Caballeros 1

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miércoles, 8 de junio de 2022

Benito Moreno canta a Bécquer.


 

Tanto Bécquer como Lorca son los poetas más universales de la literatura española del siglo XIX y XX. 


Cayó sobre mi espíritu la noche 

en ira y en piedad se anegó el alma

 ¡y entonces comprendí por qué se llora

 y entonces comprendí por qué se mata!

      (Bécquer) 


Quiero llorar mi pena y te lo digo 

Para que tú me quieras y me llores 

En un anochecer de ruiseñores 

Con un puñal, con besos y contigo.

      (García Lorca)

martes, 22 de marzo de 2022

Obra colectiva.

 



Te amo tanto que nazco por ti

Te amo tanto que vacio saleros

Te amo tanto que florecen semillas en mis libros

Te amo tanto que cantan mis alas en el aire

Te amo tanto que mis flores arden en el  jardin

Te amo tanto que saltan los peces de alegría

Te amo tanto que me llueven corazones de jazmin

Te amo tanto que me olvido de la Coca Cola.

Te amo tanto que cruzo cristales por ti

 

lunes, 21 de marzo de 2022

 el último día de amor mi corazón

 se hizo añicos dentro de mi cuerpo


me pasé toda la noche

 haciendo conjuros para que volvieras


https://static0planetadelibroscom.cdnstatics.com/libros_contenido_extra/39/38371_El_sol_y_sus_flores.pdf


Todo lo que necesito existe ya en mí.


https://planetadelibroscom.cdnstatics2.com/libros_contenido_extra/46/45563_Todo_lo_que_necesito_existe_ya_en_mi.pdf



martes, 19 de octubre de 2021

Aerolitos Paul Celan.

 




                                                             Aforismos inéditos de Paul Celan



 La escritura del poeta rumano quedó marcada por la muerte de sus padres en un campo de concentración. El volumen 'Microlitos' descubre ahora sus sentencias y prosas

  
1. En la poesía no se espera la señal cuando se telefonea.


2. Aragon: un gran poeta / Éluard: un gran, gran poeta


3. Nada es más negro que la mañana luminosa del recuerdo.


4. Llama a la puerta de tu soledad y pregunta por el señor: si te abren, tú no has hablado en vano a los hombres.


5. Enseña a los peces el lenguaje de los anzuelos.


6. También piedras son flores, solo que su aroma es más fuerte.


7. Quien verdaderamente aprende a ver, se acerca a lo invisible.


8. Solo el incomprendido comprende a los otros.


9. Quien bajo la – falsa – excusa de que hay que dejar en paz a los muertos, sigue contemplando el crimen al que está vivo, ese es también un criminal. Y escarnece con ello a todos los muertos.


10. Sobre las propias ruinas se alza y tiene su esperanza el poema.


11. Quien dispone de las palabras a ese se le niega el lenguaje. El que se somete al lenguaje a ese… le encuentran también las palabras.


12. No el poema del escándalo es el escándalo. El poema es el escándalo.


13. Preguntan por qué tantos se dejaron matar sin ofrecer resistencia. No preguntan por qué había tantos asesinos y espectadores "indiferentes". Cuanto más terrible tiene que haber sido la mirada de los que estaban alrededor que la mano que daba la estocada.


14. Aleman: una lengua que no olvido. Una lengua que me olvida.


15. A los fariseos los reconoces a veces en que constantemente tienen en la boca el anti-fariseísmo. El ataque rentable. – Ser atacado, estar afectado por el que está en contra –.


16. Dios necesita heréticos… y los castiga por ello.


17. Construir casas, por encima de la desesperación. Un techo. Para eso.


18. La asociación de los expulsados de su pais. Habría que fundar sin duda la asociación de los expulsados del mundo.


19. Un proverbio rumano: "De camino a Dios los santos te matan a palos".


20. La camisa de fuerza de la comodidad.


21. Quien no da al poema la fuerza de resistencia de lo inmediato no ha escrito ningún poema.


22. La verdad es revolucionaria. Eso también lo creo yo, pero cuando me sirven la cita olisqueo un poco en las comillas.

Paul Celan.

