Keiji Nakazawa (中沢 啓治 Nakazawa Keiji) es un mangaka, escritor y productor de manga, nacido en 1939.Nació en Hiroshima y estuvo en la ciudad durante la explosión nuclear de en 1945. Toda su familia, que no alcanzó a evacuar, murió en la ciudad, excepto su madre.
En 1961, Nakazawa se mudó a Tokio para convertirse en un caricaturista a jornada completo, y producir algunos mangas cortos de antología, como Shōnen Gaho, Shōnen King, y Bokura.
En 1966, después de la muerte de su madre, Nakazawa recordó el caos de la destrucción de Hiroshima, volcándola en sus historias. Kuroi Ame ni Utarete (Struck by Black Rain), fue el primero de cinco libros que publicó, basado en la historia de los supervivientes de Hiroshima, que se encuentran en un mercado negro luego de la guerra. En 1972, decidió publicar directamente su historia, escrita en la historia Ore wa Mita, publicada en la revista Monthly Shonen Jump.
Luego de terminar Ore wa Mita, Nakazawa comenzó su mejor trabajo conocido Hadashi no Gen (o Gen el descalzo). Esta serie, la cual consta de 10 volúmenes, se basó en eventos similares de Ore wa Mita pero en la ficción, con el joven Gen como un autoreferente del autor.

El protagonista [de Hiroshima] soy yo mismo, Keiji Nakazawa. La familia de la historia es idéntica a la mía. Todos los episodios narrados a los largo de la historia los experimenté yo en Hiroshima, o los oí contar a la gente que había a mi alrededor."
ResponderEliminar"La bomba atómica explotó en el cielo de la ciudad de Hiroshima a seiscientos metros de altura en junio de 1945, a las 8:15 horas de la mañana. Yo me encontraba a uno o dos kilómetros del lugar de la explosión, en la entrada trasera de la escuela pública Kanzaki sita en el barrio Funairi Nakachô. En esos momentos, el calor y las ondas expansivas me envolvieron. Me convertí en una victima de la tragedia. Estaba en el primer curso de la escuela elemental (seis años cumplidos). La pared de hormigón que rodeaba el recinto fue mi salvadora. Si no hubiera precipitado sobre mí, los más de cinco mil grados de temperatura generados, hubieran abrasado mi cuerpo completamente, lo habrían derretido. Muerte en el acto. Una sola pared me salvó milagrosamente. El espantoso infierno tras la explosión se mostraba ante mí. El paisaje abrasaba mi vista y todo aquello se me quedó impreso fuertemente en el recuerdo.
Mi madre (Kimiyo) estaba en estado de embarazo bastante avanzado. Acababa de terminar de tender la ropa en el balcón del segundo piso y se disponía a volver a entrar a la casa. En cuanto se encontraba ya cubierta por la cornisa de la casa, el estruendo tuvo lugar. Todo el balcón salió volando hasta aterrizar en la calle de atrás. Tuvo la suerte de salir ilesa.
Mi casa fue aplastada completamente por las ondas expansivas. En esos instantes se encontraban dentro mi padre (Harumi), mi hermana mayor (Eiko) y mi hermano pequeño (Susumu). Pedían ayuda a gritos con todas sus fuerzas. Mi hermano había estado sentado en la entrada jugando con un barco. Una columna cayó sore sus pies y no podía moverse. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Me duele! ¡Me duele! Gritaba mientras lloraba. Mi padre pedía ayuda para salir de dentro de la casa. Su voz sonaba muy alto. Mi hermana murió en el acto al ser aplastada por una columna.
Mi madre intentó ayudar a mi padre. Se puso a apartar escombros con todas sus ganas. Intentó elevar el tejado, pero la fuerza de una mujer no podía hacer que se moviera ni un centímetro. Llamó a la gente que pasaba frenéticamente para intentar que le ayudaran. Les suplicó de rodillas su asistencia, pero todo fue en vano. En el infierno de la bomba atómica nadie podía ponerse a proteger a desconocidos. Ya era demasiado ardua la tarea de cuidarse por uno mismo. Kimiyo trató todas las formas posibles, pero todo fue inútil. Una vez agotadas todas las posibilidades, abrazó con todas sus fuerzas a mi hermano mientras sollozaba y se sentó junto a la entrada. Empezó a perder la cordura. No paraba de golpear la columna que le aprisionaba mientras lanzaba lamentos de tristeza.
El fuego se extendió hasta nuestras casa. ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Tengo calor! ¡Tengo mucho calor! -gritaba Susumu. Mi padre no paraba de rogar que hiciéramos algo. Las llamas rodearon la casa. Kimiyo estaba decidida a morir junto a toda la familia. La locura se estaba apoderando de ella. Gritaba sin cesar. Por suerte, cierta persona que vivía tras nuestra casa se percató de la situación y se la llevó a la fuerza, tirando de ella.
Los gritos de mi padre y mi hermano cuando toda la casa estaba en llamas calaron en lo más hondo de su corazón. Durante toda su vida no cesaron de resonar en su interior. Las primeras contracciones vinieron por la conmoción, dando a luz en plena calle. Llamó a la niña Tomoko, pero en cuatro meses falleció quizá por una desnutrición, o tal vez por los efectos colaterales de las radiaciones. Yo escapé del infierno de la bomba y finalmente logré reunirme con mi madre, pero un sórdido panorama estaba firmemente asentado ante nuestros ojos."