Caballeros 1

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lunes, 16 de abril de 2012

FALADOIRO DE CLUB DE LETURA OTAKIÑOS.

Mañan, marte 17 de abril, teremos o derradeiro faladoiro deste ano academico. Mercedes ousinde falará con nos das doencias e os doentes. Será na Biblioteca as cinco do seran.

domingo, 4 de marzo de 2012

Manuel Rivas; Urgencias-

El principal hospital público de la ciudad en la que vivo, el Chuac, es un referente internacional en trasplantes cardíacos. También ha sido pionero y modélico en otras atenciones, con una cobertura, para determinados procedimientos, de más de un millón de personas. Pero su punto fuerte es esa Área del Corazón donde mucha gente ha encontrado la oportunidad de una segunda existencia. De repente, todo esto adquiere un sentido metafórico. ¿Qué ocurre cuando a esa construcción política que llamamos realidad le falla el corazón? El pasado fin de semana, se colapsaron las urgencias como nunca antes había ocurrido. Hubo pacientes que permanecieron 72 horas, ¡tres días!, en los pasillos, sin poder ser atendidos. No había suficientes camillas para poder, al menos, sentarse, así que hubo que recurrir a las de ocho ambulancias, que quedaron inutilizadas. Se vivieron momentos de gran tensión, conatos de peleas, que en esta ocasión no se podrán atribuir a provocadores antisistema, ni siquiera catalanes. Salvo que los enfermos empiecen a ser catalogados como indeseables. Se me ocurre también una modesta proposición, al modo de Jonathan Swift para acabar con el hambre en Irlanda: que las listas de espera hospitalarias pasen a la condición de listas de enemigos, y que se proceda en consecuencia. Un método infalible para despejar Urgencias, traspasando Sanidad al ministerio del Interior. Aunque también podría echar una mano el titular de Educación y Cultura, y nueva revelación del Club de la Comedia, el señor Wert, entreteniendo a enfermos y heridos con el celebrado monólogo Nadamos en la ambulancia. El caso es que el problema de Europa no es el bolsillo, sino el corazón. Y lo que hacen falta son trasplantes. En sus Confesiones y memorias, a mediados del XIX, Heinrich Heine, poeta mayor, denunciaba a los burócratas que tenían por programa el Ius utendi et abutendi (el derecho de uso y abuso), al modo imperial. En esas estamos. Y en Urgencias.
http://elpais.com/elpais/2012/03/02/opinion/1330698797_257178.html

jueves, 1 de marzo de 2012

Limpeza de sangue; En torno ós rils.

Nun xornal .

Las urgencias del Chuac.



Un periodista de La Voz permaneció tres días en la unidad de Observación del Juan Canalejo. En su relato se mezclan lo duro de su situación con la abnegación de sus trabajadores

Autor:Miguel Sande
Fecha de publicación: 13/6/2008

Fue una experiencia dura, dura de verdad. Tres días con sus noches en Observación, en el área de Urgencias del Hospital Juan Canalejo -los pasados 28, 29 y 30 de mayo; esta última jornada coincidió con la inauguración de la nueva UPI (unidad de Preingresos)-. Tres días en el lado amargo de la vida: el del sufrimiento. Había, además, saturación; un trasiego incesante de accidentados y enfermos.
Primer día. Huele a enfermo nada más entrar. La sala de Observación, amplia, dividida en estancias abiertas con zonas para hombres y mujeres, está repleta; no hay camas. A los últimos nos acomodan en sillones numerados, me toca el 11. A mi lado, en el sillón número 10, está un joven inquieto; muy nervioso. Tiene los ojos como en sangre. Le repiten que se ponga la camisola de hospital pero pasa de las indicaciones, anda de aquí para allá; come y en un descuido se va; escapa con la manzana de postre en la mano.
Después de una larga espera de más de dos horas un médico joven y atento me lleva al final de la sala hasta una habitación cerrada con dos camas, una está libre; en la otra yace un cadáver. Lo asume con naturalidad. Optamos por otra habitación próxima para la exploración. De vuelta al sillón número 11, dos agentes de policía custodian a un enfermo con esposas. Los demás estamos sujetos cada cual a una bolsa de suero. En ese sillón echo desde el mediodía hasta las 2.30 de la madrugada. A esa hora se dispone de una camilla más al pie de cuatro camas. Lo agradezco. La necesidad obligaría de madrugada a empujar aún mi camilla contra la pared del fondo para hacer sitio a otra con un transeúnte polaco, atado, debido a su estado de ansiedad y excitación. La primera noche entre quejidos y algunos vómitos de enfermos parece no tener fin. Llueve contra la ventana ciega y no sé de dónde caen algunas gotas. Se repiten gritos de dolor toda la madrugada; alguien delira y llama una y otra vez por un tal Sergio; tenemos a Sergio, Sergio, Sergio, fijado en la frente. No se rinde. De madrugada sigue el transitar de camillas con enfermos; realmente, apenas se distinguen la mañana de la tarde y la noche; al final a uno lo vence el cansancio.
Segundo día. Me despiertan los vómitos de un anciano en la cama de al lado. Se quita la camisa del pijama y queda en pañales. Amanezco con un conejo lleno de orina sobre una repisa. Aquí uno se va orientando por los turnos del personal sanitario más que por el reloj. Esos turnos son los que marcan el ritmo y el tiempo. A mi alrededor cambiaron casi todos los enfermos, salvo el mendigo polaco que sigue atado a su camilla. Atravesar este espacio de urgencias para ir al lavabo es ir viendo una sucesión de penurias hasta casi la puerta misma del servicio.
Dignidad

