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domingo, 23 de mayo de 2021

Comentario de texto (esquema)




 GUÍA PARA UN COMENTARIO LITERARIO

1. LECTURA COMPRENSIVA

Consiste en la lectura detenida y comprensiva del texto. Conviene tomar notas en un borrador o sobre el propio texto. Hay que leer varias veces hasta estar seguros de haber comprendido el sentido literal y el connotativo.

2. CONTEXTUALIZACIÓN, LOCALIZACIÓN O ADECUACIÓN

  • Relaciona la obra con el autor, su vida y su obra.
  • Sitúala dentro del contexto histórico e ideológico de su tiempo.
  • Relaciona la obra con el contexto literario (época o movimiento literario) y con las características del género al que pertenece. Debes mencionar sólo aquellas que influyen directamente en el texto u obra que vas a comentar.
  • Si lo que analizas es un fragmento, ubícalo dentro de la obra a la que pertenece y relaciona ésta con el resto de la obra del autor. Indica también fecha, época, corriente literaria o influencias.
  • Analiza/menciona todos los aspectos que sean importantes: intención del autor, destinatario, clase de escrito, punto de vista del narrador/voz poética... 

3. TEMA

Establecer el tema es delimitar la idea central que origina y da sentido al texto. Hay que prescindir de los datos anecdóticos.

  • Determina el tema o temas presentes. Si aparecen tópicos literarios deberás mencionarlos y explicarlos. (La formulación de los temas ha de ser breve y concisa)
  • Relaciona el/los tema/s con el periodo literario y con la producción del autor
  • Resume brevemente el argumento.
  • Si se trata de un texto poético, alude al emisor y al receptor poéticos.
  • Si se trata de un texto narrativo, menciona los brevemente los elementos constituyentes de este tipo de texto: punto de vista (narrador), personajes, espacio y tiempo. (Después los ampliarás en el comentario)
  • Si es un texto teatral, deberás mencionar el espacio, tiempo, las acotaciones (si las hay) y los personajes que intervienen. Haz también referencia al tipo de diálogo que mantienen: respuestas rápidas, lentas, monólogo, aparte…

4. ESTRUCTURA

4.1 ESTRUCTURA EXTERNA

  • Si se trata de un texto poético, realiza el análisis métrico: medida, rima, estrofa, poema…
  • Si es un texto narrativo, indica cuántos párrafos o capítulos lo forman
  • Si es un texto teatral indica los cambios de escena o de acto y los diferentes planos que aparezcan: apartes, conversaciones cruzadas...

4.2. ESTRUCTURA INTERNA(partes en las que se articula o desarrolla el contenido)

  • Divide el texto en partes teniendo en cuenta el desarrollo lógico del contenido, la evolución del los temas. Para hacer la división puedes tener en cuenta diversos factores:
  • Las estructuras propias de los géneros y de los modos de elocución: por ejemplo, narración (planteamiento, nudo y desenlace, estructura circular, final abierto, etc.) texto teatral (monólogo, diálogo rápido, aparte…) exposición (exordio, narración, argumentación, epílogo)…
  • La división en párrafos o estrofas
  • Los conectores textuales
  • Los cambios de tema
  • El uso de los tiempos verbales…

5. ANÁLISIS DE LA FORMA PARTIENDO DEL CONTENIDO

Siguiendo el los apartados que has propuesto en la estructura interna, comenta el desarrollo de los temas que se da en las diferentes partes explicando no sólo qué se dice, sino también cómo se dice. Es la parte más extensa del comentario. Describe la relación entre el contenido del poema y los recursos estilísticos presentes en el texto. Tienes que analizar la lengua del texto, los recursos fónicos, morfosintácticos, semánticos y estilísticos y relacionarlos con el desarrollo del tema y con la intención del autor.

  • Para que no olvides nada, aquí tienes algunas de las cuestiones lingüísticas y estilísticas que siempre debes tener presentes y que te ayudarán a determinar la estructura y el desarrollo temático de un texto:
    • Aspectos fónicos: modalidades oracionales, métrica y peculiaridades fonéticas.
    • Aspectos morfosintácticos: personas y tiempos verbales, estructuración sintáctica (conectores), abundancia de adjetivos, sustantivos o verbos:
      • Análisis de los sustantivos (concreto, comunes, abstractos...)
      • Análisis de los adjetivos (especificativos, epítetos, sensoriales, evocativos, ponderativos…)
      • Análisis de los pronombres (personas gramaticales, uso enfático, afectivo…)
      • Análisis de los determinantes y verbos
      • Estudio de la sintaxis (por ej., en una descripción impresionista predominan las oraciones breves, simples o yuxtapuestas; en un argumentación retórica, los periodos son largos y subordinados.)
    • Aspectos léxico-semánticos: campos semánticos predominantes, tecnicismos, neologismos, cultismos, presencia de mitos o tópicos, connotación o denotación. Estudio del registro lingüístico…
    • Aspectos estilísticos: Debes señalar las figuras retóricas o estilísticas que aparecen en el texto y relacionarlas con el contenido: aliteraciones, comparaciones, metáforas, repeticiones...
    • Aspectos textuales: los modos de elocución (narración, descripción, diálogo, argumentación...)
    • Tipo de lenguaje: culto, común, coloquial...

