El título
Proviene de un verso de la Égloga III de Garcilaso de la Vega: “Y aún se me figura que me toca /
aqueste oficio solamente en vida; / mas con la lengua muerta y fría en la boca / he de mover la voz a ti
debida”. Supone, pues, una muestra de gratitud hacia la persona amada, que le ha revelado al poeta su voz
auténtica, que quizá sin ese amor no existiría.
La cita de Shelley que abre el libro (“Tú, Maravilla, y tú, Belleza, y tú, Terror”) explica el concepto del
amor para Salinas: el amor es maravilla y belleza, pero también terror, ante la imposibilidad de la unión
perfecta o la posibilidad de su ruptura, que conduce al vacío absoluto.

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