus novelas reflejen y analicen determinados ámbitos sociales e históricos con talante crítico e irónico. Son muchas las influencias que se detectan en la obra narrativa de Mendoza, reconocidas por él mismo y sus intenciones parecen ser muy claras: renovar recuperando, cambiar el estado de las cosas a partir de una larga tradición narrativa que nos llega a los españoles de muy lejanos tiempos. Su fuente directa es la novela tradicional que le hace recoger ingredientes de muy variada procedencia. La organización del relato en secuencias de claro origen cinematográfico, la heterogeneidad textual de la escritura (diálogos, documentos, artículos periodísticos…) y el caos temporal que, finalmente queda aclarado son, entre otros, recursos que sitúan esta novela en la evolución contemporánea de esta narrativa. A partir de ahí, las influencias son variadas y van desde la novela bizantina hasta el actual género policíaco.
 Novela bizantina: su gusto por la aventura, las casualidades, la sorpresa, los encuentros y desencuentros es tan fuerte como en su día lo fue en Cervantes, quien se convertirá en uno de sus mentores.
 Miguel de Cervantes: la obra es un texto paródico de varios géneros, un rompecabezas que caricaturiza varios modelos al mismo tiempo que los eleva a su máxima expresión. Mucho tienen de quijotes fracasados Javier Miranda, Pajarito de Soto o el comisario Vázquez.
 La novela picaresca: el mundo del pícaro es otro de los referentes de Mendoza. Un ejemplo claro es Nemesio Cabra, uno de los personajes más logrados de la novela. Es el prototipo de ser destinado a luchar contra un destino que le mantiene de modo implacable en la marginación social, sin levantar cabeza y sirviendo a unos amos que de ningún modo le agradecerán sus servicios. 
El esperpento de Valle-Inclán: presente en tipos y ambientes. Dos ejemplos muy claros son la taberna de Pepín Matacríos (que no puede ocultar su parentesco con la Pica Lagartos de Valle) o el cabaret donde trabaja María Coral, cuyos clientes son un paradigma del arte esperpéntico.
 La novela norteamericana: que desde los años 60 se obstina en presentar unos héroes, más bien antihéroes, que viven en soledad como víctimas o cabezas de turco (Javier Miranda, Pajarito de Soto…).
Después de todas estas referencias uno se pregunta ante qué tipo de novela estamos; ¿se trata de una novela social, política, histórica, policíaca? Los críticos parecen no ponerse de acuerdo al respecto. Algunos apuestan por una trama fundamentalmente política (C. Sarrias) donde, detrás de un argumento aparentemente simple, hay una voluntad clara de denuncia social. Se trataría de un relato policial que deviene en indagación política, a través de indefinición donde se habla de fondo histórico, estructura policial y relato social.
Eduardo Mendoza recurre a la técnica del pastiche que consiste en imitar diversos subgéneros y estilos en una misma obra. Así, utiliza elementos narrativos de la novela policíaca (estructura global, asesinatos, muertes violentas, pistas, pesquisas del policía, reconstrucción de los hechos y, finalmente, aclaración de lo sucedido), con claras influencias de la novela negra americana e incluso del folletín del siglo XIX (el enredo de la trama sentimental que tiene como