Llega un momento en que dejas de ver, supongo que cuando uno está a punto de sentir que se pierde la dignidad. La dignidad se pierde, tienes al menos esa sensación, cuando dejas la ropa en la inseparable bolsa de plástico. Pero vas a luchar contra esa sensación hasta el último momento, aunque por sujetar en lo alto la bolsa de suero más de una vez los pijamas caigan hasta los pies.
El olor. Esa mezcla a orina y a sudores. A enfermedad. Difícil de olvidar. Las enfermeras son atentas; cercanas. Tienen mucha paciencia, cumple decirlo; deben tenerla. Me sorprende que en el mostrador situado en el centro de la sala el personal sanitario esté preparando una fiesta, por lo que pude oír, y organizando lo que tiene que aportar cada cual en pinchos con total naturalidad. Extraña que en ese ambiente a alguien le apetezca hablar de comida. Será la costumbre, imagino. Algo semejante nos ocurre a los periodistas con los sucesos. El cuerpo acaba por adaptarse y se sobrepone e incluso aquí se acaba sintiendo al final el hambre. Las visitas están restringidas. Aquí vale, sobre todo, la fortaleza de uno mismo. Por la tarde abandono la camilla en la que dejo incrustados parte de los huesos y paso a una cama. Es todo un avance. Al menos psicológico. En la cama de al lado, a mi derecha, está un joven con la cara ensangrentada, profundamente dormido; viene un par de veces el psiquiatra a intentar hablar con él. A la otra cama traen a un anciano en coma. Me impresiona su respiración ruidosa, de máquina, a veces lo convulsiona
.

Naturalidad

El polaco atado a la camilla no cesa de gritar. A la última cama, en esta misma fila, llega un accidentado en un siniestro de tráfico. Se precisa ser fuerte. La vida también debe ser esto. Ayuda, fíjense, la naturalidad de las enfermeras ante este panorama. Primero sorprende, después ayuda.
Anochece por la ventana ciega cuando se une otra camilla con un joven negro, que intenta levantarse una y otra vez, y acaba golpeándose la cabeza contra la pared. Jamás creí que sería capaz de dormir en una situación así, pero al final te rindes ante el cansancio. Sucumbes.
Tercer día. Me despiertan las voces del personal sanitario junto al mostrador. Hay bullicio, un movimiento extraño; inquietud. Y ruido. Están llevándose los sillones numerados de la entrada; el sillón número 11 y diecinueve sillones más. Venía la conselleira a inaugurar la nueva UPI y donde estaban los sillones lo ocupan ahora las mesas auxiliares en las que comen los enfermos, debidamente encajadas unas en otras.
Había desplegadas cortinas en la zona habilitada para las mujeres enfermas ante la posibilidad de que la conselleira visitara esta sala de Observación. Y ambientador. No vino. O no la vi. Un joven, hijo del anciano en coma, lo llama inútilmente, pero aun así insiste. El hombre solo se convulsiona. Cuando el joven marcha, el hombre desnudo, que tiene las manos atadas para que no se arranque el pañal, casi se ahoga en su vómito. Su estado arranca un lamento incluso de una joven facultativa que lo atiende. Las auxiliares que lo cambian bromean con una compañera que llega de turno ante la situación que le espera. Aun así el anciano no pierde su dignidad. Mientras luche, aunque sea en pañales, a las puertas de la muerte.
Salir