6. CONCLUSIÓN Y SÍNTESIS

Valora el texto teniendo en cuenta los aspectos más relevantes que habrás comentado arriba. Debes resumir con un breve texto las cuestiones que más te hayan llamado la atención por su fuerza expresiva, por su originalidad y representatividad

miércoles, 9 de enero de 2019

La Verdad sobre el caso Savolta.

http://www.edu.xunta.gal/centros/iesmilladoiro/system/files/LA%20VERDAD%20SOBRE%20EL%20CASO%20SAVOLTA.pdf

lunes, 3 de diciembre de 2018

Repaso lengua. 1ª Evaluación 2º Bachillerato.




1.    Explica la diferencia entre morfemas léxicos y morfemas afijos a partir de la palabra tranquilizar.
2.    Identifica la base léxica y la raíz de las siguientes palabras.
a) ambicioso
d) terroso
g) barcaza
b) rebotar
e) elección
h) extrañar
c) huraño
f) cantaor
i)          explicación
3.    Explica la diferencia entre palabras patrimoniales y cultismos a partir del doblete foco/fuego, que proceden del latín focus, ‘hogar’.
4.    Si la palabra latina lignum evolucionó a leño, ¿por qué la palabra regnum no evolucionó a *reño, sino a reino?
5.    Determina si las siguientes palabras son extranjerismos, palabras hispanizadas o calcos. Justifica tu respuesta.
a) back-up
d) boom
g) contenedor
b) suflé
e) grafiti
h) mánager
c) guardacostas
f) ranking
i) hippy
6.    Clasifica las siguientes palabras derivadas según su procedimiento de formación. A continuación, escribe otra palabra utilizando los mismos morfemas derivativos.
Ejemplo ► destrozar: parasíntesis, despedazar.
a) reeducar
d) internacional
g) librera
b) perrazo
e) obispado
h) excéntrico
c) aniñado
f) enrojecer
i) enamorar
7.    Explica a qué categoría gramatical pertenece la base léxica de las palabras parasintéticas de la actividad anterior.
8.    Explica el significado de los siguientes compuestos neoclásicos y analiza su estructura. Fíjate en el ejemplo.
Ejemplo ► geometría: ‘Estudio de las propiedades y de las magnitudes de las figuras en el plano o en el espacio’; geo- (elemento compositivo) + -metría (elemento compositivo).
a) hipoalergénico
c) hidrófilo
e) megalito
b) democracia
d) supermercado
f) archiduque
9.    Escribe los compuestos patrimoniales a los que se refieren estas definiciones. A continuación, clasifícalos en compuestos propios y sintagmáticos.
a)   Utensilio para quitar la chapa de las botellas.
b)  Lucha que tienen entre sí los habitantes de un mismo pueblo o nación.
c)   Entidad de crédito financiero especializada en la financiación de las familias y las pequeñas y medianas empresas.
d)  Movimiento alternativo de un cuerpo que, después de recorrer una línea, vuelve a describirla en sentido contrario.
e)   El día que precede inmediatamente al de ayer.
f)    Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse del gobierno de un Estado.
g)  Atar las manos.
10. Explica el significado de las siguientes palabras e indica qué tipo de abreviaciones son: abreviaturas, siglas, acrónimos o acortamientos.
a) tele
c) ovni
e) bus
b) PC
d) pág.
f) moto
11. Lee el siguiente fragmento literario y a continuación responde a las preguntas.
Y luego está la gente que vive en otra ciudad o con la que tampoco te ves mucho, los amigos que de todas formas acaban enterándose aunque tú ya no les cojas el teléfono muy a menudo, precisamente porque casi nunca te sientes con ánimos para contarles nada. El día que por fin se lo coges siempre empiezan haciéndote ese reproche, que por otro lado es comprensible, de lo desaparecida que estás o lo difícil que es dar contigo últimamente. Enseguida te preguntan cómo te está yendo todo y ya sí que no te queda otro remedio que ponerles al día y hacerles un resumen. Cuanto más tiempo hace que no hablas con ellos, menos crédito dan y más fuera de juego los dejas. […] Y es entonces cuando no puedes evitar preguntarte quién estará más incómodo, si tú cuando ya sabes lo que te van a decir o ellos cuando aún están preparándose el terreno, perdidos en ese atolladero de eufemismos en el que siempre se meten antes de decírtelo, y va todo como por campos semánticos. Te pueden decir algo así como que oye, que si en algún momento os veis muy atascados y podría veniros bien un empujón, o que si estáis un poco con el agua al cuello y de repente os hace falta que alguien os eche un cable, y es muy curioso cómo nunca dicen dinero ni pasta ni ninguna otra palabra de las que normalmente se usan para designar ese concepto. Te dicen que si por lo que sea llegas a verlo muy mal, que por favor cuentes con ellos, que les des un toque, que para algo hay confianza. Nunca se les ocurre pedirte un número de cuenta ni decir que el próximo día hábil piensan ir a hacerte un ingreso —que por otro lado es algo a lo que tú tampoco ibas a estar dispuesta—, sino que no seas tonta y que cuando sea hagas el favor de contar con ellos y avisarlos, que tampoco es que ellos estén increíblemente boyantes, pero que algo de colchón sí que les queda y que de verdad no le verían mayor utilidad que la de poder echar una mano en un momento dado.
Julio Fajardo Herrero: Asamblea ordinaria, Libros del Asteroide
a)    Explica el significado connotativo que tienen en el texto las palabras y expresiones subrayadas. Después, sustitúyelas por otras utilizadas con significado denotativo.
b)    Busca en el texto sinónimos de las siguientes palabras.
coraje
recriminación
nombrar
descolgar
peculiar
acaudalado
c)    ¿De qué palabra del texto es antónimo festivo? Clasifícalo según su forma y su significado.
d)    Escribe dos oraciones con la palabra colchón en las que se muestre su carácter polisémico.
e)    ¿Qué eufemismos utiliza el texto para referirse a la palabra ayudar? Explica su uso en el fragmento.
f)     ¿De qué palabras tabú habla el texto?

