Caballeros 1

martes, 17 de abril de 2018

Mujer en El Neoclasicismo.



http://www.ugr.es/~inveliteraria/PDF/MUJER%20COMO%20CIUDADANA%20EN%20EL%20SIGLO%20XVIII.%20LA%20EDUCACION%20Y%20LO%20PRIVADO.pdf
En lo que se refiere a acontecimientos culturales y filosóficos, es importante citar a Spinoza , quien construye un pensamiento moderno que aboga por la necesidad de la tolerancia y la libertad religiosa en los estados modernos. De Leibniz  es interesante su pensamiento filosófico del optimismo, y el principio de razón suficiente.  De Newton es fundamental su método de investigación, profundamente revolucionario, que se convierte en el modelo científico de todo el siglo XVIII, eliminando  la metodología anterior. Los ilustrados defienden que puesto que la razón es un elemento global, es posible mediante el diálogo llegar a acuerdos y a verdades útiles. En este momento la razón se convierte en el motor del progreso humano. Parte de la experiencia de los sentidos, y a través del análisis de la realidad llega a los primeros principios. Estos pensadores, a diferencia de los pensadores del XVII, no buscan ya verdades eternas, renuncian a estos primeros principios y se conforman con una verdad más material y provisional. No se trata de buscar una verdad que revele la verdad más profunda del ser, sino una verdad con la que se pueda estar de acuerdo.

Las consecuencias de la Revolución Francesa,  fueron muy diversas y de gran importancia . Las más claras son la abolición de la monarquía en Francia, la instauración de la Iª República y el fin de una era: el Antiguo Régimen. Con ello se acabaron los privilegios de iglesia y nobleza con los que contaban tanto la aristocracia como el clero, eliminado la servidumbre, el diezmo y los derechos feudales. También se disgregaron las propiedades y se introdujo el principio de distribución equitativa en el pago de impuestos.

La razón ilustrada que buscaba la igualdad de los seres humanos no quería profundizar en la igualdad de los géneros que ahondaba en la diferencia entre hombres y mujeres y que se venía arrastrando desde siglos atrás. Aquí comienza una de las contradicciones de la Ilustración. Kant hablaba de la mayoría de edad que debía alcanzar el hombre para hacer uso de la razón, logrando así su independencia, pero ¿cuál era el papel de las mujeres en esta cuestión? Sencillamente se pensaba que esta lucha contra los privilegios, el camino hacia el conocimiento era un asunto del hombre, en su sentido mas literal. 
 Feijoo es uno de los autores que hace defensa de la igualdad de géneros en sus obras, un ejemplo es el Teatro crítico universal, , Feijoo se refiere a ciertos errores que se han venido arrastrando desde la Antigüedad y que desvaloraban a la mujer. De igual modo rechaza las ideas contrarias que sitúan a la mujer como paradigma de perfección. La tarea de Feijoo a partir de aquí es defender la igualdad de los sexos. Para ello establece tres niveles de cualidades en los que irá comparando a hombres y mujeres, desde el punto de vista ilustrado de la utilidad y el progreso. El primero de ellos es el nivel físico: en esta categoría resalta la robustez de los hombres frente a la hermosura de las mujeres. Para Feijoo, es más valiosa la cualidad del hombre, incluso hay algunos que apuntan que incluso la de la mujer puede provocar inconvenientes si se desencadena un desamor o un amores desordenados a causa de la belleza de la mujer, como sucedió con Helena de Troya. Feijoo no secunda esta idea ya que observa que en países donde hay mayor número demujeres bellas o mayor de feas, los conflictos se suceden de igual forma. En pocas palabras, la hermosura de las mujeres no es sinónimo de males o perjuicios; sin embargo es mayor la valía de la robustez, que es, a fin de cuentas, motor de la agricultura, la mecánica o la guerra. El segundo nivel es el de las virtudes, donde el hombre goza de constancia y la mujer de docilidad. La firmeza y constancia es siempre proyecto de grandes bienes, pero también lo puede ser de grandes terquedades. El tercer nivel habla de la sencillez femenina y de la prudencia masculina. Ambas cualidades son muy válidas para Feijoo, pero señala que más útil sería al mundo la sencillez de los ciudadanos y no la prudencia, que en ocasiones deriva en falsedad y engaño. Además de las tres cualidades anteriores, señala nuestro autor que a las mujeres hay que añadirles una cualidad más: la vergüenza, a la que definiría como "una valla, que entre la virtud y el vicio puso la naturaleza" (1765: 387). Sin embargo, Feijoo ha hablado de las cualidades de hombres y mujeres y hasta ahora no equilibra la balanza por ninguno de los dos sexos. Más adelante hace un recorrido desde el antiguo Egipto por todas las mujeres célebres y virtuosas, reinas y gobernantes. Y atisba que las mujeres están capacitadas para gobernar los países, pero que en España se ha cometido a veces el error de coronar, cuando un rey muere, a un niño incapaz en lugar de a una mujer16. Y continúa con el recorrido de mujeres de cuantiosa valía, en toda Europa, en África y en América, y a lo largo de todos los tiempos.
Contra la creencia de que las mujeres no pueden guardar un secreto, Feijoo vuelve a dar una serie de ejemplos de mujeres célebres que la desmienten, y que incluso han llegado a perder la vida por guardar un secreto confiado a ellas. Feijoo quiere defender el entendimiento de la mujer, pero no tiene autoridad suficiente para ello y por tanto sólo podrá servirse de la razón. Si esta no funciona, tampoco podrá valerse de otros autores como ayuda, que hablan de dicha cualidad menospreciándola. Cuenta, a propósito del tema, una pequeña fábula sobre un león y un hombre: Yendo de camino un hombre, y un león, se les ofreció disputar quiénes eran más valientes, si los hombres, si los leones: cada uno daba la ventaja a su especie; hasta que llegando a una fuente de muy buena estructura, advirtió el hombre que en la coronación estaba figurado en mármol un hombre haciendo pedazos a un león. Vuelto entonces a su contrincante en tono de vencedor, como quien había hallado contra él un argumento concluyente, le dijo: Acabarás ya de desengañarte de que los hombres son más valientes que los leones, pues allí ves gemir oprimido, y rendir la vida un león debajo de los brazos de un hombre. Bello argumento me traes (respondió sonriéndose el león): esa estatua otro hombre la hizo, y así no es mucho que la formase como le estaba bien a su especie. Yo te prometo, que si un león la hubiera hecho, él hubiera vuelto la tortilla, y plantado el león sobre el hombre, haciendo gigote de él para su plato. (1765: 404-405) Al igual que la Historia la escriben los vencedores y no los derrotados, la supremacía es atribuida al género masculino porque son ellos los que escriben, los que se adueñan de todo, y los que dan al mundo su versión de las cosas.


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