 



 

Canción a una dama en la sombra

Cuando la Taciturna llegue y decapite los tulipanes,
¿Quién saldrá ganando?
                    ¿Quién saldrá perdiendo?
                            ¿Quién se asomará a la ventana?
¿Quién pronunciará primero su nombre?

Alguien que es portador de mis cabellos.
Los lleva como se lleva a los muertos en las manos.
Los lleva como llevó el cielo mis cabellos aquel año en que amé.
Los lleva así por vanidad.

Ese saldrá ganando.
                No saldrá perdiendo.
                        No se asomará a la ventana.
No pronunciará su nombre.

Es alguien que está en posesión de mis ojos.
Los tiene desde que se cierran los portones.
Los lleva en los dedos, como anillos.
Los lleva como añicos de fruición y zafiro:
era ya mi hermano en otoño;
y ya cuenta los días y las noches.

Ese saldrá ganando.
                No saldrá perdiendo.
                        No se asomará a la ventana.
Pronunciará su nombre el último.

Es alguien que tiene lo que dije.
Lo lleva bajo el brazo, como un bulto.
Lo lleva como el reloj su peor hora.
Lo lleva de umbral en umbral, mas no lo arroja.

Ese no saldrá ganando.
                Saldrá perdiendo.
                            Se asomará a la ventana.
Pronunciará su nombre el primero.

Será decapitado con los tulipanes.

De Amapola y memoria, 1952. Versión de Felipe Boso.

Los poemas de Celan son autónomos, preguntas, dichos, lanzados al vacío, a nosotros; preguntas abiertas que no habría que intentar responder, sino desplegar, dejar abiertas. Su palabra no es metáfora –lo ha dicho–; es decir-contra. Pero lo que debe ser interpretado es su lenguaje. Hay allí dos planos: su lenguaje, su idioma, y lo que con él dice. La unidad de decir, de sentido, en Paul Celan, es el instante, ahora; él es verdad, y es decible. En tanto apertura; éste no cierra; está –él lo ha dicho− de camino (El Meridiano; OC, 506). Trastoca las reglas; en su decir y en su lectura. Esto es posible; porque sus reglas están en sus poemas, en su poética. 

 El aspecto sintáctico-prosódico es notable en este poema. La reiteración intercalada de estrofas de versos que se siguen uno a otro, a modo de voces de una estructura musical, recuerda en parte a la Fuga de la muerte bajo este aspecto y dota al poema de un ritmo que patentiza aspectos semánticos que son así destacados: A la invocación del primer verso:  Wenn die Schweigsame kommt und die Tulpen köpft: (“Cuando llega la callada y decapita los tulipanes”), una alusión a la muerte, responde la primera de las cuatro estrofas del poema cuya disposición espacial sobresale, anafóricas y paralelísticas, la segunda y la tercera son iguales; la primera es interrogativa; la cuarta y última combina versos de la segunda y tercera.  

Las tres primeras preguntas son respondidas: “¿Quién gana?” / “Él gana.” “¿Quién pierde?” / “Él no pierde.” “¿Quién va a la ventana?” / “Él no va a la ventana”. Idéntica réplica en la tercera, pero en la cuarta estrofa: “Él no gana / Él pierde. Él va a la ventana”. Contradice el sentido de las anteriores respuestas. Finalmente él pierde: “Der wird mit den Tulpen geköpft”, es decapitado con los tulipanes. Fin de la progresión de preguntas y respuestas intercaladas. También, al fin de la primera de las estrofas, se plantea una pregunta: “Wer nennt ihren Namen zuerst?”: “¿Quién la nombra primero?”. Y responden tres estrofas intercaladas después de las ya expuestas;

“Uno que lleva mi pelo”. “Uno que tiene mis ojos”. “Uno que tiene lo que dije”. “Lo lleva, como se llevan muertos en las manos”. “Los tiene desde que se cerraron las puertas”. “Lo lleva bajo el brazo como un fardo”. “Lo lleva como el cielo llevó mi pelo en el año en que amé”. “Los lleva al dedo como anillo”. “Lo lleva como el reloj su peor hora”. “Lo lleva así por ostentación”. “Los lleva como trozos de placer y zafiro”. “Lo lleva de umbral en umbral, no lo tira”. Y después de la última estrofa de voces, que contradice a las anteriores (“El no gana. / El pierde. / Él no va a la ventana”), responde a la pregunta inicial (“¿Quién la nombra primero?”): “Él dice primero su nombre” // “Lo decapitan con los tulipanes”.