12.- Escapar
Es el principio y el fin
así me siento yo hoy.
Abre las puertas de la percepción
usa el poder de tu imaginación
aunque no puedas mirar hacia el sol
sabes que sigue brillando.
Piensa en las cosas que te hacen sentir
cada segundo vivir o escapar
de este momento y la gente al pasar
sientes por dentro que todos se van.
Desde el principio al fin
solo quisimos vivir
¿Por qué es tan difícil creer
que no habrá un mañana jamás?
Abre las puertas de la percepción
usa el poder de tu imaginación
aunque no puedas mirar hacia el sol
sabes que sigue brillando.
Piensas en las cosas que te hacen sentir
cada segundo vivir o escapar
de este momento y la gente al pasar
sientes por dentro que todos se van...
hacia el sol... hacia el sol...
Abre las puertas de la percepción
usa el poder de tu imaginación
aunque no puedas mirar hacia el sol
sabes que sigue brillando por ti.
Amaral y Moby: “Slipping away (Escapar)”,
en Hotel, Warner/Chappell
12. La canción es un subgénero lírico que expresa unos sentimientos. Se caracteriza por ir acompañado de música y repetir un estribillo. ¿Crees que esta canción constituye un texto literario? Argumenta tu respuesta.
13. En el estribillo, los autores presentan de forma repetida un mensaje de optimismo y esperanza frente a las dificultades y recogen las dos ideas principales. Identifícalas.
14. ¿Qué género musical actual te parece más poético? Argumenta tu opinión.


domingo, 11 de noviembre de 2018

Sobre La Verdad sobre el caso Savolta.