Otro anciano, malhumorado y mal paciente, se empeña en vestirse y marchar; acaba agrediendo a una enfermera. La agarró por el cuello y vienen a reprenderle los guardias de seguridad. Un tercero invita a La Solana a la auxiliar que le está cambiando el pañal y la sábana. Noto que estoy al límite de mi capacidad; es el tercer día aquí y me parece estar preparado -erróneamente, claro- para ir a una contienda, pero no para seguir en esta sala. Comienza a faltarme la fuerza, sujeto a la bolsa de suero. Al fin escucho mi nombre. Voy a salir de esta sala.
Viene la fuerza; el ansia. Hasta la sonrisa. Miras al anciano en coma, ajeno, forzando el respirar de máquina, y aguantas. Aguantas hasta que al fin hay cama en planta. Sales y parece que te lleven al paraíso.
Allí, en la décima, anoto estas líneas. Es la crónica de una experiencia dura, acaso por primeriza; seguramente la situación haya cambiado ya con la nueva UPI. He de agradecer la atención sanitaria y médica.

martes, 31 de enero de 2012

En busca del amor.

El doctor Pretorios propone un nuevo reto al conocido doctor Frankenstein: crear una mujer que le sirva de compañera al solitario monstruo que creó anteriormente.
Ambientada en un pueblecito europeo en el si-glo XIX, esta película de animación fotograma a fotograma cuenta la historia de Victor (a quien pone voz Johnny Depp), un joven que es llevado de repente al infierno, donde se casa con una misteriosa Novia Cadáver (con la voz de Helena Bonham Carter), mientras que su verdadera novia, Victoria (a quien pone voz Emily Watson) espera en el mundo de los vivos. A pesar de que la tierra de los muertos resulta ser más colorista que su estricta edu-cación victoriana, Victor aprende que no hay nada en este mundo, ni en el siguiente, que pueda separarle de su único y verdadero amor. Es un cuento de optimismo, romance y una “otra vida” muy animada, contada con el clásico estilo Tim Burton.
En tablillas sumerias.
– Tablilla VI –
“Cuando Marduk oyó las palabras de los Dioses,
su corazón le empujó a crear maravillas ...:
voy a condensar sangre y formar huesos,
haré surgir un prototipo humano: el hombre...
para que le sean impuestos los servicios de los Dioses.
De nuevo transformaré bellamente su existencia...
Y con la sangre Ea hubo formado la humanidad.”

– Tablilla VII –
“Marduk –Asari– que otorgó el cultivo, que estableció los campos,
el creador del grano y del cáñamo, el que hace crecer la vegetación...;
para el bien del país multiplica la abundancia de los campos…;
el que realiza la renovación...
Que se recuerden sus proezas, inolvidablemente, entre los hombres,
el mantenedor de la purificación;
señor que escucha y es benevolente, que consolida la prosperidad
que hace revivir a los muertos –enfermosel
verdadero pastor de los hombres, el que dirige el camino;
al que los grandes Dioses le atribuyeron una personalidad excepcional.”



Tamen Sechú Sende.

"Entrou na cafetaria, prendeu-se naqueles olhos, asombrou-se e soubo que atopara algo..., fixo uf e começou a..., mirou-na outra vez, e começou a ama-la, a quere-la, pensou e sentou á mesa mais achegada á cafeteira e sentiu, uf, que comezava a...-Ola, dixo ela, que queres? -Quero... macela. Ao dia seguinte entrou á mesma hora e ela seguia ali e sentiu que, uf, que a queria, en sério, pensou. -Ola, dixo ela, que queres? -Quero... tila. Ao terceiro dia continuava querendo-a e começou a imaginar e a necesitar, ao mesmo tempo, que ela estava, que ela estivesse, começando a sentir isso tamém, uf. -Ola, que queres? -Quero... menta. Ao cuarto dia sentiu que já nom podia mais, que tinha que dicer-lho. Tenho que dicer-lho, pensou, uf. -Ola, que queres?, dixo ela. -Quero... te, dixo el. Ela abriu os olhos preguntando Como? e el dixo outra vez em baixinho Quero...te. E dixo Quero...te ao dia seguinte e Quero te ao seguinte e ao terceiro día tamén dixo Quero...te e entón ela dixo-lhe cos olhos Eu tamén".

Noso novo espacio lector.


martes, 13 de diciembre de 2011

La pervivencia del cómic español creado a partir de los años 40.

