Caballeros 1

domingo, 17 de enero de 2021

Cuadros, cuadros, cuadros...

 




Las tres rimas de la semana.

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            Rima IV


No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!


 




           Rima V

Espíritu sin nombre, indefinible esencia, yo vivo con la vida sin formas de la idea.

Yo nado en el vacío, del sol tiemblo en la hoguera, palpito entre las sombras y floto con las nieblas.

Yo soy el fleco de oro de la lejana estrella, yo soy de la alta luna la luz tibia y serena.

Yo soy la ardiente nube que en el ocaso ondea, yo soy del astro errante la luminosa estela.

Yo soy nieve en las cumbres, soy fuego en las arenas, azul onda en los mares y espuma en las riberas.

En el laúd, soy nota, perfume en la violeta, fugaz llama en las tumbas y en las ruïnas Yedra

Yo atrueno en el torrente y silbo en la centella, y ciego en el relámpago y rujo en la tormenta.

Yo río en los alcores, susurro en la alta yerba, suspiro en la onda pura y lloro en la hoja seca.

Yo ondulo con los átomos del humo que se eleva y al cielo lento sube en espiral inmensa.

Yo, en los dorados hilos que los insectos cuelgan me mezco entre los árboles en la ardorosa siesta.

Yo corro tras las ninfas que, en la corriente fresca del cristalino arroyo, desnudas juguetean.

Yo, en bosques de corales que alfombran blancas perlas, persigo en el océano las náyades ligeras.

Yo, en las cavernas cóncavas do el sol nunca penetra, mezclándome a los gnomos, contemplo sus riquezas.

Yo busco de los siglos las ya borradas huellas, y sé de esos imperios de que ni el nombre queda.

Yo sigo en raudo vértigo los mundos que voltean, y mi pupila abarca la creación entera.

Yo sé de esas regiones a do un rumor no llega, y donde informes astros de vida un soplo esperan.

Yo soy sobre el abismo el puente que atraviesa, yo soy la ignota escala que el cielo une a la tierra,

Yo soy el invisible anillo que sujeta el mundo de la forma al mundo de la idea.

Yo, en fin, soy ese espíritu, desconocida esencia, perfume misterioso de que es vaso el poeta.


 

                     Rima VI Como la brisa que la sangre orea
sobre el oscuro campo de batalla,
cargada de perfumes y armonías
en el silencio de la noche vaga,

Símbolo del dolor y la ternura,
del bardo inglés en el horrible drama,
la dulce Ofelia, la razón perdida,
cogiendo flores y cantando pasa.


 

 












































miércoles, 13 de enero de 2021

La Librería.

 



 La Librería o The bookshop (1978) se encuadra entre sus primeros trabajos de ficción de Penelope Fitzgerald, únicamente precedido de  The Golden Child (1977). Fue, por tanto, a pesar que la autora lo publicara con unos sesenta años, uno de sus primeros trabajos que además le dio cierta notoriedad al quedar finalista en el prestigioso premio Booker Prize, ganándolo el año siguiente con la novela The Offshore o A la Deriva, uno de sus novelas más personales Penelope Fitzgerald (Lincoln, 1916-Londres, 2000) fue una escritora tardía,  comenzó a publicar ficciones tras la muerte de su marido y , en esa primera etapa, se inspiró en experiencias personales.

En sus obras se habla de la imposibilidad del entendimiento humano, de personajes que residen en los límites, de amantes que no se comprenden, de artistas y escritores románticos, de profesores que han perdido la fe, de seres que parecen no pertenecer a la sociedad en que viven ni comprender el mundo en que todos los demás se mueven con tanta aparente facilidad. Su universo literario está dividido entre” los exterminadores y los exterminados”. Cuando en 1979 ganó de manera inesperada el Booker con su novela A la deriva, a la edad de 63 años, les dijo a sus amigos: «Ya sabía yo que era una outsider». Y también son outsiders sus protagonistas, tanto los reales de sus biografías como los ficticios de sus novelas.

Penelope inventó un término para describir su género: “tragifarsa”». Una expresión que no puede ser más adecuada ya que lo que hace Penelope Fitzgerald es precisamente eso: mezclar lo trágico y lo burlesco en sus historias. Lo hace en La librería ya desde la primera descripción de Florence Green como una mujer viuda «pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás»

   Podemos clasificar La Librería como novela realista. En ella la autora nos describe un pequeño pueblo, un microcosmos , una sociedad compleja con dificultades y proyectos personales y colectivos.

   Es también un rasgo realista el empleo brillante de los diálogos, los personajes están construidos por la suma de las aportaciones del narrador, la interrelación con otros personajes y por su lenguaje. Pinceladas que se suman y construyen tipos humanos.

 

 

 

 

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domingo, 10 de enero de 2021

Las tres Rimas de la semana.

 http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/rimas-y-leyendas--0/html/00053dfc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_2_

- I -


Abajo   Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

    Yo quisiera escribirlo, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

   Pero en vano es luchar; que no hay cifra
capaz de encerrarlo, y apenas ¡oh, hermosa!
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, contártelo a solas.

Esta primera rima es una poética , el tema de la poesía va a ocupar las primeras ocho rimas del poemario.
La rima también es un poema de amor. Bécquer nos explica qué es para él la creación poética a través de su experiencia amorosa.





- II -


ArribaAbajo   Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;

   hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;

   gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playas buscando va;

   luz que en cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;

   eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán. 


El tema de la rima es la incertidumbre  del poeta  ante el sino incierto de su existencia.
El poema es una gran comparación donde el poeta se paragona a cuatro cosas: una saeta, una hoja seca, una ola y la luz. Cuatro cosas cuya meta, al igual que la del poeta, es incierta y no saben cómo o dónde acabarán.





- III -



ArribaAbajo   Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como el huracán empuja
las olas en tropel;

    murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder;

   deformes siluetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;

   colores, que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris,
que nadan en la luz;

   ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;

   memorias y deseo
de cosas que no existen;
accesos de alegría,
impulsos de llorar;

   actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe
caballo volador;

   locura que el espíritu
exalta y enardece;
embriaguez divina
del genio creador...
   ¡Tal es la inspiración!


   Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

    brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel;

   hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;

   inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir;

   armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás;

   cincel que el bloque muerde
la estatua modelando,
y la belleza plástica
añade a la ideal;

   atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción

   raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga;
oasis que al espíritu
devuelve su vigor...

   ¡Tal es nuestra razón!
Con ambas siempre lucha
y de ambas vencedor,
tan sólo el genio puede
a un yugo atar las dos.

El tema es la unión entre la inspiración y la razón en la composición poética/ en el espíritu humano.