Caballeros 1

Mostrando entradas con la etiqueta 2015-2016.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 2015-2016.. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de mayo de 2016

Cada día/ Oda a la vida

Poema de Marwan seleccionado por María Carballo
Cada día eso, ese antílope en el pecho
y estas ganas animales de vivir,
de esperar que algo pase,
que algo me traiga una alegría de bolsillo
o la fiesta de la vida a mi portal.
Cada día espero eso,
un trallazo de felicidad,
un poema inesperado,
un encuentro que ilumine,
un concierto,
una canción,
una buena llamada de mi hermano.
En eso consiste mi vida,
en la espera constante y paciente
—al modo en que los pintores viven trazo a trazo—
de que cada día algo emocionante pueda suceder.
Por eso vivo,

eso me mantiene el alma en pie.


Poema de Pablo Neruda seleccionado por Alexa.
La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida, copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.

el que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.

Ismael Serrano.


 
1- PAPÁ, CUÉNTAME OTRA VEZ   Letra: Daniel Serrano Morán  
Música: Ismael Serrano Morán  
papá cuéntame otra vez ese cuento tan bonito  
de gendarmes y fascistas, y estudiantes con  
flequillo, y dulce guerrilla urbana en pantalones  
de campana, y canciones de los Rolling,  
y niñas en minifalda.  
papá, cuéntame otra vez, todo lo que os  
divertísteis, estropeando la vejez a oxidados  
dictadores, y cómo cantaste Al Vent, y ocupásteis  
la Sorbona en aquel mayo francés en los dias de  
vino y rosas.  
papá, cuéntame otra vez,esa historia tan bonita,  
de aquel guerrilero loco que mataron en Bolivia  
y cuyo fusil ya nadie se atrevió a tomar de nuevo  
y cómo desde aquel día todo parece más feo.  
papá, cuéntame otra vez que tras tanta barricada  
y tras tanto puño en alto y tanta sangre derramada  
al final de la partida no pudísteis hacer nada  
y bajo los adoquines no había arena de playa.  
fue muy dura la derrota, todo lo que se soñaba  
se pudrió en los rincones, se llenó de telarañas,  
y ya nadie canta Al Vent, ya no hay locos,  
ya no hay parias, pero tiene que llover,  
aún sigue sucia la plaza.  
queda lejos aquel mayo, queda lejos Saint Denis,  
que lejos queda Jean Paul Sartre, muy lejos aquel  
Paris, sin embargo a veces pienso que al final todo  
dio igual: las ostias siguen cayendo sobre quien  
habla de más.  
y siguen los mismos muertos podridos de crueldad  
ahora mueren en Bosnia los que morían en  
Vietnam, ahora mueren en Bosnia los que morían  
en Vietnam.

Más letras de Ismael Serrano.
http://www.vallecastodocultura.org/cabecera/QUIEN/personajes/S02a.html#papa

Sobre la misma temática. Celtas Cortos; Haz turismo invadiendo un país.
Atención soldados:
¡A formar! que nos vamos de turismo:
Son turistas en viaje de grupo
recorriendo todos los continentes
van con todo el careto tapado
de pintura para ser mas valientes
son los rambos que todos los niños
quieren ser cuando sean mayores
son marines haciendo turismo
ten cuidado que no son objetores

Haz turismo invadiendo un país
tu serás el rey del noticiario
te verá tu mama orgullosa
disparando algún pobre muchacho.
Haz turismo invadiendo un país
es barato y te pagan la estancia.

Haz turismo invadiendo un país
Panamá, Nicaragua o Numancia.
Solucionan todos los problemas
invadiendo el lugar señalado
por la CIA, por el presidente
unos tiros y ya está arreglado
con su pinta de súper machotes
su paquete rompiendo los moldes
son tan listos no tienen problemas
en matarse entre ellos a golpes

Haz turismo invadiendo un país
haz turismo, pedazo de nabo
haz turismo invadiendo un país
te traerás a tu casa regalos
Haz turismo invadiendo un país
es barato y te pagan la estancia.
Haz turismo invadiendo un país
Panamá, Nicaragua o Numancia
Fuente: musica.com
Letra añadida por Litos
Celtas Cortos

sábado, 30 de abril de 2016

El español de Colombia.

Idioma español en Colombia

El idioma español es la lengua oficial de Colombia y de varios países de América. Pero en Colombia, según estimaciones, se hablan aproximadamente 11 dialectos del castellano que le dan lugar a algunas particularidades.
Elementos en común
En morfología el colombiano destaca por las siguientes características:
La segunda persona del plural es, exclusivamente «ustedes», con el uso de «vosotros» circunscrito al lenguaje eclesiástico (o a traducciones no regionalizadas hechas en España).
El colombiano del interior extiende el trato de usted más allá de situaciones de formalidad y es usado ampliamente entre amigos, esposos e incluso de padres hacia hijos. Por el contrario, el habla costeña usa el tuteo de forma casi general y el usted se limita a situaciones formales.
El voseo extendido por buena parte del interior del país, pero tiene una valoración negativa entre los hablantes cultos por lo que tiende a substituirse por el trato de usted y en menor medida por el tú. En la zona antioqueña y el suroccidene del país (excepto en el Departamento de Nariño) el voseo goza de prestigio local, aunque también aquí se observa la competencia de vos con usted y con tú.
El diminutivo en -ico, -ica se extiende a palabras cuya última sílaba inicia con «t»: gato --> gatico, características comunes en el habla con los costarricenses, venezolanos y cubanos.

El español colombiano suele presentar, generalmente, los siguientes rasgos fonéticos:
Como las otras variantes del español americano, el español en Colombia tiene seseo y pronuncia igual cocer y coser o abrazar y abrasar.
La distinción entre la «y» y la «ll» ha perdido mucho terreno a lo largo del siglo XX y todavía se presenta en algunas regiones, principalmente en Nariño, Santander y en algunos dialectos tradicionales del Altiplano Cundiboyacense.
La pronunciación de «j» suele ser faríngea, [h], rasgo común a los dialectos del sur de España y de la ribera caribeña.
El sonido «ch» se articula con la punta de la lengua descansando en la parte interior de los incisivos inferiores y el contacto con los alveolos se produce con el dorso o predorso de la lengua. Para el resto del mundo hispánico esta articulación recuerda a la pronunciación de «y» en inyección. Este rasgo es común al español canario y antillano.
En el interior del país las oclusivas sonoras /b,d,g/ sólo se articulan fricativas o aproximantes en contexto intervocálico y se mantinen como oclusivas detrás de consonante, bien sea dentro de una palabra como en la cadena locutiva.
Este último caso puede requerir de mayor explicación para los no lingüistas: Los sonidos /b/ («b» o «v»), /d/ («d») y /g/ («g» o «gu») tienen variaciones alofónicas en el idioma español. Usualmente son un sonido oclusivo después de una pausa en el aliento: al inicio de una oración o después de un sonido nasal («n» o «m»). Compare la pronunciación exacta de la «b» en "la burra" y "la gran burra" (este último pronunciado como «la gram burra»). Estos sonidos se representan en IPA como [β] y [b], respectivamente: [la'βu.ra] vs. ['la'γɾ am'bu.ra].

