Estructura
El libro no es una mera suma de poemas independientes, pues todos ellos forman un conjunto, una
unidad de desarrollo común. El propio autor subtitula el libro como “Poema”, dando a entender que forma
una unidad indisoluble. Los 70 poemas (en la edición original), no llevan numeración, pero están separados
por espacios en blanco, indicando, pese a lo dicho, su individualidad (muchos llevan dos o cuatro versos
iniciales, separados por un espacio, que funcionan como resumen o compendio del poema que los sigue); lo
que les dará unidad es la temática amorosa. Sin embargo, la alternancia de poemas con presencia y ausencia
de la amada conduce a la ambigüedad formal (poema o poemas) e impide al lector forjarse una trama.
El orden de los poemas no es casual, pues permite vislumbrar que el poeta quiere ofrecernos una
trayectoria amorosa, aunque sin un riguroso orden lógico ni cronológico. Sin embargo, podemos apreciar un
ascenso desde la nada en donde estaba el amante antes del amor hasta la gloria de la unión, para descender
hasta la desolación y las sombras; desde el nacimiento de la pasión (verbos en futuro y presente) hasta la
despedida (con pretéritos o futuros que desean de nuevo el amor), con un clímax pasional entre los versos
702 y 855, y una separación que comienza en el v. 986 (separación material, pues la espiritual es imposible, y
Ella siempre lo acompañará como una sombra).
Además, se evidencia cierta circularidad en la estructura del libro, pues en el primer poema aparece
el símbolo de la “sombra” del yo desdibujado frente a la amada, mientras en el último los amantes,
separados, son dos “sombras” que se buscan, esperando encarnarse de nuevo, dando a entender que es el
amor el que da realidad a unos seres que, sin él, sólo son vagos fantasmas.
También el poema inicial sirve como muestra de algunos motivos estructurales que se repiten a lo
largo del libro, como la oposición entre los pronombres personales del “tú” y el “yo” (con los que empieza y
acaba, respectivamente, el poema), y que plantean el libro como una trayectoria del “yo” al “tú”; la
estructura del poema en una parte dedicada a la personalidad de la amada y otra centrada en el yo del
poeta; las oposiciones mediante antítesis entre la figura de la amada (real, segura, directa, vital, decidida) y
la del “yo” (descrita con rasgos muy vagos); la apariencia de diálogo o de apóstrofe apelando a la función
conativa del lenguaje, con imperativos, interrogaciones o exclamaciones admirativas (más bien parece un
monólogo con un destinatario omnipresente, el “tú” de la amada).

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