http://www.filosofiayliteratura.org/filosofiayliteratura.org/criticaliteraria.htm
     Uno de los ingredientes más atractivos que contiene La verdad sobre el caso Savolta  de Eduardo Mendoza es la proliferación de personajes pertenecientes a muy diversos ámbitos de la sociedad catalana y, por extensión, española de principios de siglo. Vamos a tratar en estas páginas de estudiar brevemente los diferentes caracteres que Mendoza ha volcado en su narración. Como decíamos, el panorama social en la novela es completo y los personajes, junto a su comportamiento corrupto, pretenden ejercer una cierta función representativa de clase. Ésta es la razón por la que Mendoza no elige sólo una clase específica, sino que pulula por distintos estratos que acaban convergiendo, como es lógico, en el más poderoso: la burguesía.        Intencionadamente, Mendoza (como ya lo había hecho su admirado Galdós) culpa a la burguesía de todos los complots sociales, históricos y políticos que marcaron la sociedad durante esos años. Quizá, por ello, casi todos los nombres tienen valores simbólicos o humorísticos (Pajarito de Soto, Serramadriles, Totorno...) y fijan algún aspecto de su carácter. Mendoza los escribe de muy diversas formas: los muñequiza cual marionetas grotescas, aplica sobre ellos una distanciación irónica o incluso los repasa con una mirada tierna. A esta estructura narrativa en tres partes, que comentábamos anteriormente, corresponden otros tantos personajes, que se erigen con el protagonismo. Los tres tienen algo del héroe picaresco.        La alta burguesía se refleja en los directivos de la empresa, marcados por la ambición de poder. La descripción y la ubicación de estos personajes nos recuerda también algunas novelas de Ignacio Agustí como Mariona Rebull  y El viudo Rius . El autor se encarga de crear alrededor de ellos una atmósfera de banalidades y vidas vulgares (las conversaciones entre las mujeres de la fiesta, el cabaret) donde internamente se deja entrever una sociedad corrompida (el adulterio de la Sra. Rocagrossa, la supuesta homosexualidad del marido). Claudedeu ("Llave de Dios"), es conocido también como "Mano de hierro", conservador inflexible y de modales burdos, es el jefe de personal de Savolta; Parells es el asesor financiero y fiscal de la empresa, liberal de trato distinguido, el único obstáculo de Lepprince y personaje que cabe relacionar con el modelo de Maquiavelo. Todos ellos representan a los inflexibles capitalistas directivos de la empresa que mantienen una implacable estrategia de explotación capitalista y no tienen inconveniente en recurrir a maniobras sin escrúpulos para sofocar los conflictos sociales. Las respectivas mujeres (Rosa Savolta, María Rosa Savolta, Neus Claudedeu y la Sra. Parells) mantienen en toda la novela una actitud sumisa, propia de su educación burguesa. No hemos de olvidar tampoco aquí la presencia breve del propio Savolta basado, como apuntábamos, en la figura histórica del industrial del metal Barret Moner, como comentábamos anteriormente.       El primer personaje importante de la novela es el asesino de Savolta, Lepprince. Contraposición de Javier Miranda, este personaje es deudor de los mafiosos cinematográficos[1]. Guapo, refinado, brutal, se casa con una rica heredera tras haber hecho matar al que iba a ser su suegro. Envuelto en un aire de misterio, Lepprince es un amoral trepador, de inteligencia sinuosa y reflexiva. Lepprince es el motor de la acción
y en él convergen múltiples puntos de vista. Sabe analizar con lucidez la sociedad que le rodea, una selva deforme en la que se ha propuesto triunfar con procedimientos que no difieren de los habituales entre los poderosos. Nada le detiene, recurre fríamente al crimen. Su fascinación sobre todos, incluido Javier, le facilitan la tarea. Sin embargo, en algún momento adivinamos sus soledad, lo vemos necesitado de amistad: así, se confía a Javier, a la vez que lo utiliza sin reparos. Su doblez desconcierta al mismo lector. Podríamos conectar a Lepprince con aquellos héroes de acción barojianos como Silvestre Paradox o Zalacaín, contrarios diametralmente a los abúlicos Andrés Hurtado o Fernando Ossorio. Lepprince es un luchador, un amoral, como él mismo afirma:
En este mundo moderno que nos ha tocado vivir, donde los actos humanos se han vuelto multitudinarios, como el trabajo, el arte, la vivienda e incluso la guerra, y donde cada individuo es una pieza de un gigantesco mecanismo cuyo sentido y funcionamiento desconocemos, ¿qué razón se puede buscar a las normas de comportamiento? (pág. 106)
       Críticos como Buckley ven en este personaje un referente real: el barón De Koenig, un aventurero, jugador, asesino a sueldo y chivato policial que incitó a la huelga a los obreros del industrial catalán Barret (Savolta). Las andanzas reales de este personaje fueron escritas por el comisario Casal Gómez en el desconocido libro La banda negra , uno de los que cita el autor al inicio del libro como fuente bibliográfica y que hemos comentado anteriormente.        Otros críticos como Ignacio Soldevila[2] identifican a este aventurero (creo que erróneamente) con Sacha Stavisky, francés jugador y famoso en la época por un juicio contra su persona conocido como el affaire Stavisky . Sacha Stavisky (Serge Alexandre de nombre real), que llegó a Francia a principios de los años treinta y que con su afición al juego, sus estafas y sus negocios fraudulentos conmocionó la vida del país dando pie a uno de los juicios más escandalosos de aquellos años. Sacha Stavisky (cuya vida fue llevada al cine por el cineasta Alain Resnais), nieto e hijo de judío, fue fichado por primera vez en 1914. Amante de una madura dama, se le describe como un personaje bien vestido, perfumado y con un indudable don de gentes. En 1926 empezó su afición por las falsificaciones de documentos bancarios hasta dar su gran golpe al falsificar en 1933 los bonos del Crédito Municipal de Bayona (unos 470 millones de francos de entonces) haciéndose pasar por un gran financiero. La vida ostentosa y despilfarradora de Stavisky, sus alardes de prodigalidad e incluso su intervención directa en ciertos semanarios atrajeron sobre él la atención de la policía. Stavisky escapó hacia la Alta Saboya. Ante el acoso policial, el famoso aventurero muere en extrañas circunstancias (suicidio, según la policía) eliminando así toda posibilidad de complicar con sus declaraciones a los políticos que le habían ayudado en sus "aventuras financieras".[3]       Lo cierto es que Lepprince es quien mejor encarna esa obsesión de Mendoza por el poder; el francés se define, ante todo, por su individualismo absoluto y por su capacidad de actuar.       La figura de Max, el guardaespaldas, es también un desdoblamiento del propio Lepprince. El prototipo del guardaespaldas es común a la novela policíaca que tan bien conoce Mendoza. En La llave de cristal  (1931) de Dashiell Hammett el personaje principal es Ned Beaumont, que no es un detective, sino un guardaespaldas del ganster Paul Madwig.       El funcionarado viene representado por el comisario Vázquez y el abogado Cortabanyes ("Cortacuernos"). Cortabanyes es un colaborador oscuro de la corrupción del poder, retrata la hipocresía que bajo la apariencia de bondad roñoso-paternal esconde un pozo de tetemanejes indignos. El abogado desarrollará un papel