En Colombia (exceptuando el habla costeña), junto a algunos lugares de Centroamérica, esta fricación solo ocurre en posiciones intervocálicas. En México, Argentina o España sucede en toda posición de habla corrida, salvo detrás de una nasal (o al inicio de una pausa al hablar). Así "el burro" se pronuncia [el'bu.ro] en Colombia, pero [el'βu.ro] en el resto de América y España.


Principales dialectos
Una gran división en Colombia divide los dialectos de las zonas bajas (calentanos o costeños) y los de montaña o andinos (cachacos). En líneas generales, los dos macrodialectos colombianos, el costeño o de tierra caliente y el cachaco o del interior, muestran claros paralelismos con los dialectos meridionales y centro-septentrionales de España respectivamente. El español cachaco o del interior, de base castellana (español centro-septentrional), articula con claridad la -s postvocálica o final de palabra, tiene -n final alveolar firme y no debilita la -l preconsonántica en [r]. El español costeño tiene su base en el español meridional de España y por esto debilita la -s postvocálica o final (los costeños > loh cohteño), articula la -n como velar (camión > camiong) y en algunas zonas debilita la -l preconsántica en [r] (alguno > arguno). En morfología el cachaco conserva de forma parcial el voseo antiguo castellano mientras que el costeño hace uso extenso de tú como en toda la ribera caribeña. Cabe señalar que en el sur de la Guajira y el norte del Cesar, se usa un voseo verbal similar al del Zulia venezolano.

Entre los principales dialectos de montaña figuran el paisa, el cundiboyacense y el nariñense, llamado también pastuso o serrano, que se habla a lo largo de los Andes centrales. En general los dialectos de montaña se distinguen por una clara pronunciación de todas las consonantes.

Entre los dialectos de clima cálido están el costeño, con rasgos comunes con el habla de Venezuela, Panamá, Cuba, República Dominicana y Puerto Rico. El santandereano y el opita (tolimense), junto con los dialectos magdalenenses, son muy similares entre sí; el llanero en la zona oriental, el valluno en el valle del Río Cauca y el dialecto pacífico, completan los grandes grupos lingüísticos del español colombiano.
Dialectos de montaña
Español antioqueño (paisa)
Español bogotano (rolo)
Español cundiboyacense
Español andino (pastuso o serrano)
Dialectos de las tierras bajas
Español costeño
Español llanero
Español pacífico (chocoano)
Español isleño
Español vallecaucano
Español santandereano
Español tolimense (opita)

Dialecto paisa o antioqueño
Artículo principal: Español antioqueño
Este es el español del Departamento de Antioquia y de la zona típicamente cafetera, poblada por gentes originarias de la región paisa: Medellin, de Risaralda , Quindio y de Caldas. El español de esta zona de colombia tiene su base en el castellano del norte de España ya que buena parte de sus primeros colonos procedían de Asturias, Cantabria y el País Vasco. Por esta base española septentrional el paisa destaca a oídos de otros hispanoamericanos por su /s/ cóncava, articulada con la punta de lengua en la zona alveolar (en el resto de América latina el fonema /s/ suele articularse predorsal con una posición convexa de la lengua). El voseo de tipo rioplatense (vos sos, querés, hablás) es típico del dialecto paisa y es plenamente aceptado por los hablantes cultos al contrario de lo que sucede en otras partes del país.

Dialecto bogotano o rolo
Hablar de un dialecto meramente bogotano es difícil en estos tiempos; es en Bogotá donde confluyen todas las diferentes culturas del país. Sin embargo, todavía se encuentran rasgos característicos del rolo o del cachaco antiguo, habla que manifiesta una notable semejanza con el español de Castilla. Esta semejanza con el español castellano se observa en la articulación plena de la -s postvocálica sin la tendencia a la aspiración o elisión de los dialectos costeños del caribe. También es típico de Bogotá, como de todo el interior de Colombia, la -n final alveolar como en Castilla, la no confusión ni trueque de -l y -r. En los hablantes de más edad aún se oye la distinción entre el fonema palatal lateral de "pollo" y la semiconsonante de "poyo", aunque el yeísmo se ha extendido hoy entre casi todos los hablantes de la capital, incluso entre los hablantes más cultos. Existe cierta tendencia, común a buena parte de Colombia, a usar usted en vez de tú entre familiares y amigos, aunque los hablantes cultos suelen usar tú y usted según la norma panhispánica.
Dialecto cundiboyacense
Artículo principal: Español cundiboyacense
Es el que se habla en los departamentos de Boyacá y Cundinamarca,y por cierto el mas original, sin tener en cuenta la capital, Bogotá. En esta región colombiana la generalización del ustedeo ha originado la creación de un pronombre alternativo[cita requerida] para el trato más próximo o coloquial: su merced, pronunciado sumercé. Como en buena parte del interior, está muy extendida la realización faríngea de la /s/ prevocálica: nosotros > nojotros, los árboles > loj árboles. este dialecto ha sido unos de los más antiguos.

Dialecto costeño
Artículo principal: Español costeño colombiano
El habla costeña de la Región Caribe de Colombia pertenece a los dialectos españoles de base meridional o atlántica, con rasgos afines al español de Andalucía y Canarias y al resto de dialectos caribeños. Este español atlántico, más o menos extendido por las zonas bajas de América, presenta la debilitación de las consonantes finales: la -s preconsonántica se realiza aspirada [h], costa [kóhta], o se elimina en posición final, las manos [lah máno]; la -n final de palabra se articula en el velo del paladar (pan > pang) y entre los hablantes menos cultos la /l/ postvocálica se articula como una /r/ simple, algún > argún[cita requerida]. Entre los hablantes menos cultos de algunas zonas se da un fenómeno de geminación de consonantes, posiblemente de origen africano: Cartagena > Cattagena, verdad > veddá, cargar > caggá (rasgo común con el español cubano y la República Dominicana). Al contrario del resto de Colombia, el español costeño hace uso muy amplio del pronombre tú, a veces entre desconocidos o en situaciones de formalidad. El voseo es muy escaso y solo se oye de forma esporádica en las formas verbales, especialmente en situaciones muy familiares o informales entre los hablantes de los departamentos de Guajira (sur) y el Cesar (norte): "¿A dónde vai(s)?" "Mira dónde te sentái(s)".
Subvariantes: guajiro, barranquillero, samario, vallenato, cartagenero etc.