 Pero no es una narración, con un enigma a resolver. Es un poema, con música y sentido. Alguien es decapitado con tulipanes. Es canto, lo que lleva. Pero lo que él lleva, va “de umbral en umbral”, para cada uno, y es el título del libro siguiente. “Él dice último su nombre”: el último en hablar, el testigo. Pelo, ojos, nombre, son tópicos de Paul Celan en un poema de gran musicalidad y simetría. Ese él es también el yo históricobiográfico que se diferencia del tú, el que escribe: “Es ist einer, der hat, was ich sagte”. Los tulipanes, también las rosas, sólo existen en el poema, no remiten a alguna referencia. “


 Comentario procedente de: https://ffyh.unc.edu.ar/editorial/wp-content/uploads/sites/5/2013/05/EBOOK_ECHAGUE_2017.pdf

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Catulo: Poema 68-

Poema 68 Que me mandes, agobiado / por la suerte y un suceso amargo, esta nota que es / lágrimas sobre papel, para que al que está arrojado / a un mar de espumosas olas socorra yo y del umbral / de la muerte traiga acá; porque ni la santa Venus / reposar en blando sueño 5 le consiente (y es que está / solo, en lecho sin amor), ni las Musas con el dulce / canto de antiguos poetas lo alegran, cuando sin paz / su mente velando está: todo esto me agrada, porque / me llamas tu amigo y pides de aquí el obsequio que las / Musas y Venus me den. 10 Pero a fin de que mis penas / no te sean, Manio, ignotas ni, que rechazo el deber, / pienses, de hospitalidad, conoce en cuáles oleajes / de la fortuna me anego, y de este mísero un don / dichoso no pidas más. Aquel tiempo en que la toga / pura recién me habían puesto, 15 y una feliz estación / cumplía mi vida en flor, me di a muchas experiencias: / de mí no ignora la diosa que al dulceamargo placer / mezcla la preocupación. Pero el dolor por la muerte / de mi hermano estos afanes tronchó. ¡Hermano, ay de mí! / ¡Me faltas, pobre de mí! 20 Tú, al morir, has quebrado, / hermano, tú, mis solaces; contigo todo el hogar / nuestro enterrado quedó; todas contigo murieron / de una vez mis alegrías, que nutría con dulzor, / mientras vivías, tu amor. Yo expulsé, por su partida, / de todo mi pensamiento 25 estos afanes y mil / delicias del corazón. Por eso, lo que me escribes / (que estar en Verona no honra a Catulo, porque aquí / todo aquel de calidad en el tálamo dejado / entibia sus miembros fríos), esto, deshonra no es, / Manio, desgracia más bien. 30 Sabrás perdonar entonces / si no te ofrendo esos dones que el dolor me arrebató: / es que no lo puedo hacer. Que no tenga aquí conmigo / gran cantidad de escritura, consecuencia es de vivir / en Roma, mi casa es aquella, aquella mi sede, / allá mi vida consumo, 35 aquí, de muchos, me está / siguiendo un solo anaquel. Siendo esto así, no decidas, / espero, que yo, de avaro, hago esto o con actitud / no bastante liberal, porque no te di raciones / de ambas cosas que pedías: las mandara yo por mí / si tuviera para dar. 40 No puedo callarme, diosas, / en qué materia a mí Alio su auxilio me dio, o también / con cuál ayuda acudió: para que el tiempo, en su fuga, / nunca, con siglos de olvido, estos empeños de aquel / hunda en ciega oscuridad. Pero lo diré a vosotras, / vosotras decidlo a muchos 45 miles por siempre y haced / que hable anciano este papel, para que en vida trascienda / en fama por todo el orbe y gane notoriedad / con la muerte más y más; y que la ingrávida araña, / urdiendo su tenue tela, sobre el nombre en soledad / de Alio no haga su labor. 50 Porque sabéis qué aflicciones / me dio Amatusia, la falsa, y en qué extrema condición / me hizo precipitar entonces, cuando ardí tanto / como el volcán de Trinacria y el agua Malia termal / que las Termópilas dan, y de fundirse mis ojos / mustios en asiduo llanto 55 no cesaban, y mi faz / de empaparse en lluvia atroz. Como en la cumbre de un monte / airoso, claro prorrumpe un torrente de cristal / de la musgosa pared, y, tras rodar con violencia / por la pendiente del valle, de un camino por mitad / cruza, de gran población, 60 dulce alivio en la fatiga / del cansado caminante, cuando un ardiente calor / parte el reseco terrón; y como al nauta, entregado / a un funesto torbellino, le llega el suave soplar / de ese viento bienhechor, implorado hasta el extremo / con ruego a Pólux y Cástor: 65 de igual modo para mí / Alio fue una salvación. Él un ancho territorio / me abrió, que estaba cerrado, una casa él me brindó, / y a mi señora también, para que en ella gozáramos / los recíprocos amores. Allí, con grácil andar, / mi divina, en su esplendor, 70 ingresó y en el gastado / umbral su planta radiante, afirmándose, posó, / e hizo la suela crujir. Así, de amor