Pero si algo destaca es que se hace de algunos de los principales géneros literarios. la parodia
 Parodia de la novela policial: la labor detectivesca está en manos de personajes que no alcanzan a deducir con lógica ni a ver el alcance de sus sospechas (Miranda, Pajarito). Solo Vázquez aplica el método deductivo pero es un personaje tremendamente descoyuntado cuyas actuaciones son tratadas con fuertes dosis de humor.
 Parodia de la novela rosa o sentimental: después de lo sucedido es poco habitual un desenlace amoroso como el que protagonizan María Coral y Miranda.
 Parodia de la novela social: un tono humorístico parece contemplar los atentados, los movimientos revolucionarios, la tensión social…
 Parodia de la novela de folletín: en el carácter melodramático de situaciones y personajes que antes provocaba el llanto, provoca ahora la risa, pues su recreación presenta unos perfiles tan marcados que solo es posible pensar en una intención ridiculizante.
De todo ello se deduce que Mendoza construye un argumento complejo dentro de un marco histórico muy atractivo, la Barcelona de 1917, con altas cotas de prosperidad burguesa pero con una clase proletariada que roza la miseria y el hambre. En definitiva, se trata de una novela que intenta contar una historia, lo más atractiva posible y, para ello, escoge un tiempo histórico complejo en sus relaciones sociales que resulta apasionante para el lector.
Y así fue como salimos de Barcelona para no regresar jamás. El dinero del pasaje del barco nos lo presto Cortabanyes, en un inesperado gesto de generosidad, o tal vez por quitarse de en medio a quien tanto sabía sobre su persona. No llegamos a Hollywood. Nos quedamos en Nueva York, donde las cosas no fueron como María Coral había pensado. Luchando contra la pobreza, el idioma y la posibilidad de ver negada la prórroga de nuestro permiso de residencia y trabajo, transcurrieron varios años [...]. Por último, obtenida la nacionalidad americana e introducido en el mundillo financiero de Wall Street como mero agente comercial, pero con un sueldo respetable, y retirada María Coral del mundo del espectáculo, me decidí a cumplir con el encargo que otrora me hiciera Lepprince. La compañía aseguradora quedó sorprendida de mi reclamación, no se avino a pagar y los abogados de Lepprince me convencieron para llevar las cosas ante un tribunal. Del juicio y de mis declaraciones han brotado estos recuerdos. Estoy sólo en casa, el juicio ha terminado y sólo queda esperar hasta mañana para conocer el resultado. Los abogados dicen que la impresión es buena y que mis declaraciones han sido hábiles y prudentes. María Coral ha salido. No tenemos hijos, pues María Coral quedó imposibilitada para la maternidad a raíz de la pérdida del hijo de Lepprince. Nos vamos haciendo viejos [...]. El correo me ha traído una carta inesperada de María Rosa Savolta. Creo que su transcripción será el mejor modo de poner punto final a esta historia. Apreciado amigo: No puede usted imaginarse la enorme alegría que nos ha producido a Paulina y a mí recibir la noticia de que usted nos iba a enviar dinero desde Nueva York. Hasta que nos escribió el abogado no sabíamos nada de ese seguro que mi marido (q. e. p. d.) suscribió antes de morir. El abogado nos ha explicado las causas del retraso en el cobro del seguro. Créame que nos hacemos perfecto cargo de los motivos que le han impulsado a usted a obrar de esta manera y no le hacemos reproche alguno. Estos años han sido muy difíciles para Paulina y para mí [...]. Mi único deseo, en este tiempo, ha sido procurar que la pequeña Paulina no careciese de nada. Por desgracia temo que su educación sea deficiente [...]. El dinero que usted nos va a enviar nos viene pues como anillo al dedo. Tengo puestas mis esperanzas en una buena boda, para cuando Paulina esté en edad de merecer, cosa difícil de lograr sino se cuenta con un mínimo de medios [...] Ya ve usted lo muy necesitadas que estamos de ese dinero que usted nos enviará en breve. Ya sabe que nos tiene siempre a su entera disposición y que nuestra gratitud por su desinteresada ayuda no conoce límites. Crea que con ella ha contribuido a despejar un poco el negro panorama de nuestras vidas y a rehabilitar la memoria de aquel gran hombre que fue Paul-André Lepprince. Suya afectuosa, María Rosa Savolta.

1.-Entre las influencias de la narrativa de Mendoza está la novela picaresca. Gonzalo Sobejano define el género picaresco como la relación  en primera persona de la vida y desventuras de un sujeto humilde articulada según una estructura episódica y destinada a explicar un estado, superado o no, de deshonor del protagonista. Las circunstancias sociales son uno de los elementos con los que el narrador justifica su vida. Explica si estas características están presentes en la novela.
2.- Explica, a partir de tu conocimiento de Rosa Savolta, el carácter irónico que vierte Mendoza en el siguiente fragmento de la carta que cierra la novela.
Mi único deseo, en este tiempo, ha sido procurar que la pequeña Paulina no careciese de nada. Por desgracia, temo que su educación sea deficiente. Como además hemos tenido que ir vendiendo mis joyas, la pobre ha crecido en un ambiente de clase media, tan distinto al que por nacimiento le corresponde. La niña, sin embargo, no traiciona su origen y se quedaría usted sorprendido de su distinción y modales. Sin apasionamiento de madre, puedo asegurarle que es bellísima y que guarda un increíble parecido con su pobre padre, cuya memoria venera.
3.- ¿Cuál es tu opinión sobre la muerte de Lepprince? Arguméntala con datos que procedan de tu lectura de la novela.
- ¿Cómo murió Lepprince?- quise saber.
El Comisario Vázquez se mostró esquivo.
-No creo que lo sepamos jamás. Tal vez se trate, a fin de cuentas de un suicidio o de un accidente. (…)
-Oiga Miranda, yo siempre he pensado que Lepprince era un peón de alguien…-señaló al techo-muy alto, usted ya me comprende. Para mí que lo hicieron desaparecer,pero es solo una teoría.