Dialecto vallecaucano o valluno
Artículo principal: Español vallecaucano
Este acento es típico de la región del valle del río cauca. En fonética destaca por la articulación bilabial nasal [m] de la /-n/ final (tren > trem, pasión > pasiom). La /s/ final y preconsonántica suele mantenerse (no es extraña la aspiración entre los hablantes menos cultos), pero en posición prevocálica es común la realización faríngea /s /> [h], especialmente en los enlaces: necesitar > [nehesitár] nejesitar (hablantes menos cultos), los hombres [loh ómbres] lojombres (muy extendido entre todo tipo de hablantes). Esta realización [h] de la /s/ está más o menos extendida por todo el interior de Colombia. El uso de tú es muy excepcional en la zona valluna al igual que el vos. El uso del usted es utilizado en situaciones de formalidad.
Dialecto santandereano
Artículo principal: Español santandereano
Es el español que se habla en los departamentos de Santander y Norte de Santander, al oriente del país. En esta zona aún quedan numerosos restos del fonema palatal lateral de "calló" o "arrollo" que suenan diferentes de "cayó" y "arroyo". El ustedeo es casi general en toda la zona, si bien los hablantes cultos no desconocen el tú, especialmente en zonas urbanas y entre los hablantes jóvenes. No hay diferencia entre S y C, la pronunciación de la S se hace siempre aunque en la zona norte no es extraña la aspiración o reducción de la -s final o postvocálica debido a la cercanía de la región costeña.
Subvariantes: norsantandereana (tachirense), sursantandereano.

Dialecto pastuso
Artículo principal: Español pastuso
Es típico de la región suroccidental de la nación principalmente en el departamento de Nariño. Los hablantes tradicionales distinguen pollo con palatal lateral y poyo con semiconsonante. En las zonas de fuerte influencia quechua se encuentra la realización fricativa o arrastrada del fonema /rr/ múltiple que es típica del español andino de Ecuador, Perú y Bolivia debido a su cercanía.
Dialecto tolimense u opita
Artículo principal: Español tolimense
Es el español hablado en los departamentos del Huila y el Tolima. Se caracteriza por la lentitud en la locución normal y por la creación de diptongos a partir de los hiatos /ea/ y /eo/: pelear > peliar, peor > pior (fenómeno muy extendido en el habla coloquial de América latina).
Dialecto llanero
Artículo principal: Español llanero
Es el español que se habla en los departamentos orientales de los llanos orientales colombo-venezolanos, posee una notable influencia indígena y una entonación particular en ambos lados de la frontera.
En general suprime, o bien, debilita la –s redundante del plural, v.g.: loj antioqueño, loj perro, cuatronarice (cuatronarices, especie local de serpiente), loj padrino.
Tiene una composición nominal similar a las hablas costeñas, v.g.: pativoltiao (pata + volteado), amarrao, etc.
Formación del pretérito compuesto de subjuntivo con el verbo “ser”, v.g.: “Si no fuera (hubiera) sido por Guadalupe Salcedo…”
Aunque en las principales ciudades por motivo de la diversidad de culturas de personas provenientes de otras partes del país, el habla es más parecido al del interior del país con un español de acento neutro.

Dialecto chocoano
Artículo principal: Español chocoano
El español chocoano, que se extiende fuera del departamento por casi todo el litoral pacífico, posee una notable influencia africana. En el departamento estricto del Chocó la /s/ final se reduce con niveles comparables a la costa caribeña (estos señores > eto señore), la -n final se velariza como en el Caribe (canción > cansiong, ven > veng). Es claramente africana la articulación de /d/ como /r/ en posición intervocálica: todo > toro, cada > cara y no es extraña la confusión de -l y -r preconsonántica o final ( "alma" y "arma" suenan igual con un sonido intermedio entre /l/ y /r/ como sucede en el español antillano).

Dialecto isleño
Artículo principal: Español isleño
Es el acento que se habla en las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina en el Caribe colombiano. Combina elementos del español caribeño con el criollo sanandreseano, dándole un toque anglosajón al acento

Características del Español hablado en América.


Bajo la denominación "español de América" hablan español más de 400 millones de personas. Resulta complicado sostener, en la actualidad, que sea una variedad dialectal, pues existen diversos estándares. Ciertamente, es reconocible un notable grado de homogeneidad, pues en todos los países fue el español la lengua empleada por las clases altas. Tanto la península como Canarias comparten los rasgos dialectales más significativos del español de América. Para explicar tanta diversidad hay que acudir a distintos factores:
1. La distinta procedencia de los colonizadores (andaluces, canarios, leoneses, gallegos, vascos...)
2. No todos los territorios fueron colonizados al mismo tiempo ni su contacto con la Península fue de igual intensidad.
3. Hay que tener en cuenta la lengua de sustrato, que influye y de qué manera, en el castellano. Distinguimos cinco zonas: Norte, con el náhualt en México, Andes y Centroamérica, con el quechua y el maya-quiché; Sur, con el araucano en Chile; Río de la Plata, con guaraní en Paraguay y el Caribe con el arahuaco.
Podríamos hablar de zonas de América donde la influencia andaluza y canaria es más innovadora y otras donde es menor o más conservadora. El cono sur parece que presenta características independientes, pero poco más se puede decir a grandes rasgos. Lo que estudiaremos son las principales características del español de América cuanto a la fonética, morfosintaxis y léxico.
LA EXTENSIÓN DEL ESPAÑOL
En la actualidad se habla español como lengua oficial en Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, México y la República Dominicana.
Como lengua cooficial en Perú (quechua), Paraguay (guaraní) y Puerto Rico (inglés).
Como lengua no oficial en el suroeste de EE.UU (Texas, Nuevo México, Colorado, Florida, Arizona, California) y en grandes urbes del este como N. York o Chicago.
RASGOS FONÉTICOS
1. Seseo.
El seseo es un rasgo general del español americano, que lo comparte con el español de Andalucía y Canarias. Estamos ante la pronunciación de la consonante fricativa interdental sorda /Ɵ/ en las sílabas c+e,i , za, zo, zu como consonante fricativa alveolar sorda /s/. [se, si, sa, so su]. Traído tempranamente a América y de generalización relativamente rápida en todo el territorio. La realización de la única consonante sibilante varía notablemente, desde una articulación de timbre siseante hasta articulaciones interdentales de timbre ciceante (ceceo). Ejemplos: sapato por zapato, sine por cine, sena por cena, sorro por zorro, asúcar por azúcar.
2. Yeísmo. Confusión entre la LL y la Y en Y. El yeísmo -fusión entre palatales /λ/ e /y/ en una realización palatal /y/- es un rasgo muy extendido en la Península. También es un rasgo de vasta extensión en América, aunque no general. Donde se mantiene la oposición entre /λ/ e /y/ es en Paraguay, Colombia, Perú, en gran parte de Bolivia, sur de Ecuador y en puntos del sur de Chile y Argentina. Asociado al yeísmo aparece el rehilamiento en zonas de Argentina, Uruguay, Perú, Chile y Méjico, que consiste en la pronunciación de /λ/ e /y/ como /ž/ o /š/, sonido parecido a la x de xunta o la j del francés Jean.
3. Aspiración y caída de /-s/. La caída de la -s final está muy extendida en toda América. No cae en el norte y meseta de México, en las tierras altas de América Central, Colombia, Ecuador y Bolivia, en gran parte del Perú y norte de Argentina. En el resto de Hispanoamérica se manifiesta la aspiración y/o pérdida de /-s/. El fenómeno está especialmente extendido en el Caribe, Colombia y Venezuela
4. Neutralización o pérdida de /-l/ y /-r/. La región en donde este fenómeno ha avanzado más es la del Caribe, tanto en sus territorios insulares como en los costeros. /-l/ y /-r/ se intercambian, se neutralizan, se asimilan, se nasalizan, se vocalizan, se aspiran o, simplemente, caen. También en Colombia y Chile, en el habla popular, escuchamos [kanne] "carne", [Kahloh] "Carlos", [dal-le] "darle".
5. Diferentes realizaciones de /χ /, /ĉ/ y /n/ -la jota, la che y la ene- con matices similares a los descritos antes, por toda la geografía americana.
FENÓMENOS MORFOSINTÁCTICOS.
1. El voseo. El voseo es el uso del pronombre vos y/o sus formas verbales para la segunda persona singular. Es prácticamente el único rasgo gramatical americano de gran extensión que no existe en el español peninsular. Por otro lado, tiene un alto grado de complejidad, dado que muestra una gran variación formal en las distintas regiones.
La situación es mucho más compleja si atendemos a la combinación de formas verbales y pronombres:
• Buenos Aires: encontramos voseo pronominal junto a formas verbales voseantes (vos amás, tenés, sós)
• Montevideo, en las que se combinan formas pronominales de tuteo con verbos voseantes (tu amás, tenés, sós)
• Santiago del Estero (Argentina) y grandes zonas de Ecuador, en que se emplean formas pronominales voseantes con verbos tuteantes (vos amas, tienes, eres).