muy importante en la trama ya que en su despacho tiene lugar contactos o intrigas fundamentales. Cortabanyes simboliza el poder que se mueve en las sombras.       El segundo está sacado de la novela policíaca, de psicología monolítica y coordenadas obsesivas en su análisis de la realidad social aunque, a la vez, muestra una implacable voluntad de solucionar un caso, que en gran medida contradice sus propias fijaciones del mundo. Algunos críticos como González Vigil relacionan a Vázquez con otros policías famosos como el Lew Archer de Ross McDonald. El personaje, creado en 1949, posee ciertos rasgos que comparte con el personaje de Mendoza: es el arquetipo de detective privado que se lanza al esclarecimiento de los hechos con prioridad sobre la dedicación a la caza de delincuentes. Lo que destaca de Archer es su contumacia en el rastreo de culpas y en la indagación de oscuros pretéritos, con habitual referencia a la clase alta californiana.        Creemos que el referente histórico inmediato de Vázquez es el comisario Casal Gómez, el autor del libro que encabeza nuestra novela (Origen y actuación de los pistoleros ). Como el inspector Vázquez, Manuel Casal denuncia los extraños tetemanejes de empresarios y sindicatos durante los años del pistolerismo. Este personaje policial, pasado por el tamiz de la ironía, volverá a aparecer en posteriores novelas de Mendoza como El misterio  y El laberinto  (comisario Flores) y en Una comedia ligera  (Lorenzo Verdugones, gobernador de Barcelona, que también acabará siendo trasladado). Creo ver también en el personaje de Vázquez una versión bondadosa de algunos jefes de policía de Barcelona de aquella época, en concreto citaré dos nombres: Miguel Arlegui y Narciso Portas.       Miguel Arlegui, militar castellano (1858-1924) fue jefe superior de policía de Barcelona, a las órdenes inmediatas del gobernador civil general Severiano Martínez Anido entre noviembre de 1920 y octubre de 1922. Sus adversarios le acusaron de patrocinar a los pistoleros de los Sindicatos Libres y de aplicar la ley de fugas. Fue obligado a dimitir al mismo tiempo que el general Martínez Anido en 1922. Recordemos que en nuestra novela, página 120, Vázquez recibe una misteriosa llamada de "don Severiano". El otro jefe de policía en el que se puede haber basado la figura de Vázquez es Narciso Portas, jefe de la policía especial de la represión del anarquismo durante el proceso de Montjuich de 1896.       El comisario Vázquez reúne las características del héroe de la serie negra, pues actúa al margen de las instituciones. A pesar de ser un funcionario al servicio del Estado y por lo tanto defensor de éstas, seguirá la investigación del caso aún después de que los supuestos asesinos de Savolta hayan sido ajusticiados. Su alto sentido del deber hará que incluso después de haber sido alejado de Barcelona e incluso después de haber dejado de formar parte de la policía, continúe buscando al asesino de Savolta, lo cual lo identifica con el héroe justiciero de la literatura popular decimonónica. La diferencia que presenta este personaje con respecto a sus predecesores, utilizados por Chandler o Hammett, es que no ocupa un lugar protagonista dentro de la historia.       El grupo de asalariados se refleja en los empleados del despacho de Cortabanyes, y, especialmente, en el protagonista de la novela. Se trata del segundo personaje importante de la trama, Javier Miranda, que ocupa, aparentemente, el centro de la peripecia. Como sucederá en novelas posteriores como Una comedia ligera , Mendoza escoge el recurso del protagonista que acaba convirtiéndose en sospechoso de la trama central de la novela. Lo picaresco en él es el hecho mismo de escribir un relato autobiográfico: es un pícaro que va en busca de fortuna, trabaja para varios amos y acepta el papel de "consentido", repudiando una tradición moral que ha hecho de la liviandad de la esposa un insulto. A partir del
esclarecimiento del caso Savolta, Javier Miranda intenta arrojar alguna luz sobre su propio "caso", como dice el Lazarillo de Tormes : dilucidar cómo ha llegado a la situación en que se encuentra. Nacido en la conservadora Valladolid (muy cerca de la Salamanca de nuestro Lazarillo), llegó a Barcelona en busca de unas oportunidades que no hallaba en su tierra. Encuentra un empleo que no le satisface, pero sólo logra mejorar a costa de una abyección: el matrimonio con la querida de su jefe, un aventurero llamado Paul-André Lepprince. No anda muy lejos el recuerdo del Lazarillo, casado con la barragana del clérigo de Maqueda. Este pícaro y cornudo consentido va a ser una de las bases del personaje anónimo de El misterio de la cripta embrujada . Incluso algunas de sus expresiones las veremos calcadas ya que coincide con él en su pesimismo, desarraigo y determinismo:
A lo largo de mi vida he podido experimentar esto: que me comporto tímidamente hasta un punto, sobrepasado el cual, pierdo el control de mis actos y cometo los más inoportunos desatinos. Con frecuencia, en estos momentos de reflexión, me digo que no se puede luchar contra el carácter y que nací para perder en todas las batallas. (La verdad , pág. 205)
       Miranda es ambiguo y contradictorio, incluso en su propio nombre simbólico se encuentra la esencia de su personalidad: Miranda pudiera derivarse perfectamente de un personaje que se dedica a "mirar" sin actuar. Hay en él nobleza, bondad, sentido de la justicia; pero es también débil, vulnerable. Al igual que los personajes barojianos es sincero, sensible y de buen corazón, pero incapaz de actuar, de esforzarse para cambiar la realidad o su propia vida. Aun cuando conoce a Teresa[4], una mujer que él considera el único verdadero amor de su vida. En medio de un mundo de fieras se ve arrastrado por las circunstancias. Así, se deja tentar por el panorama que, frente a su vida gris, ve tras Lepprince. A la vez, se siente atraído por sueños revolucionarios:
¡Fanfarronadas, Perico! Hoy dices esto y te sientes un héroe. Pero pasarán los años estérilmente y te devorará la primera que se cruce en tu camino. Tendréis una docena de hijos, ella se volverá gorda y vieja en un decir amén y tú trabajarás hasta reventar para dar de comer a los niños, llevarlos al médico, vestirlos, costearles una deficiente instrucción y hacer de ellos honestos y pobres oficinistas como nosotros, para que perpetúen la especie de los miserables. (pág. 269)
Hay sucesos felices cuando acontecen y amargos en el recuerdo, y otros, insípidos en sí, que al transcurrir el tiempo se tiñen de un nostálgico barniz de felicidad. Los primeros duran un soplo; los segundos llenan la vida entera y solazan en la desgracia. Yo, personalmente, prefiero éstos. (pág. 290)
       Indignidad y amor se mezclan también en su vida sentimental. Al cabo, se define a sí mismo como "un náufrago" en un mundo vulgar y ajeno, de ahí su "soledad agónica", su "hastío"; es decir, su malestar existencial, su sentimiento de frustración y de fracaso le llevan a ser un hombre triturado por la vida, porque no ha sabido ser ni un héroe, ni un pícaro, ni un canalla. Su trayectoria conduce inevitablemente al desencanto. Exactamente  como el Andrés Hurtado de El árbol de la ciencia  o el Fernando Ossorio de Camino de perfección , ambas novelas muy representativas de uno de los escritores admirados por Mendoza: Pío Baroja.       Por lo tanto, hay que ver también en el personaje de Miranda uno de aquellos personajes barojianos caracterizados por su abulia y una blanda voluntad que  incapacita para definir su existencia. Son seres que pasan por la vida de espectadores, testigos que no se implican ni se comprometen con la realidad, dotados de una psicología confusa pero que constantemente buscan algo que dé sentido a sus vidas. Son seres que, atrapados en un medio hostil, se refugian en una lucha con su propio mundo interior, su desasosiego que nunca llegan a aclarar. Si por un lado simpatiza con Pajarito y los argumentos obreristas, también, deslumbrado por el mundo de Lepprince, ve en el empresario la posibilidad de ascenso económico y social.        Para Joaquín Marco[5] Miranda es una mezcla de conspirador barojiano, de "extrañado", existencialista, ingenuo testigo de una sociedad que no llega a admitirle, a la que sirve y a la que no comprende. Un ser humano desarraigado, testigo insolidario de la vida y que, en último término, no es más que una marioneta inconsciente de todos los intereses que nunca llega a comprometerse con nada. El propio Mendoza define así su interés por el personaje:
Javier Miranda no entiende nada y todo y por eso tiene la ventaja de contar la historia objetivamente. Está claro que Miranda es un trepador social, como es tonto, sigue la trayectoria al revés. El hombre menos preparado para sobrevivir es el único que sobrevive, el más torpe, el más cobarde, el que tiene menos temple es el único que queda vivo. Esto suele suceder en la vida real.[6]