encendida, / una vez, por su marido, Laodamía llegó / al protesileo hogar, iniciado en vano, cuando / sacra sangre de una víctima 75 aún no había puesto en paz / a la corte celestial. Nada tan en demasía / me plazca, virgen Ramnusia, que lo acometa a pesar / de no quererlo algún dios. Cuánto las aras ayunas / reclaman sangre piadosa, Laodamía aprendió / al perder a su varón; 80 del cuello del desposado / tuvo que soltarse antes de que el invierno, al venir / por una vez y otra vez, su voraz amor hubiese / satisfecho en largas noches, para así poder vivir, / interrumpida la unión; que habría de terminarse / no en mucho tiempo sabían 85 las Parcas, si iba a pelear / él a los muros de Ilión. Troya, entonces, con el rapto / de Helena, había comenzado a convocar lo mejor / del argivo contra sí. Troya (¡Infausta!), sepultura / común de Asia y Europa, Troya, aciaga destrucción / de hombres y de virtud, 90 que también a nuestro hermano / una muerte miserable le trajo. ¡Hermano, de mí / arrancado! ¡Ay de mí! ¡Ay, luz dichosa, arrancada / al hermano miserable!, contigo todo el hogar / nuestro enterrado quedó; contigo a la vez murieron / todas nuestras alegrías, 95 que nutría con dulzor, / mientras vivías, tu amor. A él ahora, tan lejos, / no entre sepulcros amigos ni guardado en vecindad / de ceniza familiar, sino en Troya, en la funesta, / maldita, Troya, enterrado, en un remoto confín / lo retiene tierra hostil. 100 Dicen que, a ella acudiendo / de todas partes, la joven hueste griega abandonó / los altares del hogar, para que no prolongara / Paris, ufano del rapto de la adúltera, un placer / sin freno en lecho feliz. Por este suceso, entonces, / bellísima Laodamía, 105 arrebatada te fue / aquella más dulce unión que el alma y la vida. El fuego / de amor, en tal torbellino tragándote, te arrojó / a un abismo tan voraz como el que –según los griegos– / cerca de Féneo deseca el fértil suelo al tragar / el pantano del Cilén; 110 lo cavó una vez -se oye–, / abriendo entrañas del monte, el que falsamente es / descendencia de Anfitrión, cuando con flecha infalible / a los monstruos estinfalios abatió, por potestad / de un patrón a él inferior, para que el portal del cielo / por más dioses fuese hollado, 115 y Hebe no hubiera de ser / de larga virginidad. Más hondo fue, sin embargo, / tu hondo amor que aquel abismo: tierna aún, te sometió / al yugo matrimonial. Porque ni es más querido / a un padre de edad provecta el nieto tardío, que / su sola hija le da, 120 quien, finalmente obtenido / para heredar al abuelo, inscribe su nombre en el / escrito testamental, y, burlando el regodeo / malvado de algún pariente, de la cabeza senil / expulsa al ave rapaz; ni más, paloma ninguna, / gozó de un níveo palomo, 125 compañera que –según / dicen– lo fuerza a besar mordiéndolo con su pico / sin pausa, con más lascivia que una mujer que se da / con desenfreno al placer. Pero tú venciste sola / los grandes ardores de éstos, una vez que con amor / te uniste al rubio varón. 130 Nada o poco impar a ella / en mérito, la luz mía aquella vez se entregó / a mi abrazo protector; Cupido le andaba en torno, / de aquí y de allá, insistente, con luminoso candor, / en su túnica azafrán. Pero, aunque a ella no le basta / Catulo sólo, a mi dueña, 135 la escapada ocasional, / discreta, le aceptaré; no seamos demasiado / molestos como los tontos. Juno también, la mayor / de la corte celestial, con ira ardiente en la culpa / de su esposo se ha cocido, al saber tanta traición / de Jove, el omnivoraz. 140 Pero ni es justo a los hombres / comparar con los divinos, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . la molesta gravedad / deja, de un padre senil. Pero no fue que, entregada / a mí por diestra paterna, llegó ella a una mansión / fragante de asirio olor, sino que en noche admirable / me dio furtivos regalos, 145 la que al marido robé / del regazo conyugal. Por eso me es suficiente / si a mí solamente brinda ella el día que la más / blanca piedra ha de marcar. Este regalo compuesto / de canción –lo que he podido– por tu infinito sostén, / Alio, va en ofrenda a ti, 150 para que, con sucia herrumbre, / no manchen el nombre tuyo este día de hoy y aquel / otro y otros que vendrán. A esto agregarán los dioses / cuantos puedan de los dones que Temis solió entregar / a los piadosos de ayer. Seas tú feliz y sea / a un tiempo feliz tu amada 155 y la casa en que gozar / pudimos mi dueña y yo; y el que al principio nos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de quién por primera vez / toda mi dicha nació; y por delante de todos / la que amo más que a mí mismo, mi luz, que, con su vivir, / me hace más dulce el vivir. 160