• A estas diferentes posibilidades de combinación debemos agregar que en las regiones de voseo verbal es necesario distinguir entre voseo verbal diptongado (amáis, tenéis, sóis) y monoptongado (amás, tenés, sós) y dentro de este último, hay que distinguir entre distintos tipos de monoptongación, ya que encontramos tenés junto a tenís, para el presente y cantarés junto a cantarís para el futuro.
2. Pérdida del uso de la segunda persona plural vosotros. En el español americano actual subsiste prácticamente sólo ustedes, con sus correspondientes formas verbales (salvo algún caso esporádico de vosotros en un estilo oratorio muy afectado). Del paradigma de vosotros sobrevive sólo el posesivo vuestro, que en ocasiones se emplea en la lengua escrita u oratoria junto con ustedes. Es posible que el motivo de esta persistencia esté en la gran ambigüedad del posesivo su/suyo, que corresponde a seis formas de sujeto: usted, él, ella, ustedes, ellos, ellas. Otra consecuencia de la falta de precisión de su/suyo es la preferencia en tercera persona por de él, de ella, de ellos, de ellas, en contextos ambiguos.
3. Cambios en la delimitación de estar y ser. En el español de algunas regiones americanas estar ha ampliado su uso a expensas de ser, como es el caso del español de Estados Unidos: su nariz está un poco grande; yo estoy inteligente, etc. Se encuentran construcciones de este tipo en México y Caracas.
4. Uso de diminutivos en adverbios, gerundios y adjetivos. Rasgo frecuente en México y Centroamérica: ahorita, corriendito, mismito, chiquita.
5. Flexión de haber y hacer en construcciones temporales e impersonales. Es rasgo común a toda América, y llegan a alcanzar niveles altos, como en los medios de comunicación oral y escritos. Esto también está empezando a ocurrir en España (en el estadio pueden haber quince mil personas; hubieron aumentos de hasta el 200% en un mes, etc. Se flexiona el verbo hacer en construcciones temporales: Hoy llovieron 15 litros por metro cuadrado en Benicasim; 1989, hacen hoy cincuenta años que empezó la II Guerra Mundial.
6. Uso de los pronombres átonos. En general, no existe el laísmo, loísmo ni el leísmo. Los pronombres de objeto le/les y lo/los/la/las se ajustan en el habla coloquial de toda Hispanoamérica a su uso etimológico, es decir, le y les como indirectos y lo, los, las, la como objetos directos, aunque hay excepciones.
7. Cambio en la posición de los pronombres personales Aparece extendida por el área Antillana (Cuba, Puerto Rico) la colocación del pronombre personal antes del verbo en las oraciones interrogativas. ¿Qué tú haces?, ¿Cómo ustedes vienen ahorita?
8. Uso del imperfecto de subjuntivo en –ra En Hispanoamérica se usan casi exclusivamente las formas del imperfecto del subjuntivo en -ra y no en -se: tuviera, hiciéramos (y no: tuviese, hiciésemos).

CARACTERÍSTICAS DEL LÉXICO DEL ESPAÑOL DE AMÉRICA
En términos generales, el vocabulario base es común a todos los países americanos y al español peninsular. En cambio, el resto del léxico coloquial presenta una fuerte diversidad regional de, en ocasiones, difícil intercomprensión. Conviene, no obstante, destacar algunas influencias que caracterizan el léxico del español americano.
Dentro del vocabulario de origen hispánico perduran en distintas regiones hispanoamericanas o en la totalidad del territorio numerosos arcaísmos, términos desusados ya en el español peninsular actual: afligir "preocupar", barrial "barrizal", bravo "irritado", lindo "hermoso", liviano "ligero", pollera "falda", rancho “hacienda”, escobilla "cepillo", retar "reprender" y vidriera "escaparate". También perviven andalucismos como amarrar "atar", guiso "guisado", limosnero "pordiosero", ñoña "excremento"; términos de origen canario ensopar "mojar"; mordida "mordisco" y galleguismos como carozo, lamber y bosta. Existen también indigenismos o americanismos que no se usan en la península, como son los de origen náhuatl (jícara, petaca, pulque, cuate, etc), quechua (cóndor, guano), guaraní (tapir, ñandú) y araucano (gaucho).
El léxico de origen africano incorporado al español general, al de Hispanoamérica o al de las Antillas comprende nombres de plantas y frutos (banana, malanga), comidas y bebidas (funche, guarapo), instrumentos musicales y danzas (bongó, conga, samba, mambo), sustantivos diversos (macuto, bembe "labio grueso", burundanga "revoltijo”), algún adjetivo (matungo "flaco") y algún verbo (ñangotarse "ponerse en cuclillas”)
Debemos nombrar algún léxico italiano que tuvo éxito en la zona rioplatense: capuchino "café con leche", nono, nona "abuelo, abuela", bochar "suspender un examen", gamba "pierna", capo "jefe", laburo "trabajo" mina “chica”, etc.
Algunos lusismos por el contacto con Brasil (mucama “criada, cachimba “pipa”, petiso “pequeño”) y los numerosos anglicismos propios del español de los EE.UU (carro “coche, procedente de car”, sinc “fregadero, procedente de sink”, choque, procedente de chalk, baquiar “retroceder, procedente de back down”) enriquecen el caudal léxico del español de América.