miércoles, 9 de enero de 2019

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Años 40. Miguel Hernández.

Poesía de Miguel Hernández, aquí

.- CONTEXTO LITERARIO.-


a.- Entre dos generaciones, figura de anclaje (el Grupo poético del 27 y la generación del 36)
b.- Entre la tradición y la vanguardia (la poesía popular y de autores clásicos y la vanguardia histórica y de Pablo Neruda).


2.- TRAYECTORIA VITAL Y POÉTICA: EVOLUCIÓN DE SU
POESÍA.-

a.- Etapa de formación (1930-1934): Perito en lunas (1933)
b.- Etapa de poesía amorosa y existencial (1934-36): El rayo que no cesa (1936)
c.- Etapa bélica (1936-1938): Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938)
d.- Etapa carcelaria (1938-1941) Cancionero y romancero de ausencias (editado en 1958)

3.- TEMAS DE LA POESÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ. ASPECTOS
DE SU ESTILO.-
a.- La naturaleza.
b.- El amor.
- el despertar sexual.
- el amor-lamento y el amor ilusión.
- el amor-dolor.
- el amor-alegría y el amor-fraternidad.
- el amor-odio.
- el amor- esperanza.
c.- La muerte y la vida.
d.- El compromiso social y político.

4.- IMÁGENES Y SÍMBOLOS EN LA POESÍA DE MIGUEL
HERNÁNDEZ (síntesis).-
- la luna
- el rayo
- el toro
- el viento
- la tierra
- la luz y la sombra.

1.- CONTEXTO LITERARIO.-
a.- Entre dos generaciones.-
 
Algunos críticos enmarcan a Miguel Hernández en la Generación del 27, donde se encuentran sus maestros y amigos: Alberti, Lorca, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, José Bergamín, Pedro Salinas, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda… Todos ellos comparten las mismas preocupaciones estéticas, tienen estudios universitarios, edades similares y se reunieron en 1927 en el Ateneo de Sevilla para rendir homenaje a Góngora en el tercer centenario de su muerte. También admiraban al Arcipreste de Hita, a Bécquer, a Juan Ramón Jiménez, el Romancero y la lírica tradicional. En realidad, son un grupo de escritores que quieren renovar la poesía, a través de ese sincretismo entre tradición y vanguardia del que tanto se ha hablado.  En su primer libro, Perito en Lunas (1933), Miguel Hernández comparte esta intención con ellos; por eso se le ha considerado el “epígono de esta generación” porque siguió en cierto modo sus huellas literarias.

Pero más tarde, Miguel Hernández construye una poesía más humana, personal y social, por lo que otros críticos lo han enmarcado en la llamada Generación del 36, con autores como Luis Rosales. Los poetas pertenecientes a este movimiento están menos interesados en la poesía pura (al estilo de J.R. Jiménez) y más centrados en la humanización, en los problemas del hombre en su contexto. Esta nueva estética cobrará más fuerza a raíz de la Guerra Civil y sus consecuencias (muerte, exilio, miseria, cárcel…), ya que en unas circunstancias como esas sólo se puede hablar del hombre, del ser humano enfrentado a ellas.

El poeta se convierte así en el punto de anclaje entre el 27 y los grupos que le siguen. Del predominio del formalismo, el gongorismo y la metáfora, pasa a la poesía impura, primero con sesgo surrealista, después, con un claro eco de compromiso y finalmente, con el tono doliente e intimista, que nos ilumina su personalidad humana, antes de que fuera sesgada.