       Santos Alonso en su Guía  apunta un valor fundamental del personaje de Miranda: su inconsciencia, su ciega ingenuidad tiene ventajas para la novela porque sólo alguien que lo ve todo y no entiende nada es capaz de narrar objetivamente sin deslucir los hechos a través de la subjetividad.       Pero no debemos cegarnos ante esta aparente "debilidad" de Miranda; es un personaje que también, arribista y fracasado, trata de acercarse a las esferas del poder, como muchos otros personajes que crea Mendoza. Javier admite que "lo que buscaba era el éxito a cualquier precio" (52) y sólo parece ver en el francés Lepprince la esperanza, la fortuna y, sobre todo, el acceso a ascender en las altas esferas sociales para abandonar la pobreza.       Del mismo estilo son la Doloretas y Perico Serramadriles, compañeros de Miranda en el despacho de Cortabanyes, personajes que pasan su vida trabajando sin levantar cabeza. No podemos pasar por alto en el personaje de la Doloretas un aspecto que Mendoza trabajará en novelas posteriores: el bilingüismo y el aparente enfrentamiento entre las lenguas catalana y castellana. También, en el personaje de la secretaria, hemos de ver su crítica hacia un sistema de vida (el catalán) basado en el trabajo y en la escasez de diversión. No sin ironía, Mendoza sitúa la vivienda de la Doloretas (su nombre simbólico nos lo anticipa) en la calle Cambios Nuevos (339), la misma calle donde el 7 de junio de 1896 estalló una bomba al paso de la procesión del Corpus que causó doce muertos y más de treinta heridos. Este atentado junto a los de Paulino Pallás contra Martínez Campos (24 de septiembre de 1893) y Santiago Salvador en el Liceo (7 de noviembre de 1893) desató una represión gubernamental indiscriminada que desembocaría en el proceso de Montjuich.       Esta visión de la sociedad catalana será uno de los puntos de apoyo en Sin noticias de Gurb . Sin embargo, también queda en la novela la defensa nacionalista ante las críticas foráneas, como cuando Miranda llega a su pueblo:
Con las nuevas amistades, las cosas eran aún peor. Experimentaban una visceral aversión por Cataluña y todo lo catalán. Su contacto con el comerciante desangelado, pretencioso y chauvinista les había creado una imagen del catalán de la que no se
apeaban. Remedaban el acento, ironizaban y se mofaban del carácter regional y criticaban con exasperación el separatismo, abrumándome con argumentos como si yo fuera el portaestandarte de los defectos catalanes. (pág. 173)
       El proletariado forma un cuadro sin individualizar, presente en huelgas, mítines, ambientes anarquistas y discursos. Destaca Domingo Pajarito de Soto, un pseudointelectual bohemio, idealista desvalido e ingenuo, cuya alta misión obrera contrasta con la miseria de su vida, la generosa reflexión sobre la causa de los trabajadores y la ceguera e insensibilidad para la realidad cotidiana como la triste situación que padece su propia familia. El personaje de Pajarito bien podría estar basado en algún periodista ácrata del momento, como Fortunato Bartho, redactor jefe de la publicación Espartaco .[7] Incluso, en un sentido algo paródico, la denuncia en los periódicos de Pajarito recuerda vivamente las denuncias que sobre la corrupción policial y los agentes alemanes realizaba el sindicalista Ángel Pestaña en las páginas de Solidaridad Obrera . Es , pues, Pajarito un idealista muy particular que arriesga su vida de forma consciente por la lucha obrera pero que proporciona el desamparo a su propia familia por su difusa ideología utópica y sus preocupaciones sociales. Recordemos que este tipo de personaje, el anarquista idealizado, volverá a aparecer en novelas posteriores como el Pablo de La ciudad de los prodigios .       Un grupo digno de mención es el que forman Julián y los miembros de la célula anarquista, caracterizados por su agresividad y el secreto de sus actuaciones; este grupo guarda una gran similitud con los anarquistas que describía Bastos Ansart en la novela que comentábamos anteriormente.       Por último, los bajos fondos barceloneses, aparecen representados, entre otros, por María Coral, gitanilla de 18 ó 19 años, artista de cabaret que es un producto de la miseria; de ahí sus contradictorios perfiles. Lepprince la define certeramente: "Era suave, frágil, sensual como un gato; y también caprichosa, egoísta, desconcertante." Conoce el poder de su belleza misteriosa, la impresión que produce en los hombres y juega con ellos, como si se complaciera en dominarlos. Vital y esquiva, su única ambición es salir de la miseria al coste que sea. En el personaje de María Coral confluyen rasgos tradicionales: el romanticismo, el carácter folletinesco y, en general, la tradición folklórica.       