martes, 12 de abril de 2016

LA FRAGA DE CECEBRE


Un día llegaron unos hombres a la fraga de Cecebre, abrieron un agujero, clavaron un poste y lo aseguraron apisonando guijarros y tierra a su alrededor. Subieron luego por él, le prendieron varios hilos metálicos y se marcharon para continuar el tendido de la línea.
Las plantas que había en torno del reciente huésped de la fraga permanecieron durante varios días cohibidas con su presencia, porque su timidez es muy grande. Al fin, la que estaba más cerca de él, que era un pino alto, alto, recio y recto, dijo:
-Han plantado un nuevo árbol en la fraga.



Y la noticia, propagada por las hojas del eucalipto que rozaban al pino, y por las del castaño que rozaban al eucalipto, y por las del roble que tocaban las del castaño, y las del abedul que se mezclaban con las del roble, se extendió por toda la espesura. Los troncos más elevados miraban por encima de las copas de los demás, y cuando el viento separaba la fronda, los más apartados se asomaban para mirar.
-¿Cómo es? ¿Cómo es?
-Pues es -dijo el pino- de una especie muy rara. Tiene el tronco negro hasta más de una vara sobre la tierra, y después parece de un blanco grisáceo. Resulta muy elegante.
-¡Es muy elegante, muy elegante! -transmitieron unas hojas a otras.
-Sus frutos -continuó el pino fijándose en los aisladores- son blancos como las piedras de cuarzo y más lisos y más brillantes que las hojas del acebo.
Dejó que la noticia llegase a los confines de la fraga y siguió:
-Sus ramas son delgadísimas y tan largas que no puedo ver dónde terminan. Ocho se extienden hacia donde el sol nace y ocho hacia donde el sol muere. Ni se tuercen ni se desmayan, y es imposible distinguir en ellas un nudo, ni una hoja ni un brote. Pienso que quizá no sea ésta su época de retoñar, pero no lo sé. Nunca vi un árbol parecido.
Todas las plantas del bosque comentaron al nuevo vecino y convinieron en que debía de tratarse de un ejemplar muy importante. Una zarza que se apresuró a enroscarse en él declaró que en su interior se escuchaban vibraciones, algo así como un timbre que sonase a gran distancia, como un temblor metálico del que no era capaz de dar una descripción más precisa porque no había oído nada semejante en los demás troncos a los que se había arrimado. Y esto aumentó el respeto en los otros árboles y el orgullo de tenerlo entre ellos.
Ninguno se atrevía a dirigirse a él, y él, tieso, rígido, no parecía haber notado las presencias ajenas. Pero una tarde de mayo el pino alto, recio y recto se decidió... sin saber cómo. Su tronco era magnífico y valía muy bien veinte duros, aunque él ni siquiera lo sospechaba y acaso, de saberlo, tampoco cambiase su carácter humilde y sencillo. El caso es que aquella tarde fue la más hermosa de la primavera; las hojas, de un verde nuevo, eran grandes ya y cumplían sus funciones con el vigor de órganos juveniles; la savia recogía del suelo húmedo sustancias embriagadoras; todo el campo estaba lleno de flores silvestres y unas nubecillas se iban aproximando con lentitud al Poniente, preparándose para organizar una fiesta de colores al marcharse el sol. Quiso la suerte que una leve brisa acudiese a meter sus dedos suaves entre la cabellera de la fronda, tupida y olorosa como la de una novia, y bajo aquella caricia la fraga ronroneó un poquito, igual que un gato al que rascasen la cabeza, y luego se puso a cantar.
Como estaba contenta y en la plenitud de su vigor, prefirió de su repertorio una canción burlesca: la que copia el atenuado fragor del tren cuando avanza, todavía muy lejos, entre los pinares de Guísamo. Es la que más divierte a los árboles, porque lo imitan tan bien que muchos aldeanos que pasan por las veredas corren al escucharla, creyendo que el convoy está próximo y que les será difícil alcanzarlo. Con esto los árboles gozan como niños traviesos.
El pino, cantando en sordina entre los largos dientes de sus hojas, tenía un papel principal en el coro del bosque y merecía la fama de dominar la onomatopeya. Su propia felicidad, el alborozo pueril de aquella diablura, le movió a decirle al poste:
-¿No quiere usted cantar con nosotros?
El poste no contestó.
-Seguramente -insistió el pino, inclinando su copa en una cortesía- su voz es delicada y armoniosa, y a todos nos agradará que se una a las nuestras.
El poste silbó malhumorado.
-¿Y a qué viene eso? ¿Qué cantan ustedes?
-Imitamos a un tren remoto.
-¿Y para qué? ¿Son ustedes el tren?
-No -reconoció el pino, avergonzado.
-Entonces, ¿qué pretenden con esa mixtificación? Ya que usted me interpela, le diré que no encuentro seria su conducta.
-¿Quizá le agrada más la canción de la lluvia?
-No.
-¿Acaso la canción del mar?
-Ninguna de ellas. Este es un bosque sin formalidad. ¿Quién podría creer que árboles tan talludos pasasen el tiempo cantando como ranas? Yo no canto nunca, susurro apenas. Si ustedes acercasen a mí sus oídos, escucharían el murmullo de una conversación, porque a través de mí pasan las conversaciones de los hombres. Eso sí que es maravilloso. Sepan que vivo consagrado a la ciencia y que yo mismo soy ciencia y que todo lo que ustedes hacen a mi alrededor lo reputo como bagatela y sensiblería, si alguna vez me digno abandonar mis abstracciones y reparar en ello.
La opinión del poste pronto fue conocida en toda la fraga y ya no se atrevieron a entregarse a aquel entretenimiento que el árbol extraño y solemne, de ramas de alambre, acusaba de frivolidad.
Llegó el verano y los pájaros se hicieron entre la fronda tan numerosos como las mismas hojas. El eucalipto, que era más alto que el pino y que los más viejos árboles, daba albergue a una pareja de cuervos y estaba orgulloso de haber sido elegido, porque esas aves buscan siempre los cúlmenes muy elevados y de acceso difícil. Un día en que su esencia se evaporaba al fuerte sol con tanta abundancia que todo el bosque olía a eucalipto, se decidió a conversar con el poste y le dijo:
-He notado que no adoptó usted ningún nido, señor. Quizá porque no conoce aún a los pájaros que aquí viven y no ha hecho su elección. Me gustaría orientarle, pues supongo que usted sostendría un nido con agrado. Nos convierten en algo así como un regazo maternal. Yo alojo a unos cuervos. No molestan, pero confieso que son poco decorativos. Quisiera recomendarle a usted las oropéndolas. Ya habrá visto que hay oropéndolas en Cecebre. Pues bien, cuelgan sus nidos con tanta belleza y originalidad que no desmerecerían de las que a usted le ennoblecen.
El poste crujió:
-¿Para qué quiero yo sostener nidos de pájaros y soportar sus arrullos y aguantar su prole? ¿Me ha tomado usted por una nodriza? ¿Cree que soy capaz de alcahuetear amoríos? Puesto que usted me habla de ello, le diré que repruebo esa debilidad que induce a los árboles de este bosque a servir de hospederos a tantas avecillas inútiles que no alcanzan más que a gorjear. Sepa de una vez para siempre que no se atreverán a faltarme al respeto amasando sobre mí briznas de barro. Los pájaros que yo soporto son de vidrio o de porcelana, y no les hace falta plumaje de colorines, ni lanzarán un trino por nada del mundo. ¿Cómo podría yo servir a la civilización y al progreso si perdiese el tiempo con la cría de pajaritos?
Estas palabras circularon en seguida por la fraga, y los árboles hicieron lo posible para desprenderse de los nidos y para ahogar entre sus hojas el charloteo de los huéspedes alados que iban a posarse en las ramas.
Sobre el tronco del pino resbalaron una vez diáfanas gotas de resina que quedaron allí, inmovilizadas, como una larga sarta de brillantes. De ellas arrancaba el sol destellos de los siete colores, y el pino estaba satisfecho de ser tan esbelto, tan oloroso y tan enjoyado, una maravilla viviente.
-¿Se ha fijado usted en mis collares? -se atrevió a preguntar al vecino.
-Sí -aprobó esta vez el poste-; claro que usted llama collares a lo que no son más que gotas de resina. Pero la resina es buena: es aisladora (el pino ignoraba de qué), y es más digno producirla que dedicarse a dar castañas, como ese árbol gordo que está detrás de usted. Cierto es que, por muchos esfuerzos que usted haga, no conseguirá crear un aislador tan bueno como los míos, pero algo es algo. Le aconsejo que se deje dar unos cortes en el tronco, a un metro del suelo, y así segregará más resina.
-¿No será muy debilitante? -temió, estremeciéndose el pino.
-Naturalmente, debilita mucho, pero resulta más serio. No crea usted que eso se opone a hacer una buena carrera.
-¡Ah! -exclamó el árbol, que seguía sin entender.
-Hasta le favorece, si se me apura. Conocí varios pinos que fueron sangrados abundantemente, que trabajaron desde su edad adulta para la Resinera Española. Y ahí los tiene usted ahora con muy buenos puestos en la línea telegráfica del Norte, dedicados también a la ciencia.
Aquel año los vendavales de invierno fueron prolongados y duros. Durante varios días seguidos los árboles no conocieron el reposo. Incesantemente encorvados, cabeceando y retorciéndose, llenaban el bosque del ruido siniestro de sus crujidos y del batir de sus ramas. Les era imposible descansar de tan violento ejercicio y sus hojas secas, arrebatadas por el huracán, parecían llevar demandas de socorro. Temblaban desde las raíces hasta las más débiles ramas, y el viento no se compadecía. A la tercera noche, un cedro no pudo más y se desplomó roto. Las ramas de algunos compañeros próximos intentaron sostenerlo, pero estaban cansadas también y se quebraron y dejaron resbalar hasta el suelo al bello gigante, con un golpe que resonó más allá de la fraga. Todo fue duelo. El hueco que deja en un bosque un árbol añoso es tan entristecedor y tan visible como el que deja un muerto en su hogar. Únicamente el poste pareció alegrarse.
-Al fin se decidió a cumplir su destino –declaró-. Ahora podrán hacerse de él muy hermosas puertas, que es para lo que había nacido; no para esconder gorriones y para tararear tonterías. Y ustedes aprendan de él. ¿Qué hace ahí ese nogal? Otros muchos más jóvenes he tratado yo cuando se estaban convirtiendo en mesas de comedor y en tresillos para gabinete. ¿Y aquel castaño gordo, tan pomposo y tan inútil? ¿A qué espera para dar de sí varios aparadores? ¡Pues me parece a mí que ya es tiempo de que tenga juicio y piense en trabajar gravemente! ¡Vaya una fraga ésta! ¡No hay quien la resista! Si yo no estuviese absorto en mis labores técnicas, no podría vivir aquí.
Los pareceres de aquel vecino tan raro y solemne influyeron profundamente en los árboles. Las mimbreras se jactaban de tener parentesco con él porque sus finas y rectas varillas se asemejaban algo a los alambres; el castaño dejó secar sus hojas porque se avergonzaba de ser tan frondoso; distintos árboles consintieron en morir para comenzar a ser serios y útiles, y todo el bosque, grave y entristecido, parecía enfermo, hasta el punto de que los pájaros no lo preferían ya como morada.
Pasado cierto tiempo, volvieron al lugar unos hombres muy semejantes a los que habían traído el poste; lo examinaron, lo golpearon con unas herramientas, comprobando la fofez de la madera carcomida por larvas de insectos, y lo derribaron. Tan minado estaba, que al caer se rompió.
El bosque hallábase conmovido por aquel tremendo acontecimiento. La curiosidad era tan intensa que la savia corría con mayor prisa. Quizá ahora pudieran conocer, por los dibujos del leño, la especie a que pertenecía aquel ser respetable, austero y caviloso.
-¡Mira e infórmanos! -rogaron los árboles al pino.
Y el pino miró.
-¿Qué tenía dentro?
Y el pino dijo:
-Polilla.
-¿Qué más?
Y el pino miró de nuevo:
-Polvo.
-¿Qué más?
Y el pino anunció, dejando de mirar:
-Muerte. Ya estaba muerto. Siempre estuvo muerto.
Aquel día el bosque, decepcionado, calló. Al siguiente entonó la alegre canción en que imita a la presa del molino. Los pájaros volvieron. Ningún árbol tornó a pensar en convertirse en sillas y en trincheros. La fraga recuperó de golpe su alma ingenua, en la que toda la ciencia consiste en saber que de cuanto se puede ver, hacer o pensar, sobre la tierra, lo más prodigioso, lo más profundo, lo más grave es esto: vivir.

lunes, 14 de marzo de 2016

La poesía posterior a la Guerra Civil.