domingo, 24 de enero de 2021

The hill we climb (LA COLINA QUE SUBIMOS) Por Amanda Gorman

 

Amanda Gorman es una poetisa y activista estadounidense. Su obra se centra en cuestiones de opresión, feminismo, raza y marginación, así como en la diáspora africana. Gorman es la primera persona que ha sido nombrada Poeta Nacional Juvenil Laureada en Estados Unidos.​

Gorman, activista por la justicia social desde los 16 años, ahora estudiante de Harvard, recibió el encargo de componer un poema para la ocasión en diciembre. Para prepararse, leyó los anteriores poemas inaugurales, volvió sobre los textos de Abraham Lincoln para entender cómo hablar a un país dividido. Iba por la mitad de su trabajo cuando se produjo el asalto al Capitolio.

“No diré que arruinara el poema porque no me sorprendió, había visto las señales y los síntomas hace tiempo. Pero me motivó aún más para creer firmemente en un mensaje de esperanza, unidad y curación. Era el tipo de poema que yo necesitaba escribir y el que el país y el mundo necesitaban escuchar”, ha explicado Gorman.




Por El País, me entero que Amanda Gorman estuvo en España estudiando español y se fascinó con Federico García Lorca. La impresión que me hizo oírla leer en la inauguración de Joe Biden fue grande, pero no sólo por su juventud y el amarillo de su abrigo y la gracia con la que dijo su poema, sino por el poema mismo; un poema que me hizo pensar en un Whitman del siglo XXI; con un aliento poético abarcador y también con el sonido, el ritmo, de la música afroamericana como un tambor de fondo del lenguaje. Hoy no pude resistir el deseo de traducirlo, de intentar hacer que el sonido en español recogiera la cadencia que ella puso en el inglés. Es una traducción espontanea, no autorizada, pero para quienes la vieron y no pudieron conectarse con el poema, aquí se las dejo pendiente de que salga la que ella decida se acerca más a su poema.
LA COLINA QUE SUBIMOS
Por Amanda Gorman
El día llega cuando nos preguntamos
¿Dónde encontraremos la luz en medio de esta sombra interminable?
La pérdida que acarreamos. El mar que vadeamos.
Escapamos de la entraña de la fiera.
Hemos aprendido que la quietud no siempre significa paz
Y que las normas, las nociones de lo que es “justo”
No siempre significan justi-cia.
Y sin embargo el amanecer llega antes de lo esperado.
De alguna manera lo logramos
De alguna manera resistimos y fuimos testigos
De una nación que no se quebró
Que simplemente necesita completarse.
Nosotros, los herederos de un país y un tiempo
Donde una muchacha negra, delgada, descendiente de esclavos
Y criada por una madre soltera
Puede soñar con ser presidente
Y encontrarse recitando para el presidente.
Y sí, estamos lejos de ser prístinos, sin mancha,
Lo que significa que no estamos luchando por la Unión perfecta
Estamos luchando por una Unidad con propósito,
Por construir un país comprometido con todas las culturas,
Los colores, personalidades y la condición humana.
De forma que alzamos la mirada no hacia lo que se interpone entre nosotros ,
sino a lo que está frente a nosotros.
Obviamos lo que nos divide porque sabemos que por el futuro
Debemos apartar las diferencias.
Doblamos los brazos para poder extenderlos hacia los demás.