El tercer protagonista es un personaje del que Miranda, de forma característica, no ha tenido noticia alguna hasta el día del proceso. Se llama Nemesio Cabra Gómez. El primer apellido alude quizá al maestro Cabra del Buscón  o, simplemente, a que está loco como este animal. El referente real de este personaje está basado en la persona de un confidente de la policía que, según una crónica periodística del año 1918, mató de un tiro a un comisario. Y, como el agresor estaba loco, nunca se supo si fue un acto de demencia o si, simplemente, después de veinte años de chivato, decidió eliminar a la autoridad. Es un personaje que Mendoza recuperará en novelas posteriores como El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas .[8] Buen conocedor de esa zona de la sociedad donde el poder se exhibe sin asomo de mala conciencia (manicomio, comisarías, cárceles), se ve sometido a una permanente manipulación por parte de las bandas anarquistas y de la policía, y se convierte en un vagabundo con arrebatos de locura mística. Estas visiones de Nemesio (Capítulo IV de la primera parte, secuencias 87 y 89, recuerdan vivamente las del Luisito de Miau  de Galdós:
Es Jesucristo quien habla por mi boca. El otro día, ¿sabe?, vi una luz resplandeciente que traspasaba las paredes; tuve que cerrar los ojos para no volverme ciego..., y cuando los abrí, Él estaba delante, como está usted ahora, señor comisario, igual que usted, con
el blanco sudario que le regaló la Magdalena. Sus ojos desprendían chispas y su barba tenía puntos luminosos como estrellas y en las manos llevaba sus llagas puestas como cuando se le apareció a santo Tomás, el incrédulo. (pág. 142)
       Por último, y ésta es una característica que se repetirá y será base narrativa en La ciudad de los prodigios  : la aparición de personajes históricos como personajes integrantes de la novela. Así, a lo largo de la historia son citados políticos como Francesc Cambó (fundador de la Sociedad Catalana y ministro), Alejandro Lerroux (fundador del Partido Radical y ministro), Antonio Maura (jefe del gobierno conservador), García Prieto (jefe del gobierno liberal), Eduardo Dato (jefe del gobierno conservador) y otros como Cánovas, Sagasta, el ingeniero Pearson o el mismísimo Alfonso XIII.       También están presentes en la novela conocidos anarquistas revolucionarios como Paulino Pallás, Santiago Salvador, Ramón Sempau, Salvador Seguí y Francisco Ferrer Guardia, así como otros de quien novelescamente se sospecha que tienen relación con "el caso Savolta" como Andrés Nin.       Finalmente, tampoco podemos olvidar dos personajes o motivos insistentes en las novelas de Mendoza y que se inician aquí. En primer lugar el cine, con su halo de fantasía y sueño. El Hollywood de directores como Douglas Fairbanks que aparece en nuestra novela volverá a ser centro importante en Una comedia ligera .       En segundo lugar, otra obsesión del novelista, el mago chino Li Wong (51) que reaparecerá también en Una comedia ligera . En ambos casos, se trata de una evasión ensoñadora a través de personajes y motivos diferentes.       En cuanto a las técnicas del retrato y la descripción, anotaremos que el retrato no se prodiga en la obra, pero los escasos que hay son admirables: el de Cortabanyes, el de Pajarito de Soto y algunos personajes secundarios. Paradójicamente, no encontraremos retratos de los personajes principales: no sabemos cómo son físicamente Javier o Lepprince; de María Coral, sólo conocemos la intensa impresión que produce su belleza.       Mucho mayor es el lugar otorgado a las descripciones o pinturas de ambientes. Es imborrable la impresión que nos producen, por ejemplo, el cabaret, el salón de baile popular, la casa de Pajarito de Soto, el barrio Chino o el balneario. Tanto en retratos como en descripciones hallaremos muestras de una técnica realista tradicional, junto a tratamientos irónicos, poéticos, etc.       Por último, no podemos olvidarnos del simbolismo de los nombres propios con los que juega el novelista, aprovechándose incluso de nombres reales. Como Cervantes, Galdós, Baroja o Cela, a Mendoza le encanta identificar a sus personajes con sus nombres, produciéndose muchas veces el juego irónico. Algunos ejemplos en nuestra novela son evidentes: Pepín Matacríos, Remedios "la loba de Murcia", Rocagrossa, Vicente Puentegarcía,  Perico Serramadriles, Doloretas, Doctor Flors, Sr. Farigola, Sargento Totorno, Augusto Casabona , Rosita "la idealista", Señor Follater, Max, Tío Burillas, bufete de abogados Hinder, Maladjusted and Mangle, el pistolero Lucas "el ciego"...