A POESÍA DE 1939 A FINALES DEL SIGLO XX. TENDENCIAS, AUTORES Y OBRAS PRINCIPALES


  • Miguel Hernández

La obra de Miguel Hernández, sirve de puente y transición entre la poesía de la Generación del 27 y la posguerra española. Sus obras más destacadas son El rayo que no cesa (1936), donde la vida está amenazada por el rayo de la muerte. Es un libro de sonetos de tendencia barroca; y Cancionero y romancero de ausencias (1938-41), (escrito en la cárcel). Con versos cortos y lenguaje sencillo habla de temas cercanos y dolorosos: el amor a la esposa y al hijo ausentes.

1. LA POESÍA DEL EXILIO

Una serie de poetas tuvieron que marcharse al exilio al terminar la Guerra Civil con la victoria de los militares al mando de Franco. Los más destacados son, entre los ya consagrados, J. Ramón Jiménez, Luis Cernuda, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Alberti y Emilio Prados, que siguieron realizando su obra poética fuera de España. Otros poetas como León Felìpe, que va a expresar la añoranza de la patria lejana en obras como Ganarás la luz ; o Juan Gil-Albert, que llenará su obra de valores éticos como en Poesía.

    2. LA POESÍA DE LOS AÑOS 40
La poesía de los años 40 (1940-50) está realizada por la Generación del 36 o Generación escindida y está dividida en dos grandes grupos, que corresponden a los dos bandos de la Guerra Civil (D. Alonso los llamó poetas arraigados y poetas desarraigados).

    1. Poesía arraigada ( o poesía clasicista o garcilasista). Escriben en la revista Escorial y Garcilaso. Tienen una visión serena y ordenada del mundo, y su referencia son los clásicos del Siglo de Oro. (Garcilaso de la Vega).

    Sus características principales son:

    a) Deseo de belleza formal del poema.
b) Tratan temas tradicionales (el sentimiento religioso, el amor, el paisaje y la familia).
    c) Usan estrofas y medidas clásicas (sobre todo, el soneto y el endecasílabo).

    Los poetas más destacados de esta corriente son:

  • Luis Rosales, con su obra La casa encendida (1949), que cambia las estrofas clásicas por largos poemas en versículos cercanos al Surrealismo.

  • Leopoldo Panero, con su obra Escrito a cada instante (1949), centrado en lo religioso, el paisaje y la familia.

  • Rafael Morales con su obra Poemas del toro (1943).


    2. Poesía desarraigada (o tremendista o existencialista)

Escriben en la revista “Espadaña”. El tema central es el hombre visto en la terrible circunstancia histórica de la posguerra. Se enfrentan a un mundo caótico invadido por el sufrimiento y la angustia. También aparece la búsqueda angustiosa de Dios.

Los poetas más destacados son:

  • Victoriano Crémer , que realiza una poesía solidaria y de honda preocupación humana. Reúne su obra en Poesía total ( 1966).

  • Dámaso Alonso, que aunque pertenece a la Generación del 27, alcanza la cima de su producción con Hijos de la ira (1944), que es el libro de referencia para los poetas desarraigados.

    3. Al margen de estas dos grandes corrientes poéticas, podemos citar a una serie de poetas:

  • José Mª Valverde,que trata el tema religioso en obras como Hombre de Dios (1945).

  • José Hierro, que comienza haciendo una poesía intimista en Tierra sin nosotros (1947), y que luego derivará hacia la poesía social.

  • Carlos Edmundo de Ory, fundador del Postismo (que es un postsurrealismo español), y que pretende recuperar la poesía vanguardista.

  • El grupo “Cántico”( con sede en Córdoba y creado en 1947) , formado por poetas como Pablo García Baena, que pretenden crear una poesía esteticista basada en un lenguaje muy elaborado y que tenían como referencia a Luis Cernuda.



3. LA POESÍA DE LOS AÑOS 50 (POESÍA SOCIAL O “POESÍA DE LA COMUNICACIÓN”)

Al igual que en la novela y en el teatro, en los años 50 (1950-60) predomina en la poesía el deseo de ofrecer un testimonio crítico de la realidad social española. Es la poesía social o poesía del realismo social. Parte de la idea de que su función primordial no consiste en expresar los sentimientos personales del autor, sino en contribuir a cambiar el mundo y la sociedad. Para ello, el poeta debe anteponer los problemas y sufrimientos de los hombres de su tiempo a cualquier otro aspecto.

Los temas fundamentales de la poesía social son: a) La preocupación general por España (donde un punto de vista político); y b) la denuncia de la situación concreta del hombre (las injusticias sociales, la opresión, la lucha por la libertad, el mundo del trabajo…).
Quieren que su poesía sea un instrumento de transformación social. La poesía debe ser un acto de solidaridad con los que sufren ( no hay que ser neutral con las injusticias). Pretenden que su poesía llegue a la inmensa mayoría y, por eso, utilizan un lenguaje claro, sencillo, casi coloquial. Coinciden en hacer desaparecer de la poesía el yo lírico, la intimidad y los problemas personales del poeta.

Los dos poetas más representativos de esta tendencia son:

  • Blas de Otero. Pasará por tres etapas en su producción:

  1. Etapa existencialista, que tendrá como tema central el vacío existencial y la angustia personal. Las dos obras más importantes son Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951), que fundirá posteriormente en un solo libro titulado Ancia (1958) (Ángel (...) conciencia ).

  2. Etapa social, que tendrá como tema central la solidaridad con los hombres que sufren . La obra más representativa de esta etapa es Pido la paz y la palabra (1955). Adopta un lenguaje sencillo y coloquial para llegar a la inmensa mayoría.

    3) Etapa experimental, donde inicia la búsqueda de nuevos caminos. El tema central es el intimismo del poeta junto con elemento surrealistas. La obra más destacada es Historias fingidas y verdaderas (1970), que es una combinación de prosas y poesías.


  • Gabriel Celaya (cuyo nombre real era Rafael Múgica Celaya). Tiene una trayectoria paralela a Blas de Otero y pasa igualmente por tres etapas:

  1. Etapa existencialista, con su libro Tranquilamente hablando (1947), de tono deliberadamente prosaico.

  2. Etapa social, con libros fundamentales como Cantos iberos (1955).

  3. Etapa experimental, con su obra Campos semánticos (1971).
  • Otro autor representativo de esta etapa social es José Hierro con una obra como Quinta del 42 (1952).

4. LA POESÍA DE LOS AÑOS 60 (“POESÍA DEL CONOCIMIENTO” O DE “LA EXPERIENCIA”)

Una serie de poetas, la Generación de los 50 o Generación de medio siglo (1960-70) , se van a alzar contra la fórmula de la poesía social, contra su prosaísmo. Quieren renovar el lenguaje poético. La poesía no es comunicación sino un medio de conocimiento de la realidad interior y exterior del poeta. Pasamos del yo social al yo poético e íntimo.