Para no dañar a nadie y hacer la armonía entre todos.
Que si algo diga el mundo, que diga que esta es la verdad.
Que aún si nos lamentamos, nos levantamos
Que aún si nos dolimos, no nos desesperanzamos
Que aún si nos cansamos, continuamos tratando
Que para siempre estaremos enlazados juntos
Y victoriosos.
No porque ya nunca conoceremos la derrota
Sino porque nunca más sembraremos la división.
Las Escrituras nos piden que visionemos que todos se sentarán
bajo su propio viñedo e higuera sin que nadie les haga temer.
Si hemos de ser dignos de nuestro tiempo,
la victoria no vendrá de la espada,
sino de los puentes que tendamos.
Esa es la promesa de la felicidad, la colina que alcanzaremos
Si nos atrevemos.
Porque ser americano es más que el orgullo que heredamos
Es el pasado que nos calzamos y cómo lo reparamos.
Hemos visto una fuerza dispuesta a destruir
antes que compartir nuestra nación
la resquebrajaría si así pudiera retardar la democracia
Ese esfuerzo estuvo cerca de ser exitoso.
Pero si la democracia puede temporalmente retrasarse,
Nunca puede permanentemente acabarse.
En esta verdad, en esta fe, confiamos
porque mientras nosotros miramos al futuro,
los ojos de la historia nos miran a nosotros.
Esta es la era de la justa redención.
Temimos su aproximación.
No nos sentimos preparados para ser los herederos
De hora tan terrible.
Pero dentro de ella encontramos el poder de escribir un nuevo capítulo, de ofrecernos esperanza, de reír.
Así que como una vez nos preguntamos cómo venceríamos en la catástrofe,
ahora proclamamos ¿cómo es que la catástrofe nos vencería?
No habrá marcha atrás hacia lo que fue, sino avance hacia lo que será; un país lacerado pero entero, benévolo pero decidido, fiero y libre.
No volveremos al camino andado ni aceptaremos intimidaciones que causen interrupciones porque sabemos que nuestra inmovilidad, nuestra inercia sería la herencia de la generación que viene, su futuro.
Nuestras fallas serían sus fardos.
Pero una cosa es cierta: si unimos piedad con poder y poder con deber, el amor será el legado que cambie los derechos de nuestros hijos al nacer.
Así que dejémosles a ellos un país mejor del que nos legaron a nosotros.
Con cada aliento del bronce martillado en mi pecho,
levantaremos este mundo herido hacia un mundo hermoso.
Nos levantaremos desde las doradas colinas de Occidente,
Nos levantaremos desde el Nordeste batido por el viento donde comenzó la revolución de los ancestros
Nos levantaremos desde las ciudades al lado de los lagos de los estados del Medio Oeste
Nos levantaremos desde el Sur horneado por el sol
Nos levantaremos, reconstruiremos, nos recuperaremos y reconciliaremos
Y de cada rincón de nuestra nación, de cada esquina de este nuestro país,
Este pueblo diverso y y bello se levantará maltratado y hermoso
El día llega para salir de las sombras, de las llamas, sin miedo.
El nuevo amanecer se infla como un enorme globo
mientras lo liberamos
Porque siempre hay luz si sólo tenemos tenemos suficiente valor para verla,
suficiente valor para serla.
(traducción no oficial, o autorizada de G .Belli

En 2019 Gorman estuvo en Madrid estudiando a Lorca: https://elpais.com/.../los-dias-madrilenos-de-la-poeta...

domingo, 9 de febrero de 2020

Valentín, porque lo habeis votado.