Su obra influyó notablemente en los poetas de los años cincuenta y sesenta, debido  sobre todo a su compromiso ético. Su técnica se acopia de una envolvente metáfora, cercana muchas veces a la fuerza surrealista. El poeta consigue que sintamos hasta las entrañas su cotidianidad, una cotidianidad que fluye tanto de los objetos como de la naturaleza o las emociones amorosas.

b.- Entre tradición y vanguardia.

-TRADICIÓN: En Miguel Hernández se puede hablar de múltiples influencias,
sobre todo en sus primeros libros, ya que asimila en su estética todo aquello que leía y admiraba:
- la literatura popular (poesía tradicional)
- la tradición del amor cortés, el petrarquismo y la visión de Garcilaso de la Vega de la mujer amada (inaccesible, llena de virtudes, cruel porque hace sufrir al poeta…)
- la mitología griega y latina aprendida de escritores del Siglo de Oro (ninfas, dioses, sátiros…)
- una visión religiosa de la naturaleza (panteísmo), basada en San Juan de la Cruz y Fray Luis de León.
- la influencia de Góngora, sobre todo en Perito en Lunas.
- los románticos españoles como Espronceda, Bécquer o Zorrilla.
- la constante lucha interior de Unamuno.

-VANGUARDIAS: También mantiene contactos con las Vanguardias en menor
medida:
- la poesía pura de J.R. Jiménez y Jorge Guillén.
- recursos surrealistas, imágenes irracionales propias de la vanguardia histórica, especialmente ligado a Vicente Aleixandre.
- metáforas cósmicas, en la línea de Pablo Neruda, con el que colaboró en
su revista vanguardista, “Caballo Verde para la poesía”.
Por tanto, Miguel Hernández combina la tradición con la vanguardia. Esta oscilación dura hasta la aparición en 1936 de su libro El rayo que no cesa, donde abandona la influencia vanguardista y se impone la tradición oral de la poesía popular, ya que su intención es dirigirse al pueblo llano y prefiere la claridad expositiva del romance a la expresión vanguardista. Es por eso que muchos de sus poemas fueron cantados por soldados republicanos en el frente. En definitiva, su poesía a partir de entonces entroncará con el neopopularismo: poesía humana, con compromiso político y social, que pasa del “yo” al “nosotros” y que supone una recreación culta de la poesía popular.

 
2.- TRAYECTORIA VITAL Y POÉTICA: EVOLUCIÓN DE SU
POESÍA.-
Pese a morir siendo muy joven, su obra abarca diez años que se pueden definir a partir de cuatro etapas:

a.- ETAPA DE FORMACIÓN (1930-1934):
Podemos considerar en primer lugar los poemas de adolescencia y juventud, sus primeros versos, escritos en su mayoría mientras desempeñaba tareas de pastor (su padre lo sacó de la escuela muy pronto y lo puso a trabajar). En esta primera época se ve muy influenciado por su amigo Ramón Sijé, que le contagió su amor por los clásicos, por la religiosidad, y le introdujo en los ambientes culturales de Orihuela, donde publicó en revistas y semanarios sus primeros poemas. Influencias decisivas fueron, como ya hemos visto, Garcilaso, Góngora, San Juan, Machado, Rubén Darío, su paisano Gabriel Miró, y los autores clásicos ya mencionados. Los temas básicos son el paisaje de su tierra, el mundo pastoril, la mitología, ambientes orientales de origen romántico y modernista, etc. Dada su juventud y sus circunstancias personales, cabe decir que fundamentalmente se limita a imitar a sus autores preferidos.

En 1931 realiza un viaje a Madrid, financiado por Ramón Sijé, e intenta contactar por carta con Juan Ramón Jiménez y García Lorca. A los seis meses regresa a Orihuela sin haber obtenido el éxito que deseaba, pero ha aprendido que su poesía no está a la altura y que debe orientarla a la vanguardia. Así aparecerá en 1933 su primer libro Perito en Lunas, de carácter gongorino y cercano a la Generación del 27. En él, el poeta contempla en mundo exterior, objetos y escenas de la vida real, desde el punto de vista de la vanguardia histórica: el gallo, el toro, la palmera, el pozo, las gitanas, la luna…, olvidando los problemas personales y sociales.

b.- POESÍA AMOROSA (1934-1936):
En 1933, Miguel Hernández conoce a Josefina Manresa; en 1934 formalizará su noviazgo con ella. Por otra parte, y para ganarse la aceptación de los poetas del 27, escribe un drama teatral, El torero más valiente, dedicada a la muerte del torero Ignacio Sánchez Mejías.

