Caballeros 1

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lunes, 25 de septiembre de 2017

El Amor Cortés.


El Amor Cortés. Es una filosofía del amor nacida en la Provenza francesa en el siglo XI. Las características principales del amor cortés son las siguientes:
1)      HUMILDAD: los amadores adoptan una postura servil frente a la dama. Los códigos siervo/señor de la sociedad feudal se trasladan a la relación amorosa. El amante es el esclavo de la dama.
2)      CORTESÍA: moral y social. Hay cualidades y virtudes éticas (valor, caballerosidad) y es dentro del estamento aristocrático cortesano. Solo el cortesano es capaz de amar.
3)      RELIGIÓN DEL AMOR: La mujer ocupará el lugar absoluto de Dios en la religión del amor. El hombre se siente ligado a ella. La mujer será objeto de culto a la manera cristiana. El amador hace de su amada un dios.
4)      ADULTERIO: el amador ama a una mujer casada. Amor y matrimonio son antagónicos. Hay una oposición entre el verdadero amor y el matrimonio, porque este obedece a intereses sociales y económicos. Las relaciones entre esposos no pueden ser corteses porque faltan la ansiedad, la espera, el peligro, el riesgo…
Un ejemplo de Jorge Manrique muy exitoso, su logro "sin Dios y sin vos y mi" lo vamos a reencontrar en otros grandes autores como el barroco Lope de Vega.
 Qué doloroso es amar...

¡Qué doloroso es amar...
y no poderlo decir!
Si es doloroso saber,
que va marchando la vida
como una mujer querida,
que jamás ha de volver.
Si es doloroso ignorar,
donde vamos a morir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Triste es ver que la mirada,
hacia el sol levanta el ciego;
y el sol la envuelve en su fuego
y el ciego no siente nada.
Ver su mirada tranquila,
a la luz indiferente
y saber que eternamente,
la noche va en su pupila
bajo el dosel de su frente.

Pero si es triste mirar
y la luz no percibir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Conocer que caminamos,
bajo la fuerza del sino;
recorrer nuestro camino
y no saber donde vamos.
Ser un triste peregrino,
de la vida en los senderos,
no podernos detener,
por ir siempre prisioneros,
del amor o del deber.
Mas si es triste caminar
y no poder descansar
mas que al tiempo de morir;
¡más doloroso es amar...
y no poderlo decir!

Vivir como yo soñando,
con cosas que nunca vi;
y seguir, seguir andando,
sin saber por qué motivo
ni hasta cuándo.
Tener fantasía y vuelo,
que pongan al cielo escalas
y ver, que nos faltan alas,
que nos remonten al cielo.
Más si es triste no gozar,
lo que podemos soñar;
no hay más amargo dolor,
que ver el alma morir,
prisionera de un amor
y no poderlo decir.

Leonor de Aquitania

viernes, 14 de octubre de 2016

Amor Cortés.


 En la tópica del Amor Cortés encontramos unas composiciones poéticas, escritas en lenguas vernáculas- destacan   la lengua de oc, la primera utilizada y las Cantigas de Amor escritas en gallego-portugués -  para ser cantadas por los trovadores, poetas con mucho de músicos, que marchaban de pueblo en pueblo cantando las bondades y desdicha que provocaba el amor imposible, el que se daba entre una mujer casada y un caballero soltero. Así los personajes y la trama de esa relación se repetían en todas las historias que se han conservado.

Esta tópica es una copia de las relaciones de vasallaje de la sociedad pero entre hombre y mujer: un joven caballero, la mayoría de las veces célibe, se enamora perdidamente de una "dama", mujer casada y por lo tanto de mayor edad quien podía tener el mismo o mayor rango social.

Ella siempre es descrita como una mujer muy bella e inteligente, capaz de embaucar con una simple mirada a cualquier hombre que tenga delante. Él, vasallo de su señor, quiere conquistar a la mujer por sus cualidades y no por la fuerza, como lo harían los plebeyos. Se humilla ante ella quien siempre toma de la decisión de aceptar o no su amistad y su amor.
 

El amor cortés concedía a la mujer un poder indudable pero mantenía ese poder confinado en el interior de un campo bien definido, el del imaginario y el juego. Por tanto primaría la razón frente a los sentimientos. Bajo esta teoría es donde se sitúa la idea de hegemonía de la mujer respecto al varón y es que ella lo hace mejor persona y le ayuda a cultivar virtudes como la paciencia, la contención o el dominio.

Es el sentido de cortesía y caballería, de nobleza y vasallajes así como de servicio permanente y desinteresado, lo que induce a las clases altas a imponerlo como un código de conducta que llega incluso a modificar las reglas de comportamiento, del amor y de la visión de la mujer hasta el Renacimiento, debido a que la ubica en mejor condición y crea entorno a ella una obligación de trato similar a la que se la otorga en los poemas.