Los límites


La amo cuando está
demasiado lejos
o demasiado cerca;
las distancias medias
solo sirven para amores a medias
y nosotros amamos al límite:
aquí se juega a trueno
o se juega a nada.
         Batania.

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre;
decir a los niños tu nombre
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
 
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
 
Me creo que da buena suerte:
Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.



En el árbol de mi pecho
hay un pájaro encarnado.
Cuando te veo se asusta,
aletea, lanza saltos.
En el árbol de mi pecho
hay un pájaro encarnado.
Cuando te veo se asusta,
¡eres un espantapájaros!
         Gloria Fuertes.

 Susana Serrano, cuyo nombre artístico es Súe S. Mile. Poesia casi sin ponerse filtros ni máscaras, de las entrañas.
La encontramos en su blog (www.vivirtenpoesia.com) como su Instagram (@suesmile_) y su canal de YouTube (Súe S. Mile). Además ha escrito un libro, Dejo la cicatriz abierta por si quieres doler (2017).

Me llaman Súe. Cuentan que llegué hace 24 octubres con un Pilot negro bajo el brazo y un apetito insaciable de mundo. Dicen que poco después, mi mente empezó a contarme tantas historias que acabé llenando las páginas en blanco de mi memoria. Así, descubrí que escribir era la forma más bonita de doler y desde entonces no he parado de sangrar. Hablan de que elegí las caídas como método de avance y la media vida que me he dejado en el suelo, hoy me completa la sonrisa.


lunes, 13 de enero de 2020

Pablo Neruda. Residencia en la tierra.


https://www.neruda.uchile.cl/critica/concha.html



"Un caballero solo"

Los jóvenes homosexuales y las muchachas amorosas,
y las largas viudas que sufren el delirante insomnio,
y las jóvenes señoras preñadas hace treinta horas,
y los roncos gatos que cruzan mi jardín en tinieblas,
como un collar de palpitantes ostras sexuales
rodean mi residencia solitaria,
como enemigos establecidos contra mi alma,
como conspiradores en traje de dormitorio
que cambiaran largos besos espesos por consigna.

El radiante verano conduce a los enamorados
en uniformes regimientos melancólicos,
hechos de gordas y flacas y alegres y tristes parejas:
bajo los elegantes cocoteros, junto al océano y la luna
hay una continua vida de pantalones y polleras,
un rumor de medias de seda acariciadas,
y senos femeninos que brillan como ojos.

El pequeño empleado, después de mucho,
después del tedio semanal, y las novelas leídas de noche,
en cama,
ha definitivamente seducido a su vecina,
y la lleva a los miserables cinematógrafos
donde los héroes son potros o príncipes apasionados,
y acaricia sus piernas llenas de dulce vello
con sus ardientes y húmedas manos que huelen a cigarrillo.

Los atardeceres del seductor y las noches de los esposos
se unen como dos sábanas sepultándome,
y las horas después del almuerzo en que los jóvenes estudiantes,
y los jóvenes estudiantes, y los sacerdotes se masturban,
y los animales fornican directamente,
y las abejas huelen a sangre, y las moscas zumban coléricas,
y los primos juegan extrañamente con sus primas,
y los médicos miran con furia al marido de la joven paciente,
y las horas de la mañana en que el profesor, como por des-
cuido,
cumple con su deber conyugal, y desayuna,
y, más aún, los adúlteros, que se aman con verdadero amor
sobre lechos altos y largos como embarcaciones:
seguramente, eternamente me rodea
este gran bosque respiratorio y enredado
con grandes flores como bocas y dentaduras
y negras raíces en forma de uñas y zapatos.