En 1935 fija su residencia en Madrid, para volver a intentar prosperar en el terreno de la poesía. Es ahora cuando experimenta un cambio muy firme en su actitud ideológica y estética: abandona su credo religioso, que compartía en Orihuela con Ramón Sijé, y comienza su amistad y su colaboración con Pablo Neruda. Sigue viéndose influenciado por sus lecturas de siempre, prestándole ahora más interés a los poemas amorosos, y escribe obsesivamente, hasta que en 1936 consigue editar su primer gran éxito, El rayo que no cesa, libro de poemas de temática amorosa hacia tres mujeres: su novia, Josefina Manresa, con la que romperá durante un tiempo, la pintora Maruja Mallo, su amante en este paréntesis, y un amor platónico nunca realizado, la escritora María Cegarra.

c.- POESÍA DE GUERRA (1936-1938):

Tras el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, Miguel Hernández consolida su postura ideológica y social y la convierte en política: se afilia al Partido Comunista y se alista como voluntario en el Quinto Regimiento del bando republicano, recorriendo los frentes de Madrid, Andalucía, Extremadura y Aragón y dedicándose a animar a los combatientes con sus arengas y sus actividades literarias (publicación de periódicos, representaciones teatrales breves, etc.). En 1937 contrae matrimonio civil con Josefina Manresa, y en diciembre nace su hijo Manuel Ramón, muerto diez meses después. También en este año publica su tercer libro importante: Viento del pueblo, en el que aparece el tono épico dirigido a un protagonista colectivo, pero nunca se omite lo lírico a través de la exaltación de lo humano. Y en 1938 aparece El hombre acecha, dedicado a Pablo Neruda. La derrota republicana ya se ve cercana, y estos poemas constituyen un grito desgarrador entre muertos, heridos, cárceles y desilusión.

d.- POESÍA INTIMISTA Y POESÍA CARCELARIA (1938-1941):

En 1939 nace su segundo hijo. Acabada la Guerra Civil, Miguel Hernández
intenta exiliarse sin éxito, es detenido y encarcelado al volver a Orihuela, y condenado a muerte en 1940 “como autor del delito de adhesión a la rebelión militar”. Pero el franquismo no quiere otra víctima que se pueda convertir en héroe como García Lorca, y la pena es conmutada por 30 años de prisión. Va pasando por diversas cárceles y comparte su situación con otros autores como Buero Vallejo, pero contrae la tuberculosis y su delicado estado de salud recomienda su traslado al sanatorio de tuberculosos de Porta Coeli en Valencia. Las autoridades consienten su traslado siempre que renuncie a sus ideas públicamente, recupere sus primeras ideas religiosas y contraiga matrimonio canónico con Josefina. Miguel Hernández sólo acepta esto último,
y viendo cerca la muerte y para no dejar desamparados a su mujer y su hijo, contrae matrimonio in articulo mortis en marzo de 1942. Pero a finales de ese mismo mes, todavía encarcelado y sin tratamiento médico adecuado, fallece en la prisión de Alicante a los 31 años.

A lo largo de estos años, el poeta fue confeccionando una especie de diario
poético íntimo de breves canciones y romances con resonancias neopopulares, en las que manifiesta un hondo sentimiento de ternura y melancolía y muchas autorreferencias a su poesía anterior, y trata los temas del amor y las adversidades que lo hostigan. Todo este conjunto final constituye su último libro, que estuvo inédito hasta 1958, fecha en la que se publica en Buenos Aires: Cancionero y romancero de ausencias.
 