Los personajes con  "vidas frustradas" (Rigoberto Picaporte, de Segura; Pepe el hincha y Don Pío, de Peñarroya; Doña Urraca, de Jorge; Carpanta, de Escobar...); los "héroes imposibles" (Sir Tim O'Theo y Patson, de Raf; Superlópez, de Jan; Mortadelo y Filemón, de Ibáñez; Anacleto, de Vázquez; Don Furcio Buscabollos, de Cifré...); los "felices e inconscientes" (Rompetechos, de Ibáñez; Agamenón, de Nené Estivill; Carioco, de Conti; la abuelita Paz, de Vázquez...); la "fraternidad sádica" (las hermanas Gilda y las familias Churumbel y Cebolleta, de Vázquez; Zipi y Zape, de Escobar...), y la "incompetencia laboral" (Pepe Gotera y Otilio, y el Botones Sacarino, de Ibáñez; el caco Bonifacio, de Enrich; el doctor Cataplasma; de Martz Schmidt, el repórter Tribulete, de Cifré...).
Es una lista de nombres, caras, gestos y expresiones que han configurado buena parte del mundo imaginario de más de una generación de lectores y que todavía perviven. Al final del recorrido, unos monitores de televisión pasan imágenes de series como Los Serrano (que se relaciona con Zipi y Zape), Manos a la obra (Pepe Gotera y Otilio), Aquí no hay quien viva (con las hermanas Gilda) y 7 vidas, cuya Sole es "la abuela Cebolleta de la transición". Pero también se pueden ver fragmentos de películas como La comunidad, de Álex de la Iglesia, una 13 Rue del Percebe con el nivel de negrura elevado a la enésima potencia.

De censura y cómic.


Cómo creaste Las Hermanas Gilda?
Fue aprovechando el nombre de la película Gilda. Los personajes eran, en principio, muy eróticos. Siempre estaban buscando novio, hasta que la censura lo echó abajo". "Determinado censor censuró el moño de Hermenegilda (la hermana obesa, que opone su bondad e ingenuidad a la delgaducha, seca y maledicente Leovigilda) por considerarlo pornográfico. Veía, quizá, no sé qué reminiscencias sexuales".
Yo me pasaría horas enteras hablando de anécdotas increíbles protagonizadas por la censura. Cosas absolutamente absurdas. Y es que a la censura se le podría escapar una teta, pero no se le olvidaría jamás el hacerte subir todos los escotes. En una ocasión me censuraron la palabra “dromedario”. Me dijeron que era un insulto. Yo les dije que dromedario era un animal. Me contestaron que no era un animal. Se buscó un diccionario. “Hombre, pues es verdad que es un animal. No lo sabía. Pero también es un insulto. Y se tachó.

Gilda

http://www.ciberniz.com/hermanasgilda.htm

Empecemos por su nombre: aparecen por primera vez en 1949, cuando las clases más reaccionarias de la España del nacionalcatolicismo se rasgaban las vestiduras por el estreno del filme "Gilda", protagonizado por RITA HAYWORTH.
La Cartelera Sipe, publicación de orientación moral sobre cines y espectáculos le daba la clasificación de "grana 4-R", es decir "gravemente peligrosa".
Algunos representantes de la Iglesia española calificaban su visionado de "pecado mortal"; y los adolescentes que habían conseguido verla venían obligados a acusarse de ello ante su confesor.
En medio de ese ambiente, MANUEL VÁZQUEZ (1930- 1995) tiene la audacia de presentar su pagina con el título de Las Hermanas Gilda. Su astucia burla la primera censura con el juego de palabras (sus heroínas se llaman Leovigilda y Hermenegilda), y además no son unas señoras de bandera y devoradoras de hombres como la protagonista de la denostada película, sino dos seres de aspecto grotesco, una flaca, agria y autoritaria, y la otra pequeña, ingenua y entrada en carnes, ambas infelices solteronas y a la caza del hipotético marido.
De este modo la pareja coló. Pero luego, en el desarrollo de sus peripecias, resultó que hubo mucho más: una crítica soterrada a la institución de los lazos familiares; y una manifestación del erotismo femenino frustrado, sobre todo en Leovigilda, que no cesa de destruir las ilusiones amorosas de su hermana y aplastar cualquier mejora social que alcance, con el fin de que no de cima a sus ilusiones.
Frustración sexual femenina, represión erótica y traiciones entre hermanos son los determinantes ocultos de Las Hermanas Gilda a lo largo de la primera parte de su existencia, calificada como óptima por la critica mas exigente.
A partir de 1955 tanto la censura oficial como la empresarial fueron descubriendo la inclinación corrosiva del humor de VÁZQUEZ y poniéndole trabas.
Así Hermenegilda comenzó entonces a prescindir de su hermana y a satisfacer sus apetencias huyendo al campo donde encuentra desde ranas encantadas a flores antropomorfas.
Entonces la imaginación del autor burla una vez las vigilancias superiores y sigue su crítica con un simbolismo quintaesenciado.
Las Hermanas Gilda son consideradas como uno de los más claros representantes de la frustración sexual y la soledad, en los cómics para los adolescentes de la España negra.