Los rasgos más destacados de esta generación son:

a) Expresión de la intimidad y lo amoroso (real o fingido); es decir, exponen sus propias vivencias personales.

b) Valoración de la palabra poética, acercándose al simbolismo y al irracionalismo. Entienden el poema como una forma de comunicación literaria.

c) Se prescinde de la rima y el ritmo del verso se hace más libre.

d) La introducción de anécdotas personales le permite al poeta exponer su subjetividad, sus sentimientos y deseos más íntimos.

e) La poesía política se convierte en poesía ética o crítica, donde aparecen la sátira y la ironía.

f) Preferencia por los temas de la vida cotidiana (evocación de la infancia y la adolescencia como un paraíso perdido, el fluir del tiempo; el amor y la amistad como sentimientos vitalistas …

Los poetas más representativos de este grupo son:

  • Ángel González, poeta irónico y pesimista de los cotidiano en libros como Tratado de urbanismo (1967).

  • Jaime Gil de Biedma, que expresa con lenguaje coloquial su visión desencantada de la vida en libros como Moralidades (1966).

  • José Ángel Valente, gran maestro del lenguaje depurado y concentrado en obras como Poemas a Lázaro (1960).

  • Claudio Rodriguez, con una obra deslumbrante como Don de la ebriedad (1953) (escrito a los 19 años y que impresionó a V. Aleixandre).

  • También había que incluir la obra de José Hierro, siempre con una forma de gran belleza, como el Libro de las alucinaciones (1964).

  • Otros poetas dignos de mención dentro de esta línea son Francisco Brines, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo , Carlos Sahagún y Antonio Gamoneda. Todos ellos van a tener como referentes a poetas como Antonio Machado, Vicente Aleixandre o Luis Cernuda, ya que les vuelven a preocupar los problemas éticos, sociales, existenciales o históricos del ser humano.


5. LA POESÍA DE LOS AÑOS 70 (“POESÍA EXPERIMENTAL” O “LOS NOVÍSIMOS”)

En 1970 el crítico José María Castellet publica Nueve Novísimos poetas españoles, que inaugura un nuevo ciclo en la poesía española (1970-80). Estos poetas, nacidos todos después de la guerra, se alejan definitivamente de la lineas poéticas anteriores y consideran que el poema es un ente autónomo al que incorporan técnicas que van desde el collage (introducen versos de otros autores, frases publicitarias...) hasta la escritura automática, siempre con un tono inconformista y provocativo.
También se les llamo poetas venecianos porque escribieron con cierta frecuencia sobre Venecia.

Los rasgos más destacados de este grupo poético son:

a) El yo del autor prácticamente desaparece para que su lugar lo ocupe otro yo inventado por el poeta, que suele ser un personaje de otra época.

b) Se siguen utilizando la ironía y el prosaísmo, heredados de la generación anterior de poetas.

c) Influencia del cine y de los medios de comunicación de masas. Abundan las referencias a las películas, cómics, el rock, canciones populares, personajes famosos (Kennedy, Marylin Monroe …). Hay , por tanto, una mezcla de cultura popular y cultura elitista.

d) Utilizan un lenguaje poético, de procedencia simbolista, surrealista y modernista. Utilizan el verso largo (alejandrinos) o el poema en prosa, de influencia vanguardista.

e) Usan la poesía para hablar sobre poesía (metapoesía) y también hay una abundancia de referencias culturales en los poemas.

Los autores más destacados de esta corriente poética son los siguientes:

  • Pere Gimferrer. Poeta neomodernista; es el abanderado del grupo de los Novísimos con su obra Arde el mar (1966), que fue Premio Nacional de Literatura, y que sirvió de referencia al resto de poetas. Otra obra destacada fue La muerte en Beverly Hills (1967), sobre el amor y la muerte, y basado en imágenes del cine clásico norteamericano. Posteriormente, ha desarrollado su obra en catalán.

  • Guillermo Carnero, representante de la tendencia vanguardista, con su obra Dibujo de la muerte (1967).

  • Luis Alberto de Cuenca. Pasó del culturalismo inicial a una poesía más intimista, con temas procedentes del mundo cotidiano. Su obra más destacada es Los mundos y los días. Poesía 1972-1998 (1999).


  • Luis Antonio de Villena. Es un poeta que ha sentido especial atracción por los poetas malditos (como Oscar Wilde) y el decadentismo (Venecia). Además adopta una postura que rechaza la moral dominante y recupera los valores del paganismo griego y latino. Su obra más destacada es Viaje a Bizancio (1976), ejemplo perfecto de la poesía culturalista de los Novísimos.

6. LA POESÍA DE LOS AÑOS 80 Y 90

A partir de la década de los años 80 (1980- 2000) se observa una coexistencia de varias promociones poéticas: poetas ya consagrados junto a otros poetas que comienzan a publicar sus obras, y que presentan nuevas propuestas poéticas.

Estos nuevos poetas, en su mayoría, rechazan los aspectos más destacados de la generación de los Novísimos y vuelven sus ojos a la poética de la Generación de los 50, es decir, a la poesía del conocimiento o de la experiencia
Pero el rasgo más destacado de esta generación de los 80 es la pluralidad de autores y corrientes poéticas (ayudado por una serie de premios poéticos de prestigio, como los premios Hiperión, Visor, Adonais o Loewe)., que podemos resumir en las siguientes:

  1. Neosurrealismo. Estos poetas vuelven al mundo de las Vanguardias. El nombre más destacado es Blanca Andreu con su obra De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall (1980), que tendría gran influencia en los poetas jóvenes de la década de los ochenta.

  2. Minimalismo o conceptualismo. Los poetas de esta corriente tienen como referentes a Góngora, Jorge Guillen y a José Ángel Valente. Para estos poetas lo esencial no es el yo del poeta, sino los objetos. El poeta más representativo es Andrés Sánchez Robayna, con su obra recopilada en Poemas 1970-1999 (2000).

  3. Poesía de la experiencia. Estos poetas, con una clara vuelta a la Generación de los 50, toman a Jaime Gil de Biedma como modelo, y retoman la crítica ética y social. Los poetas más destacados son Luis García Montero con Habitaciones separadas (1995) y Felipe Benítez Reyes con Vidas improbables (1996).

  4. Neoerotismo. Algunos poemas pretenden transformar los tópicos masculinos de la poesía amorosa, invirtiendo el punto de vista. La autora más destacada es Ana Rossetti (cuyo nombre auténtico es Ana Bueno de la Peña) con Indicios vehementes (1985), obra donde se mezcla el erotismo, el esteticismo y el culturalismo.

  5. Elegíacos y nueva épica. Siguiendo a Cernuda y a los poetas de las dos generaciones anteriores encontramos un tono elegíaco, desengañado, como en Eloy Sánchez Rosillo con La certeza (2005). Pero también hay un acercamiento a la poesía épica, que indaga en los problemas de la colectividad desde una óptica crítica, como en Julio Llamazares, que canta a su tierra leonesa en obras como Memoria de la nieve (1982).