3.- TEMAS DE LA POESÍA DE MIGUEL HERNÁNDEZ.
ASPECTOS DE ESTILO.-
a.- La naturaleza.-
Dada su condición de pastor en su primera juventud, Miguel Hernández vive
siempre impregnado de naturaleza, y ésta empapa toda su poesía. Por eso es el poeta que devuelve la poesía de la época a la naturaleza; la rescata de la desnaturalización del grupo del 27 y le da vida al tema.
En su primera etapa, lo natural abarca el paisaje y los elementos cotidianos de su existencia, y se convierte en el protagonista de sus poemas. Intenta mostrar una naturaleza real, casi hiperrealista aunque con aspectos que recuerdan al modernismo.

Ahora bien, la naturaleza captada en el entorno inmediato de su experiencia
desarrolla otros dos rasgos que caracterizan su obra de adolescente: la naturaleza relacionada con Dios y vista como manifestación de su poder y su gloria (panteísmo), opuesta al pecado que se encuentra en la ciudad; y relacionada con lo literario, en forma de poesía pura. Este último aspecto será el punto de partida de Perito en Lunas, la luna como símbolo de todo lo natural, y por tanto, perfecto. Todos los objetos son descritos por su parecido con la luna, y sus fases serán metáfora de la vida.

El poeta tiende a percibir las cosas como vivas y dotadas de intenciones. Todo el universo está para él provisto de conciencia. Por ello, la piedra sabe amenazar y castigar; la primavera vendrá a darnos un pecado; la palmera pone tirabuzones a la luna; la espiga aplaude el día. Y no sólo anima los cuerpos inertes, sino que también la vida espiritual y anímica del hombre, que llega a identificarse con el ser universal, convirtiéndose la realidad en su conjunto en un todo natural, materializándose así en su poesía la filosofía del hilozoísmo o panteísmo.

De la naturaleza surgen las metáforas más personales de Miguel Hernández: la
luna, como ya hemos mencionado, el viento (fenómeno atmosférico en su primera etapa; voz de Dios en sus poemas más religiosos; símbolo de la voz del pueblo en la poesía bélica, metáfora de la adversidad en sus últimos poemas), la tierra como instrumento de reivindicación social.

En las últimas etapas, la naturaleza simboliza libertad, y cuando desaparece la
bondad natural también desaparece el paisaje en sus poemas. Pero acabada la guerra y ya en la cárcel sin esperanzas, resurge el tema de la naturaleza, ahora como locus amoenus, como el paraíso del que él ya no disfrutará.
 
b.- El amor.-
Ningún poema queda al margen del sentido amoroso: a la naturaleza, a la mujer, al hijo, a los amigos, al pueblo, a la vida. El sentimiento pasional es el gran eje a cuyo alrededor se articulan todos los demás temas. Pero ese amor adoptará formulaciones distintas a lo largo de su poesía; y así, además del amor divino de su etapa católica, podemos distinguir varios enfoques:

- el despertar sexual: el sentido de lo natural relaciona al amor con el sexo, y esta idea aparece a lo largo de sus poemas, bien como metáfora de la naturaleza, bien como tensión frente a lo religioso.
- El amor-lamento y el amor-ilusión: inscrito en la tradición literaria del amor cortés mediante la idea de amor inhóspito, y también en la poesía mística mediante metáforas como la de “el amor herida”.

- El amor-dolor: es un amor vivido como amenaza y tortura, no por no ser correspondido, sino por no poder ser materializado sexualmente. Este tratamiento del tema se materializa muchas veces en la metáfora del toro: el toro en libertad, como impulso de su masculinidad, y el toro en la plaza, como valor trágico que evidencia muerte y dolor.

- El amor-alegría y el amor-fraternidad: es el sentimiento que recorre su poesía más social y política, y también en que aparece en los versos dedicados a su mujer y su hijo.

- El amor-odio: la naturaleza desaparece, es derrotada por la maldad humana. La guerra y el hambre generan odio, y el poeta siente un profundo rechazo por este sentimiento, lo repudia, lo detesta y lo muestra para que los demás también reflexionen sobre él.