Bien venida, Casandra

Casandra vio en sueños el futuro.
En la sombra de una pesadilla Casandra leyó
los versos de ese poema que aún no han escrito
los dioses que, riendo, la hirieron con su maldición.


Supo del hambre y de las guerras de siempre,
de bufones celebrando el odio, bailando entre hogueras,
de despedidas y de monstruos minerales
bebiendo insaciables la savia dulce del planeta.

Casandra vio a hombres y mujeres
dormitando en sus burbujas
tras las máscaras del miedo.
Mas también vio la luz del alba
asomar por la cancela que nadie jamás abrió.
Supo que aún quedaban esperanzas,
que otros sueños la esperaban.
Casandra habló a todos de sus sueños
mas nadie la oyó.

Nadie creyó en Casandra y sus visiones
y la gente sólo vio en su augurio delirio y locura.
La condenaron a vagar perdida y sola.
Herejía es mostrar la verdad descarnada y desnuda.
Abandonada tras los años la encontró
un muchacho que andaba buscando esperanza y respuestas.
Casandra habló con pasión de sus presagios
y de la luz del amanecer brillando tras la puerta.

—Creo en ti Casandra. No estás loca.
Se besaron y en su boca florecieron madreselvas.
—Dulce Casandra, ponte de pie.
—Yo te he conocido antes. Quizá te soñé.
Hay quien duda ya y cree en la leyenda.
Juntos buscarán la puerta.
Dulce mañana.
Yo, no se tú...
creo en Casandra.

Otakiños.


lunes, 28 de noviembre de 2011

Violencia de xénero.

Lendo a doña Emilia. Proposta; Cuentos completos, La Tribuna, Los Pazos de Ulloa, Insolación.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ampliando; Literatura japonesa.

El libro de la almohada, de Sei Shōnagon, traducido poa Amalia Sato. Un libro de lectura ácrata, sin estructura, sin necesidad de comenzar por el principio , sin necesidad de concluirlo. No es un libro de ficción,es un libro de sensaciones. La autora va describe, experiencias , ideas, emociones, sin orden, arbitrariamente. 
 Este libro ha sido traducido también por   Borges (y María Kodama). Nuestro final de viaje.
Sei Shônagon es la figura más importante de la literatura japonesa del periodo Heian (siglo XI). Perteneció a la corte de la emperatriz Sadako, por aproximadamente cinco años, durante los cuales escribió su obra cumbre Makura no Soshi, la primera pieza de la forma literaria zuihitsu, el equivalente al ensayo, como se conoce en Occidente. No se sabe mucho más sobre la vida de Shônagon. Después de la muerte de Sadako, abandonó la corte y se cree que murió en situación precaria.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Seguimos ca novela gráfica

O Taller Colectivo de Artes A Travesa inaugura este venres en Santiago "Ciudad Mariano" , unha colección de Collages de Mariano Casas en torno a personaxe de cómic que fora o protagonista de tres volumes en 2008.

A Travesa defínese como un grupo mulitidisciplinar "onde debuxantes, pintores, gravadores, fotógrafos, escultores e escritores, se xuntan nun taller colectivo de arte, coa única intención de acercar ó público as súas inquedanzas e creacións". Unha das premisas do colectivo e rexeitar calquera tipo de subvención pública.

Creado en setembro deste ano, no taller colaboran varias ducias de artistas de Compostela e da comarca que "creen firmemente no contaco directo entre o artista e o público" e na "independencia real da cultural".. Velaquí a reportaxe de Tingalaranga sobre outro dos promotores da iniciativa, o pintor Deli Sánchez.

sábado, 15 de octubre de 2011

Gracias Cies.

O venres estivo con nos na Biblioteca do Wirtz, Cies González, nun encontro co club de lectura Otakiños co fin de achegarnos a sua experiencia como lectora de manga e aficionada ó anime e para intercambiar con nos distintos ángulos de lectura desta narrativa tan interesante. Creo que podo cualificar o encontro como especial, deses nos que todos aprendemos. Faltounos tempo nunha charla que ía cobrando matices e abrindo camiños a medida que avanzaba.
    Moitísimas grazas pola túa xenerosidade.