- El amor-esperanza: sobre todo a partir de la guerra civil, Miguel Hernández percibe y expresa el amor como su única esperanza, un anhelo de vida íntimo, que es capaz de absorber todo el horror de la cárcel y de la muerte. Sus objetos poéticos, ahora más que nunca, serán su mujer y su hijo, ya no con alegría, sino como medios para volver a sentirse vivo.
 
c.- La muerte y la vida.-
Junto con el amor, son los otros dos vértices del triángulo temático de la poesía
de Miguel Hernández. En sus poemas, la vida y la muerte se manifiestan en dos sentidos: por una parte, un sentido existencialista (“el hombre es un ser nacido para la muerte”); por otra, la muerte como semilla de la renovación (“porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada, y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada”) Por otra parte, el sentimiento que le profesa a la amistad hace que componga numerosas elegías (cantos fúnebres). Tal vez su elegía más famosa es la dirigida a su amigo Ramón Sijé, muerto a las 22 años, en 1935).

Los símbolos que más utiliza Miguel Hernández para materializar este tema son:
- los huesos, como símbolo tradicional de la muerte, pero también como metáfora del amor más profundo, o como símbolo del empuje de los combatientes republicanos.

- La lluvia, como plasmación de la naturaleza, pero también como “lluvia amorosa sobre la vida seca”, o como llanto por la muerte y la destrucción.

- El rayo, como pasión o como fatalidad destructora.

d.- El compromiso social y político.
Como ya hemos visto al analizar su trayectoria vital y poética, Miguel Hernández es un poeta fuertemente comprometido con el mundo que le rodea. Y así, su compromiso ideológico será firme en cada momento, aunque sus ideas vayan cambiando desde el catolicismo de sus primeros años en Orihuela hasta las ideas más laicas y republicanas de izquierdas en su época de Madrid y durante la guerra civil. Sus dos obras más comprometidas son Viento del pueblo (1937) y El hombre acecha (1938).
El primero constituye la faceta optimista, alentadora, entusiasta y combativa por la esperanza en la victoria. Lo personal cede paso a lo colectivo, a la libertad y al heroísmo, y el estilo se hace claro y transparente para que sea comprendido por los más humildes; la métrica es popular (el romance), y las metáforas se simplifican. El segundo, en cambio, con la guerra ya prácticamente perdida, es una visión pesimista de la guerra en general: en la cárcel y en la miseria no hay un yo ni un nosotros, porque el hombre se desvanece. El verso ahora se ha hecho amplio y lento, casi prosaico.
 
4.- SÍNTESIS: IMÁGENES Y SÍMBOLOS EN LA POESÍA DE
MIGUEL HERNÁNDEZ.-
Las imágenes y los símbolos que Miguel Hernández utiliza en su poesía varían en intensidad y significado según la etapa creativa y vital que el poeta experimenta:
-1ª ETAPA (etapa oriolana): la naturaleza como objeto real. Culto a lo material y a lo humilde.
- 2ª ETAPA (etapa amorosa-existencial): los objetos se convierten en metáforas
de la pena amorosa o de la amenaza existencial.
- 3ª ETAPA (etapa bélica): sus imágenes y símbolos magnifican y ensalzan el
valor del pueblo fiel a la República y el aliento de la poesía en tiempos de guerra.
- 4ª ETAPA (etapa carcelaria): los símbolos que hasta ahora han servido para inspirar valor y ánimo a los combatientes se convierten ahora en meros símbolos de lo que ya se ha perdido: la ausencia de libertad, la ausencia del goce amoroso por su mujer y su hijo, la ausencia de justicia y de amor fraternal y solidario.
Aunque la utilización de sus símbolos es constante en toda su producción, en cada etapa hace predominar algunos de ellos: la luna (expresión máxima de la naturaleza) en la primera, el rayo (metáfora del amor y la existencia humana) y el toro (símbolo de la pena amorosa) en la segunda, el viento (el valor épico de la Historia, esperanzadora o destruida y la fuerza de la voz y la voluntad del pueblo) y la tierra (imagen de la naturaleza y del trabajo) en la tercera y la luz y la sombra (la alegría y la esperanza frente a lo trágico y funesto) en la última.

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E
EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.
Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.
Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.
Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.
Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.
A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.
Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.
Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.
Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.
Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.
Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.
¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?
Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

ACEITUNEROS
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién,
quién levantó los olivos?
No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.
Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.
Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma: ¿quién
amamantó los olivos?
Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.
No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.
Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.
¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?
Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.
Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.